Malformaciones vasculares

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Las malformaciones vasculares deben tratarse teniendo en cuenta el tipo de lesión, la localización y su profundidad.

Malformaciones vasculares

Las malformaciones vasculares son lesiones benignas (no cancerosas), presentes siempre desde el nacimiento, pero que a veces no son visibles hasta semanas o meses después. La incidencia es igual en mujeres que en hombres.

Al contrario que los hemangiomas, las malformaciones vasculares no tienen un ciclo de crecimiento y posterior regresión espontánea, sino que persisten para siempre y van creciendo lentamente a lo largo de la vida, a veces en relación con traumatismos, procesos infecciosos, cambios hormonales, etc.

Las malformaciones vasculares deben tratarse en la medida de las posibilidades, teniendo en cuenta el tipo de lesión, la localización y su profundidad. Lógicamente habrá que ser más agresivo en función de la deformidad y sintomatología que la lesión origine al paciente.

Las lesiones pequeñas y superficiales habitualmente podrán tratarse con láser con una mejoría casi total. En las lesiones extensas y profundas el tratamiento resulta complejo, siendo prácticamente imposible su erradicación en la mayoría de los casos.

Consiste en la inyección de un producto químico líquido en el interior de un vaso sanguíneo, de modo que al contactar éste con las paredes del vaso (las células endoteliales) produzca su oclusión o colapso. Estos vasos pueden ser de diferentes tamaños, desde telangiectasias o vénulas de pequeño calibre, hasta varices o grandes flebectasias.

La escleroterapia en microespuma está especialmente indicada en las malformaciones vasculares venosas y en las mixtas de predominio venoso o bajo flujo. En cambio, no es un tratamiento adecuado para los hemangiomas. También puede ser eficaz en algunas malformaciones de bajo flujo con leve componente arteriovenoso asociado y en algunas malformaciones linfáticas, aunque en estos casos hay que valorar individualmente la respuesta a la primera sesión para continuar el tratamiento.

La eficacia de la esclerosis depende del diámetro o calibre del vaso y del flujo sanguíneo (velocidad con la que la sangre circula por el vaso). A mayor calibre o mayor flujo, mayor dificultad de contacto entre el esclerosante y las células endoteliales de la pared vascular y, por tanto, menor eficacia.

Las ventajas del tratamiento con microespuma son :

  • Fácil manejabilidad y control de la acción esclerosante: La microespuma en lugar de mezclarse con la sangre, la desplaza y ocupa totalmente el interior del vaso inyectado, por lo que se trata de un esclerosante manejable, que puede producir unos resultados predecibles. Además, al ser las microburbujas visible con el Eco-doppler, podemos controlar hasta dónde ha llegado la microespuma o hasta dónde queremos que lo haga.
  • Escasa o nula toxicidad: La presencia de microburbujas de muy pequeño tamaño hace que la superficie de contacto entre el esclerosante y las paredes del vaso sea mayor, por lo que se consigue una homogénea dosificación y un mejor resultado. Además, por este motivo, la cantidad necesaria de esclerosante siempre es mucho menor que con los esclerosantes líquidos, no siendo posible alcanzar una dosis tóxica. Así, a menor concentración de polidocanol en microespuma, se obtiene un efecto similar o mayor que con polidocanol líquido u otros esclerosantes.
  • Procedimiento indoloro y fácilmente repetible: Las molestias son similares a una extracción de sangre, y su aplicación en varices no requiereanestesia general. La escleroterapia puede repetirse cuantas veces sea necesaria sin limitación del número de sesiones.

La microespuma es el tratamiento de elección de las grandes malformaciones venosas o flebectasias presentes en el síndrome de Klippel-Trenaunay. El tratamiento de escleroterapia en microespuma se efectua mediante sesiones periódicas (cada 15 días) realizadas bajo control ecográfico, en régimen ambulatorio, sin necesidad de anestesia, pudiendo a continuación el paciente realizar una vida normal. Viene a durar unos 15-30 minutos. El ingreso hospitalario no suele ser necesario. Generalmente se pauta un tratamiento analgésico-antiinflamatorio, durante 2 o 3 días, para disminuir las molestias derivadas de la esclerosis.

En niños o pacientes muy nerviosos, puede realizarse una sedación bajo la supervisión de un anestesista. Y cuando la localización es compleja y se requiere algún otro control radiológico, se realizan en la sala de radiología Intervencionista, bajo la supervisión de un especialista.

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