Osteoporosis
No suele producir molestias durante los años en los que se va produciendo, por lo que pasa inadvertida hasta que se producen una o varias fracturas como consecuencia de la disminución de la resistencia del hueso.
Hasta los 30 años más o menos, cada persona, tanto varones como mujeres, va adquiriendo su capital óseo, alcanzando alrededor de esa edad su pico máximo de masa ósea como resultado de factores raciales, alimentarios, hormonales, así como del ejercicio físico.
Posteriormente hay una etapa de estabilidad en que las pérdidas y las ganancias están equilibradas y más adelante se inicia una disminución paulatina de la masa ósea al predominar las pérdidas sobre las ganancias, pudiendo diferenciarse entre una pérdida fisiológica que entra dentro del proceso de envejecimiento y una pérdida excesiva, superior a lo establecido, llegando a rangos patológicos, es decir a la enfermedad que se llama osteoporosis.
Diagnóstico
En primer lugar se realiza una historia clínica detallada, una exploración física, un análisis de sangre con determinación de hemograma, calcio en sangre, paratohormona, 25-hidroxi-vitamina D, fosfatasa alcalina, anticuerpos antinucleares, perfil tiroideo, perfil de enfermedad celiaca, inmunofijación de proteínas en sangre y orina, urea, creatinina y marcadores de remodelación ósea. Además se realizan radiografías de la columna vertebral dorsal y lumbar, para valorar la deformidad de la columna vertebral.
Después, es necesario realizar una densitometría ósea, ya que es la prueba diagnóstica por excelencia para conocer la densidad del hueso.
Este estudio permite:
- Diagnosticar si hay o no Osteoporosis u Osteopenia, o Baja Masa Osea para la edad, siendo estas últimas situaciónes en la que ha comenzado a perderse densidad mineral ósea, y que en algunos casos requiere el inicio de tratamiento.
- Predecir el riesgo de fractura.
- Instaurar tratamiento a tiempo.
La densitometría nos informa de dos valores:
Z-score: Es la comparación de la densidad mineral ósea de una persona con los valores considerados normales para su edad y sexo.
T-score: Es la comparación de la densidad mineral ósea de una persona con la máxima densidad ósea teóricamente alcanzada por la población sana del entorno, a los 30 años, momento en que como se ha expuesto anteriormente, se alcanza el máximo capital óseo.
La medición nos informa acerca de si una persona tiene menos de lo normal o más y de la Desviación Standard (DE) que esto supone; la desviación estándar es un cálculo estadístico que permite cuantificar en qué medida un resultado se aparta de la normalidad y va a servir para decidir cuando es preciso un tratamiento.
Indicaciones
Personas con una enfermedad asociada a baja masa ósea o pérdida de densidad mineral ósea: menopausia precoz, varones con testosterona baja, hipogonadismos, enfermedad celíaca: intolerancia al gluten, síndromes malabsortivos intestinales, reducciones gástricas por tratamientos quirúrgicos, hiperparatiroidismo, abuso de alcohol, tabaquismo, mujeres atletas profesionales, enfermedades hepáticas importantes, especialmente cirrosis biliar primaria, artritis reumatoide, anorexia nerviosa, esclerosis múltiple, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, talasemias, etc.
Adultos que tomen medicaciones que condicionen disminución de la masa ósea: corticoides durante más de 3 meses, sales de litio, tratamiento crónico con heparina, tratamiento anticonvulsivamente crónico, inmunosupresores y tamoxifeno.
Otros criterios para realizar una densitometría son fractura por fragilidad, sin golpe importante, después de los 40 años, antecedentes familiares de fractura osteoporótica, especialmente de cadera en la madre, osteoporosis aparente en una radiografia. o excesivo consumo de cafeina.



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