Nódulo tiroideo
El tiroides está constituido por células, llamadas tireocitos, que se agrupan formando folículos que contienen en su interior material coloide.
Las células foliculares captan yodo de la circulación para sintetizar hormonas tiroideas (T4 y T3) que devuelven a la sangre para que sean distribuidas por todo el organismo, donde regulan las actividades metabólicas.
La función del tiroides se encuentra modulada por la secreción de TSH (una hormona) de la hipófisis, cuyos efectos aumentan el tamaño y la actividad de la glándula.
Los nódulos tiroideos pueden:
- Presentar un contenido líquido, en cuyo caso se denominan quistes
- Estar formados por tejido predominantemente celular, en cuyo caso se dice que presentan una estructura sólida
- Mostrar una estructura mixta sólida y quística.
- Clasificarse de acuerdo a su naturaleza en benignos o malignos, independientemente de su estructura.
- Dividirse según la captación que muestren en la gammagrafía en calientes (hipercaptantes), templados (normocaptantes) y fríos (hipocaptantes).
- Ser únicos o, con más frecuencia, múltiples, conformando un bocio multinodular.
Causas
- En la mayoría de casos, la causa de la aparición de nódulos tiroideos no es bien conocida.
- Cuando se produce una hemorragia focal es frecuente que dé lugar a una formación nodular.
- Producción excesiva de material coloide.
- La tiroiditis puede adquirir morfología nodular.
- En ocasiones la proliferación celular se acompaña de una producción hormonal exagerada, lo que se conoce con el nombre de nódulo tóxico.
- En escasas ocasiones (inferior al 10 por ciento) el crecimiento del nódulo representa una de las formas de presentación del cáncer de tiroides.
El hipotiroidismo induce una elevación de la cifra de TSH que estimula el crecimiento y la función del tiroides en un intento de que recupere la función normal. Este efecto puede aumentar el tamaño del tiroides y dar lugar a la aparición de bocio, fenómeno que habitualmente tiene lugar de forma difusa, pero en ocasiones se producen nódulos.
Existe un componente hereditario en el desarrollo de algunos tipos de bocio.
Síntomas
- En la gran mayoría de casos, los nódulos tiroideos no producen síntoma alguno, salvo la posible evidencia de un abultamiento localizado en la región anterior del cuello que no siempre es visible.
- Cuando su crecimiento es importante, pueden producir efectos compresivos sobre estructuras vecinas, como la tráquea, el esófago o los nervios recurrentes, produciendo dificultad respiratoria, alteraciones de la deglución o afonía.
- Si son nódulos hiperfuncionantes, pueden dar lugar a hipertiroidismo.
- El crecimiento rápido, la consistencia dura y la aparición de ganglios son signos de sospecha de malignidad. Estos datos enfatizan la necesidad de realizar una adecuada aproximación diagnóstica y un plan de seguimiento evolutivo posterior.
- En los casos excepcionales en los que el nódulo se debe a un carcinoma medular de tiroides, puede ocasionar diarreas
Diagnóstico
- La inspección y la palpación que lleva a cabo el médico es el principal método para identificar la presencia de uno o varios nódulos tiroideos.
- La ecografía tiroidea permite esclarecer si los nódulos son sólidos, mixtos o quísticos, conocer si hay otros nódulos no palpables y determinar la relación con las estructuras vecinas y la presencia de ganglios.
- La gammagrafía tiroidea, aporta datos acerca de la función del nódulo (caliente, templado o frío). La probabilidad de malignidad es menor en nódulos calientes. No obstante, la gran mayoría de nódulos tiroideos son fríos, lo que resta a la gammagrafía valor predictivo de la naturaleza del nódulo.
- La exploración que aproxima con mayor precisión a la naturaleza estructural del nódulo es la punción-aspiración que se lleva a cabo con aguja fina. La extensión de las células obtenidas permite clasificar a la citología del nódulo como benigna, maligna, indeterminada o insuficiente. La precisión se sitúa en torno a 95 por ciento, si bien no se alcanza esta cifra cuando los resultados son indeterminados (duda de adenoma o carcinoma folicular).
Tratamiento
Si el resultado de la citología descarta el dianóstico de malignidad se vuelve a revisión despues de 9 meses y se realizan controles clínicos y ecográficos.
Si el resultado de la citología es compatible con malignidad se debe realizar un tratamiento quirúrgico:
- Tiroidectomía y vaciamiento ganglionar en nodulos que sean compatible con carcinoma papilar, carcinoma medular y algunos anaplásicos . Si se trata de un carcinoma medular de tiroides se estudia la posiblidad de que exista un MEN (neoplasia endocrina múltiple)
- Hemitiroidectomía: en caso de proliferación folicular completando la tiroidectomía si se confirma que es un carcinoma folicular.
Cuando existe hipertiroidismo es preceptivo compensar previamente la función mediante administración de fármacos antitiroideos para proceder, una vez se hayan normalizado los niveles hormonales, al tratamiento definitivo con yodo radioactivo o cirugía.
Pronostico
Si bien la mayoría de nódulos o bocios multinodulares de largo tiempo de evolución suelen mantener un comportamiento estable, dada la importancia de obtener datos evolutivos, es necesario realizar revisiones periódicas que permitan identificar con precocidad alteraciones en el tamaño, características generales o en la función que obliguen a variar la pauta de tratamiento.
El pronóstico de los nódulos malignos tras la cirugía y el tratamiento con yodo radioactivo depende del tipo de carcinoma, tamaño del nódulo, amplitud de la resección y extensión metastásica.


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