Láseres
En el campo de la Dermatología los láser son cada vez más utilizados, constituyendo una buena alternativa de tratamiento a la vez que la única opción en algunas patologías.
Si una característica define a los modernos láser empleados para tratar procesos dermatológicos es su precisión. Las máquinas más recientes son capaces de generar lesiones milimétricas que dañan selectivamente el tejido que interesa sin afectar a otras estructuras de la piel.
Así, pueden corregir los trastornos de la pigmentación, las alteraciones vasculares o eliminar las huellas del envejecimiento sin causar mayores daños, ni apenas dolor.
Existen tres componentes que presentan una capacidad específica para absorber el láser: la hemoglobina (elemento sanguíneo que transporta oxígeno), el agua y la melanina (sustancia que pigmenta la piel). Son los llamados cromóforos.
Estas dianas captan la luz en mayor medida y ésta se transforma en calor. Cuando se alcanza una temperatura de cerca de 100 grados centígrados, el objetivo se vaporiza. Este fenómeno se conoce como fototermolisis y es el mecanismo de acción de esta forma de energía. Para llegar a los distintos objetivos terapéuticos el láser apunta a un cromofóro u otro.
- Para coagular y eliminar lesiones vasculares epidérmicas, como los angiomas (manchas de nacimiento de color rojizo, azulado o violáceo) o las arañas vasculares, la cuperosis o, incluso, algunas varices y cicatrices, la diana es la hemoglobina.
- El blanco es la melanina cuando se pretenden tratar los trastornos de la pigmentación: manchas solares, de envejecimiento (lentigos), tatuajes (las tintas de colores también captan la luz del láser) y el vello, ya que los folículos pilosos producen también esta sustancia colorante.
- Vaporizar el agua es el objetivo cuando se quiere rejuvenecer el rostro. En este caso, se quema la capa superficial de la piel (la epidermis) y se favorece la formación de nuevo tejido cutáneo (remodelación ablativa).
También se puede emplear un láser que penetra más profundamente y estimula la producción de colágeno sin eliminar la epidermis (remodelación no ablativa), aunque los resultados de esta técnica menos agresiva no son perceptibles hasta transcurrido más de un año.
En teoría, apuntar a estas dianas parece sencillo. Pero en la práctica no lo es tanto. Para evitar que el daño térmico lesione otras zonas y produzca quemaduras, cicatrices o alteraciones en la coloración de la piel, se debe modular la longitud de onda, la duración y la superficie de la emisión. De esta manera se penetra más o menos en el tejido y se alcanza el objetivo respetando otras estructuras.
- Los láser de longitud de onda corta tienen mayor poder de penetración y se emplean para atacar a la hemoglobina y a la melanina. Son efectivos para eliminar lesiones vasculares y pigmentarias. En este grupo figuran el láser de colorante, el rubí, el alejandrita, el diodo y el neodimio.
- Las frecuencias altas (láser erbio y de dióxido de carbono o CO2) penetran menos y se usan para vaporizar el agua en las capas superficiales. Son eficaces para remodelar el rostro.
Los láser actuales son pulsátiles, es decir, emiten luz a intervalos. Según el objetivo y grado de lesión que se desee infligir, se 'dispara' la energía a razón de milisegundos, microsegundos o nanosegundos.
Se trata de aplicar grandes cantidades de energía en periodos muy cortos, suficientes para llegar al blanco, pero sin provocar un calentamiento excesivo que pueda difundir calor a las áreas próximas.
La indicación del tipo de láser a ser usado en determinado paciente dependerá del criterio profesional. Éste debe ser informado de los beneficios y riesgos del tratamiento.
Láser GentleLASE
El Departamento de Dermatología de la Clínica ha incorporado un láser GentleLASE de Candela Ibérica, que es un láser de Alejandrita de pulso largo que sirve para realizar fotodepilación.
La depilación por láser produce un calentamiento de la matriz pilosa (responsable de la producción del pelo) que provoca la inactividad del folículo en la producción del mismo. El número de sesiones depende del área tratada, de la densidad de pelo y del ciclo del propio pelo. Para obtener máximos resultados se suelen necesitar de cuatro a seis sesiones.
Este procedimiento se realiza para eliminar el vello no deseado, aunque no sólo se usa con un fin estético, sino también como solución a problemas médicos muy prevalentes como hirsutismo por distintas patologías endocrinológicas, hirsutismo por medicamentos, pseudofoliculitis,...


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