Liposucción
Mediante esta técnica se puede aspirar grasa concentrada en distintas zonas corporales, como caderas, muslos, rodillas, tobillos, brazos, abdomen, cara, etc.
Los candidatos ideales para someterse a este tratamiento son personas con un peso relativamente normal, que presenten acumulaciones de grasa en áreas localizadas. Por tanto, no es una técnica para tratar la obesidad y cabe señalar que tampoco mejora la celulitis.
Por el contrario, la liposucción no está recomendada cuando el paciente se ha sometido a una cirugía reciente en la zona que va a ser tratada, si presenta mala circulación en esa parte o si padece problemas cardiacos o respiratorios.
Realizada siempre en un quirófano, la técnica consiste esencialmente en aspirar la grasa mediante la introducción de una cánula conectada a una máquina de vacío o a una jeringa especial, según cada caso. La intervención, que dura entre 1 y 2 horas, se lleva a cabo habitualmente con anestesia local y sedación, si bien cuando la aplicación es muy extensa precisa anestesia general.
Tras la operación, se utiliza un vendaje compresivo o una prenda elástica. La aparición de cardenales e inflamación de los tejidos resulta normal en la zona intervenida.
Se trata de una técnica de gran efectividad para lograr un nuevo contorno corporal con cicatrices mínimas. Eso sí, ha de transcurrir un mínimo de tres meses para poder evaluar los efectos beneficiosos de la intervención.


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