Lesiones del Ligamento Cruzado Anterior

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El Ligamento Cruzado Anterior es un haz de fibras colágenas que discurre entre el fémur y la tibia en sentido oblicuo 

Es uno de los ligamentos encargados de darle estabilidad a la rodilla. Su función principal es evitar que la pierna tienda a trasladarse hacia adelante con respecto al muslo.

De los cuatro ligamentos más importantes de la rodilla, el ligamento cruzado anterior es el que se lesiona con mayor frecuencia.

Se puede romper cuando se produce un cambio brusco en la dirección de la rodilla como por ejemplo, al decelerar bruscamente al caer y apoyar mal la extremidad después de un salto, o bien al pararse bruscamente después de correr.

Las mujeres quizás tienen una mayor propensión a lesionarse el LCA dadas sus características anatómicas.

Síntomas

Rotura. Puede ocasionar uno o varios de los siguientes síntomas:

  • El paciente siente o incluso oye un “pop”
  • Inestabilidad de la rodilla 
  • Inflamación
  • Dificultad para apoyar la pierna lesionada
  • Puede haber limitación para doblarla y estirarla 

Deficiencia Crónica. Puede ser consecuencia de:

  • Rotura no reciente completa o parcial.
  • Elongación-estiramiento por un traumatismo no reciente en la rodilla.

Una rotura o una deficiencia crónica del LCA permite una traslación y una rotación anormal de la tibia. Al caminar o al correr se pueden lesionar uno o ambos meniscos y el cartílago (artrosis). En consecuencia hay dolor, incapacidad para caminar o mantenerse de pie de forma prolongada, subir y bajar escaleras...

Tratamiento

La decisión entre tratamiento quirúrgico o no quirúrgico se basa en múltiples variables específicas para cada individuo.

¿Cuándo se puede indicar tratamiento no quirúrgico?

  • Edad avanzada y nivel de actividad física del paciente bajo
  • Si globalmente la estabilidad de la rodilla parece buena y el nivel de actividad física es bajo.
  • Si no hay lesiones asociadas: rotura de meniscos, ligamentos, cartílago.

El tratamiento no quirúrgico implica:

  1. Capacidad del lesionado para cumplir con un programa de rehabilitación prolongado: reforzamiento muscular (cuadriceps, isquiotibiales)
  2. A menudo se precisa una rodillera estabilizadora para realizar determinadas actividades deportivas o simplemente para caminar
  3. Cambiar el nivel y tipo de actividad deportiva.

¿Cuándo se indica tratamiento quirúrgico?

  1. Rotura reciente del LCA y un estilo de vida activo.

  2. Deficiencia crónica del LCA que desestabiliza la rodilla y lesiona los meniscos y el cartílago.

  3. Rotura del LCA y práctica de deportes en los que se precise saltar, correr y pararse bruscamente, girar bruscamente la rodilla mientras el pie está apoyado en el suelo (pivotar)...

Sin cirugía estos pacientes son incapaces de volver a su actividad deportiva debido a la inestabilidad de su rodilla, y hay riesgo elevado de presentar otras lesiones: Uno o ambos meniscos, otro ligamento o el cartilago. El objetivo es reconstruir el LCA, preservar el máximo posible de menisco (reparar el menisco), reconstruir el otro ligamento lesionado y reparar el cartílago dañado

Cirugía del Ligamento Cruzado Anterior

Esta cirugía se realiza por artroscopia: mediante dos o tres incisiones (cada una de 1 cm.) practicadas en la rodilla.

El Ligamento Cruzado Anterior roto se deshace como el trenzado de una cuerda y no se puede curar por si mismo, por lo que debe sustituirse por un injerto obtenido del mismo paciente y de la misma rodilla lesionada. En determinados casos se puede utilizar injerto de banco de huesos. El injerto implantado adopta las mismas características de un ligamento a partir del quinto o sexto mes de la intervención.

¿Qué tipos de injerto se utilizan con mayor frecuencia?

  • Principalmente los que se obtienen de la misma rodilla intervenida: Hueso-tendón-hueso, obtenidos de los tendones de la “pata de ganso”, tendón de Aquiles; tendón cuadricipital.
  • Injerto obtenido de banco de huesos

La decisión entre uno u otro se basa en múltiples variables específicas para cada individuo.

El injerto se introduce a través de un túnel practicado en la tibia y otro en el fémur (siguiendo ambos una dirección específica). Transcurren varias semanas desde que se implanta el injerto hasta que se une al hueso, por tanto debe fijarse al hueso como mínimo hasta que se integre al mismo. Se utilizan: Tornillos metálicos de titanio (uno en cada extremo del injerto), tornillos bioabsorbibles u otros sistemas de fijación

La Rehabilitación es un factor fundamental en la recuperación tras la intervención del LCA.

En la Clínica

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