Dolor Lumbar

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El dolor lumbar es el dolor que nace en la zona lumbar baja. 

Lumbalgia es una palabra proveniente del latín y que sólo significa lo que el paciente refiere: dolor lumbar

La ciática o ciatalgia significa dolor por el territorio del nervio Ciático. Se debe a una compresión de este nervio o de alguna de las raíces nerviosas que lo forman.

El dolor lumbar puede estar asociado a dolor ciático o presentarse aisladamente.

Es una dolencia frecuente, hasta tal punto que se sabe que la práctica totalidad de los seres humanos, por encima de los 30 años de edad, la han padecido alguna vez en su vida.

En realidad, es un tributo que pagamos los hombres por la bipedestación. Ningún otro ser vivo permanece en esta posición prolongadamente. 

Causas

  • Dolor de origen visceral. Se origina generalmente en los riñones
  • Dolor de origen neurológico. Está producido por quistes y afecciones en las raíces nerviosas de la región lumbar. 
  • Dolor de origen vascular. Se produce por aneurismas (dilataciones de las arterias) o procesos vasculares periféricos.
  • Dolor de origen psicogénico. Dolor producido por causa no-orgánica. 
  • Dolor de origen vertebral. Está producido por un proceso de la columna vertebral (articulación entre el sacro y la pelvis) o por alteraciones de los tejidos blandos (tendones, cápsula articular, músculos, ligamentos) que solidarizan las vértebras entre sí y permiten su movimiento. Se intensifica por la actividad física y se mejora con el reposo.

Diagnóstico

Se realiza a partir de la historia clínica que explica el paciente y de la exploración física que practica el médico en la consulta. Las radiografías simples en proyección AP y Lateral que realizamos son pruebas complementarias y nos permitirán descartar otro tipo de patologías, puesto que los hallazgos que podemos encontrar en ellas (disminución de la altura discal, crecimientos óseos en los márgenes vertebrales, escoliosis, etc..) también se aprecian en pacientes sin ningún tipo de dolor lumbar. La Resonancia Magnética y la TAC o Scanner sirven para confirmar una herniación discal u otra patología específica cuando lo sospechamos por la clínica, pero tienen poca utilidad en el diagnóstico del dolor lumbar típico por la alta frecuencia de hallazgos supuestamente patológicos que aparecen en población asintomática. 

Tratamiento

  1. Reposo relativo en cama durante 15 días. Es importante la elección de un único traumatólogo con quien, confiadamente, se seguirá todo el proceso. 
  2. Medicación: Analgésicos antiinflamatorios (incluidos corticoides) en dosis adecuadas, protegiendo el estómago de la gastritis. Relajantes musculares y masajes con pomadas antiinflamatorias tras aplicar calor seco local 10 minutos cada 6 horas.

Pasados los 15 días, si usted no ha encontrado alivio, está indicado realizar una TAC o una RNM. Según criterio de su Traumatólogo.

Las posibilidades terapéuticas que se abren a continuación son muy variadas y oscilarán entre una indicación quirúrgica y medidas rehabilitadoras.

En el siguiente escalón incluimos las infiltraciones periarticulares de anéstesico local y corticoesteroides, que nos sirven tanto como de diagnóstico de dolor proveniente de las articulaciones posteriores, como de tratamiento de la fase aguda. En caso de mejorar con la infiltración y reaparecer el dolor lumbar, se puede realizar la denervación percutánea del ramo posterior, rizolisis, que puede hacer remitir la sintomatología por un periodo prolongado de tiempo hasta en un 70 por ciento de los casos, mientras estabilizamos la columna lumbar mediante ejercicios isométricos.

El escalón final es la cirugía

En menos del 5% de los casos es necesario realizar tratamiento quirúrgico. El paciente debe haber tenido un curso apropiado de tratamiento conservador antes de ser sometidos a la cirugía. Por tanto, a menos que sea una situación de urgencia (dolor intratable, pérdida de fuerza progresiva y/o afectación de esfínteres), los pacientes deben participar activamente en el procedimiento de toma de decisión y son en última instancia responsables de decidir si someterse o no a algún tipo de cirugía. Habitualmente, se recomienda la cirugía si el paciente no mejora tras 6-8 semanas de tratamiento conservador o si presenta cuadros repetitivos de ciática.

La meta fundamental de la cirugía es la liberación de la raíz nerviosa comprimida, responsable de la sintomatología. Esto puede lograrse por diferentes técnicas. 

En el caso de hernia discal, las más habituales son la microdiscectomía o la discectomía, que consisten en extirpar la hernia y parte del disco vertebral con o sin microscopio, respectivamente. Esta cirugía se está empezando a realizar también en algunos centros mediante técnica endoscópica.

Bajo ciertas circunstancias, como inestabilidad espinal, además de la descompresión de la raíz, se practica una fusión vertebral (bien con tornillos unidos a barras o placas o bien con cajas en el espacio discal), que elimina el movimiento, por lo que suele mejorar el dolor lumbar.

Una alternativa a algunas fusiones vertebrales o en casos de hernia discal o afectación degenerativa del disco, lo constituye la artroplastia o reemplazamiento discal total con una prótesis artificial. 

En la Clínica

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