Trasplante cardiaco
El Registro Español del Trasplante Cardiaco muestra una supervivencia media del 77% al primer año, 66% a los 5 años, del 53% a los 10 años y del 40% a los 15 años. No obstante, estos datos son globales e incluyen todos los períodos de realización, los tipos de trasplante y su riesgo, con lo que los resultados para los casos habituales y desde los últimos años son mucho mejores.
Asimismo, nuestras estancias hospitalarias han disminuido a 7-10 días, con la consiguiente reducción de costes y complicaciones postoperatorias. Hay que tener en cuenta que, si estos pacientes no hubiesen sido trasplantados, el 90% hubiesen fallecido durante el primer año.
El trasplante cardiaco es una de las pocas técnicas medico-quirúrgicas que han demostrado un impacto importante en la supervivencia y mejora de la calidad de vida en los pacientes con insuficiencia cardiaca terminal.
Los pacientes que se pueden beneficiar de este tratamiento son aquellos con insuficiencia cardiaca terminal, con una pobre calidad de vida, riesgo de muerte súbita y que no son susceptibles de tratamiento médico o quirúrgico convencional. Normalmente, tienen una expectativa de vida inferior al año.
Antes de un trasplante cardiaco, el posible candidato debe someterse a un examen exhaustivo para determinar si cumple las condiciones necesarias para recibir un nuevo corazón y descartar otras enfermedades que contraindicarían el trasplante, como pueden ser la hipertensión arterial pulmonar, la presencia de anticuerpos citotóxicos, la infección activa o un proceso canceroso activo. La elección del donante se realiza de acuerdo al grupo sanguíneo (ABO), el peso y la talla.
El donante es una persona que presenta muerte encefálica (ausencia de actividad cerebral), que mantiene actividad vital y el resto de los órganos en funcionamiento gracias a la ventilación mecánica y al soporte vital avanzado. Una vez realizado el trasplante, el receptor debe seguir un tratamiento específico con unos fármacos llamados inmunosupresores (ciclosporina, micofenolato de mofetilo, etc.) cuya misión es evitar el rechazo del órgano trasplantado. Para ello, se realizan visitas periódicas con el equipo de trasplante. Este seguimiento será más espaciado conforme aumenta el tiempo del trasplante.


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