Cirugía coronaria

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Información y consejos sobre la cirugía coronaria que le ayudarán a preparar mejor esta intervención.

Salvo que sea un caso de urgencia, se programará la intervención quirúrgica en la fecha más conveniente para usted y para su cirujano. Al aproximarse el día de la intervención, asegúrese de comunicarle al cirujano y al médico todo cambio en su estado de salud. Un catarro o una gripe pueden producir infecciones que podrían demorar su recuperación, así que es muy importante que informe al médico si tiene síntomas tales como fiebre, escalofríos, tos o secreciones nasales.

Además, recuerde al cardiólogo y al cirujano todos los medicamentos que esté tomando, especialmente los medicamentos de venta libre y los que contengan ácido acetilsalicílico o antiinflamatorios. Prepare una lista de todos los medicamentos y tráigala consigo al hospital.

Antes de la intervención quirúrgica

La mayoría de los pacientes ingresarán en el hospital el día anterior a la intervención o, en algunos casos, la misma mañana de la intervención.

Se le pedirá que se bañe la noche anterior a fin de reducir la cantidad de microbios en la piel. Tras su ingreso en el hospital, se lavará, se desinfectará con un antiséptico y, de ser necesario, se afeitará la zona operatoria.

El riesgo de sufrir complicaciones de la anestesia es menor si el paciente está en ayunas. Por eso se le pedirá que no coma ni beba nada después de la medianoche del día anterior a la intervención. Si come o bebe algo, es importante que se lo notifique al anestesiólogo y al cirujano.

Si fuma, el médico le pedirá que deje de fumar por lo menos dos semanas antes de la intervención. Fumar antes de una intervención quirúrgica puede dar lugar a problemas relacionados con la coagulación de la sangre y la respiración.

La intervención quirúrgica

Antes de la intervención, se le realizará un electrocardiograma (ECG), análisis de sangre y orina, y una radiografía de tórax, para que el cirujano cuente con la información más reciente sobre su estado de salud. Se le administrará un leve sedante antes de llevarle a quirófano.

En la mayoría de las intervenciones de bypass se utiliza una máquina de circulación extracorpórea manejada por un perfusionista o especialista en flujo sanguíneo. Antes de conectarlo a esta máquina, se le administrará un diluyente de la sangre (anticoagulante) para evitar que la sangre coagule.

El equipo quirúrgico lo dirige un cirujano cardiovascular e incluye otros cirujanos ayudantes, un anestesiólogo y personal de enfermería quirúrgica.

Tras conectarlo a la máquina de circulación extracorpórea, se detendrá y enfriará el corazón. Después, posiblemente se extirpe un trozo largo de una vena de la pierna (la vena safena). Ese trozo de vena se denomina injerto. Un extremo del injerto se suturará a la aorta ascendente, la gran arteria que transporta sangre rica en oxígeno del corazón al resto del cuerpo. El otro extremo del injerto se suturará a una arteria coronaria, debajo de la obstrucción.

El cirujano puede utilizar una arteria del interior de la pared torácica (la arteria mamaria interna) en lugar de la vena safena, o puede usar tanto la vena como la arteria. El procedimiento puede durar entre 2 y 6 horas, según la cantidad de injertos que se necesiten.

Después de la intervención

La estancia en el hospital suele durar, aproximadamente, una semana. Después de la operación, el paciente suele permanecer un día en la unidad de cuidados intensivos, donde se vigilará la función cardiaca. En total, tendrá que estar ingresado entre 5 y 7 días.

Tras una operación de bypass, deberá limitar su consumo de grasa y colesterol. El médico posiblemente le recomiende caminar o nadar para recuperar las fuerzas. También es posible que le recomiende un programa de rehabilitación cardiaca. Estos programas pueden ayudarle a implementar cambios en su estilo de vida tales como adoptar un nuevo régimen alimenticio, comenzar un plan de ejercicio físico, dejar de fumar y aprender a controlar mejor el estrés.

El fin de esta intervención es permitir un aporte adecuado de sangre y oxígeno al corazón para evitar la angina y disminuir el riesgo de infarto. En cualquier caso, la intervención no impide que el bloqueo coronario se vuelva a producir. Para evitarlo, es necesario cambiar el estilo de vida: no fumar, llevar una dieta saludable, practicar ejercicio de forma regular y tratar tanto la hipertensión como el colesterol elevado.

Si su trabajo no requiere gran esfuerzo físico, podrá volver a trabajar a las 4 ó 6 semanas. Si, en cambio, ocupa un puesto físicamente exigente, posiblemente deba esperar más tiempo. Entre el 70 y 80% de los pacientes operados está libre de síntomas 10 años después de la intervención.

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