Monitorización de la presión arterial
Esos límites no son iguales para todos, varían dependiendo de la edad, sexo y raza. Por otro lado puede distinguirse entre unos valores de tensión arterial normales y otros “recomendables”, debido a la existencia de circunstancias personales (por condiciones orgánicas o enfermedades ya existentes) que sugieren mantener unas cifras de tensión arterial más bajas o altas de las consideradas normales.
Las cifras normales de tensión arterial:
Se considera una tensión arterial normal cuando la sistólica se sitúa entre 120 y 140 mmHg y la diastólica entre 80 y 90 mmHg Se recomienda habitualmente mantener una cifra de tensión arterial alrededor de 120/80 mmHg, sobre todo cuando es necesario un control estricto debido a la existencia de otras enfermedades o anomalías que aumentan el riesgo de padecer un problema cardiovascular. Esos limites cambian con la edad y el sexo, en personas por encima de los sesenta años puede considerarse “tolerable” una tensión arterial sistólica hasta 160 mmHg pero en los jóvenes por debajo de los veinte años se recomienda una cifra alrededor de 100 a 110 mmHg. Las mujeres suelen tener unas cifras de tensión arterial sistólica y diastólica algo más bajas (con una diferencia de unos 5 a 10 mmHg).
Clasificación:
Los valores de normalidad tensional han ido variando en los últimos años hacia cifras más bajas. En este momento y para adultos mayores de 18 años, se consideran cuatro niveles de tensión arterial: TA optima (< 120/80), TA normal (< 130/85), TA normal-elevada (130-139/85-89) e Hipertensión (> 140/90). Hay que tener en cuenta que la TA sigue un ritmo circadiano con dos periodos más elevados (de 09:00 a 12:00 y de 19:00 a 21:00) y dos periodos más bajos (de 15:00 a 17:00 y de 02:00 a 04:00).
Cómo se debe tomar
La toma de la tensión arterial requiere la medición de la tensión arterial en posición de sentado y en un ambiente tranquilo, nunca después de un esfuerzo o actividad física.
La temperatura ambiental debe ser adecuada, alrededor de 20 a 21 ºC. Se recomienda así mismo no haber ingerido los 30 a 45 minutos previos, tabaco, café o alcohol. Debe colocarse el manguito de la tensión en el brazo, debiendo ajustar perfectamente, y estar situado a nivel del corazón. El esfingomanómetro aplica una presión sobre el brazo hasta que impide la circulación de la sangre por las arterias. Auscultando sobre la flexura del codo, el esfingomanómetro comienza a deshincharse reduciendo la presión que ejerce sobre el brazo, hasta que llega un momento que se reinstaura el flujo arterial escuchándose de nuevo el latido indicando la tensión arterial sistólica. La presión del esfingomanómetro sigue descendiendo hasta que desaparece cualquier presión sobre las arterias, disminuyendo la intensidad del latido escuchado, es entonces cuando se determina la cifra de la tensión arterial diastólica. Es recomendable realizar tres mediciones y extraer la media de las tres antes de diagnosticar una hipertensión arterial.
Es recomendable registrar la tensión arterial siguiendo las recomendaciones concretadas anteriormente. Se puede recurrir al registro empleando dispositivos automáticos. Sin embargo, éstos deben estar convenientemente homologados y en buen estado. Por supuesto es importante registrar la tensión arterial guardando antes cierto reposo y en la posición adecuada (brazo situado a la altura del corazón).
Puede ser recomendable registrarla varias veces al día, pero se recomienda habitualmente que se haga esa toma a primera hora de la mañana o cuando suceda algún evento o síntoma clínico que tenga relación con ese problema. Las personas que están en tratamiento por hipertensión arterial, se suelen tomar la tensión antes de ingerir la medicación como una forma de averiguar si ésta les protege durante todo el día.



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