Miocardiopatías
El diagnostico de las miocardipatías se establece en base a la sintomatología encontrada.
La ecocardiografía bidimensional y el Doppler son fundamentales para confirmar el diagnóstico, así como muy útil para evaluar el grado de dilatación y disfunción ventricular y para excluir una patología valvular o pericárdica asociada.
Se distinguen tres grandes grupos:
Miocardiopatía dilatada.
- Es la más frecuente y se caracteriza por la progresiva dilatación y pérdida de la capacidad contráctil del miocardio. Ésto hace que aparezcan los signos y síntomas clínicos de una insuficiencia cardiaca: disnea (sensación de ahogo), edemas....
- El tratamiento consiste en la administración de fármacos habitualmente empleados en la insuficiencia cardiaca y, en fases más avanzadas, la realización de un trasplante cardiaco.
Miocardiopatía hipertrófica.
- Aparece por una hipertrofia (crecimiento excesivo) del músculo ventricular o de porciones localizadas del mismo. Esta hipertrofia condiciona una deficiente relajación del ventrículo que, aunque es capaz de contraerse con fuerza, no es capaz de relajarse y por tanto se llena deficientemente, apareciendo los síntomas de una insuficiencia cardiaca.
- El tratamiento consistirá en la administración de fármacos que disminuyan la contractilidad del músculo cardiaco, como los betabloqueantes o los antagonistas del calcio. En algunos casos puede emplearse marcapasos para aliviar los síntomas e incluso, cuando la hipertrofia está localizada, la provocación de un infarto en esa zona (ablación percutánea de la arteria septal).
Miocardiopatía restrictiva.
- Es la más rara e infrecuente. Se caracteriza por la deficiente relajación del ventrículo, lo que provoca una insuficiencia cardiaca por imposiblidad de llenado de los ventrículos.
- El tratamiento consistirá en el control de la sintomatología producida por la insuficiencia cardiaca.


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