Marcapasos y desfibriladores automáticos
Marcapasos cardiaco
- Los marcapasos cardiacos son pequeños dispositivos implantables cuya función es la de suplir las funciones del sistema de excitación y conducción cardiaco.
- Generalmente se realiza bajo anestesia local durante casi todo el procedimiento. Durante el implante se colocan, a través de la vena subclavia, un electrodo en la aurícula derecha y dos electrodos en los ventrículos: uno convencional en el ventrículo derecho, y uno especial en el ventrículo izquierdo, al que se accede a través del sistema venoso cardíaco (seno coronario y sus ramas). Estos electrodos quedarán alojados permanentemente en su localización definitiva, conectados al marcapasos que a su vez se implanta debajo de la piel en la región infraclavicular derecha. La recuperación de la intervención es rápida y permite el alta hospitalaria en dos o tres días.
- Cuando se agotan las baterías, aproximadamente cada seis años, es necesario sustituir el marcapasos.
Desfibrilador automático implantable
Finalmente, en algunos pacientes con arritmias graves, potencialmente letales, es necesario implantar un dispositivo denominado desfibrilador automático implantable que actúa restaurando el ritmo cardiaco normal mediante la aplicación automática de descargas eléctricas. El desfibrilador actúa controlando el ritmo cardíaco de manera permanente. Cuando detecta la presencia de una arritmia es capaz de aplicar diferentes modalidades de tratamiento mediante impulsos eléctricos para suprimirla. Dependiendo de la gravedad de la arritmia, el desfibrilador puede aplicar de manera automática tratamientos más suaves (estimulación antitaquicardia) o bien más radicales (cardioversión mediante choque eléctrico), que ocasionalmente pueden ser percibidos por el paciente.
- El procedimiento del implante generalmente se realiza bajo anestesia local durante casi todo el procedimiento excepto durante unos pocos minutos durante los cuales se comprueba el correcto funcionamiento del aparato, momento en el que se aplica una sedación general. Durante el implante se colocan, a través de la vena subclavia, uno o varios electrodos en el interior de las cavidades cardíacas. Estos electrodos quedarán alojados permanentemente en su localización definitiva, conectados al desfibrilador que a su vez se implanta debajo de la piel en la región infraclavicular derecha. La recuperación de la intervención es rápida y permite el alta hospitalaria en dos o tres días.
- Cuando se agotan las baterías, aproximadamente cada seis años, es necesario sustituir el desfibrilador.
- En ocasiones el desfibrilador se asocia a la terapia de resincronización cardiaca, mejorando así la insuficiencia cardiaca que en ocasiones también padece el paciente.
- El programa monitoriza el funcionamiento de los equipos implantados en los enfermos y transmite a diario los datos técnicos a los cardiólogos por telefonía móvil.
- De este modo, los cardiólogos pueden obtener información diaria de los datos técnicos de los dispositivos de sus pacientes al acceder a una página web en la que se configuran y presentan los diferentes ítems que controla el programa de monitorización. En caso de que exista un fallo en el funcionamiento del dispositivo, el especialista recibe una alerta en su correo electrónico o en su móvil mediante un mensaje SMS.
- El equipo consta de una terminal que se coloca en el domicilio del paciente, habitualmente en su mesilla de noche, que capta la información emitida desde el dispositivo que lleva implantado (desfibrilador o marcapasos). Dicho monitor envía al servidor web los diferentes datos sobre el funcionamiento del dispositivo. Entre otros, el sistema recoge y envía información sobre el estado de la batería, la integridad de los electrodos que pueden llegar a fracturarse por fatiga del material y, en el caso de los desfibriladores, si ha emitido o no una descarga eléctrica en el momento adecuado.
- En la actualidad, los pacientes que lleven implantado uno de estos dispositivos acuden a una revisión anual en el caso de los marcapasos y trimestral o semestral, en el de los desfibriladores. Son revisiones que deben hacerse de forma presencial en la consulta del cardiólogo.
- Las ventajas que aporta esta tecnología residen en que el control de los dispositivos se realiza de forma automática, a distancia y a diario. De este modo, los cardiólogos aseguran que un paciente cuyo desfibrilador habitualmente se controlaba cada 6 meses, ahora puede ser controlado prácticamente a diario.
- En muchos casos, esta tecnología no evita que el paciente tenga que acudir a revisiones presenciales, ya que puede presentar otras enfermedades que deben ser evaluadas periódicamente, pero aporta seguridad en el control de dichos dispositivos y puede reducir la necesidad de algunos controles presenciales.



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