Insuficiencia cardiaca
Los trastornos que conducen con mayor frecuencia a insuficiencia cardiaca son la cardiopatía isquémica (infarto de miocardio), la hipertensión arterial, las miocardiopatías, las enfermedades valvulares, algunas cardiopatías congénitas y, más raramente, enfermedades del pericardio.
El síntoma universal de la insuficiencia cardiaca es la disnea o «sensación de falta de aire», que se pone de manifiesto durante el ejercicio físico o, en casos más graves, en reposo (disnea de reposo), con la posición de decúbito (ortopnea), o aparecer bruscamente por la noche (disnea paroxística nocturna). Otros síntomas muy sugestivos de insuficiencia cardiaca, en este caso derecha, son los edemas en partes declives (hinchazón exagerada en tobillos y/o región pretibial) y la sensación de hinchazón abdominal (hepatomegalia o ascitis).
Diágnosticar la causa
En nuestro centro, es el médico de la Unidad de insuficiencia cardiaca quien confirma y/realiza el diagnóstico, generalmente basándose en unos criterios clínicos relativamente sencillos. Sin embargo, tan importante es el diagnóstico de insuficiencia cardiaca como el de la causa que la está provocando, ya que en no pocas ocasiones ésta es reversible. Para ello la unidad de insuficiencia cardiaca trabaja en estrecha colaboración con la Unidad de imagen cardiaca. Ya que para poder conocer que esta causando el fallo del músculo cardiaco ciertas pruebas complementarias son hoy en día imprescindibles (exploraciones más sofisticadas, entre las que se encuentran la ecocardiografía, la tomografía computerizada, la resonancia de corazón o el cateterismo cardiaco).
Tratamiento de vanguardia
El tratamiento de la insuficiencia cardiaca ha sufrido una verdadera revolución durante los últimos años. Actualmente se disponen de fármacos cada vez más eficaces y que, empleados correctamente, han demostrado ser muy efectivos en el tratamiento de los síntomas.
Además, desde hace algunos años, en determinados pacientes es posible realizar la técnica de ultrafiltración lenta para conseguir extraer el exceso de agua que se acumula como consecuencia de la insuficiencia cardiaca. Los resultados obtenidos han demostrado una respuesta en el tiempo más sostenida y un mayor intervalo entre hospitalizaciones que en pacientes que seguían tratamiento con diuréticos.
Sin embargo, el primer paso en el tratamiento de la insuficiencia cardiaca es el de identificar su causa, que en muchas ocasiones puede ser reversible (por ejemplo, la sustitución o reparación quirúrgica de válvulas cardiacas deterioradas).
En algunas ocasiones, los pacientes pueden beneficiarse de procedimientos como la realización de una angioplastia coronaria o la implantación de un marcapasos cardiaco especial (terapias de resincronización cardiaca o marcapasos biventricular).
Finalmente, en los casos más graves y después de haber intentado otros tratamientos convencionales y/o extraordinarios (asistencias ventriculares), es necesario realizar un trasplante cardiaco.
Actualmente existen líneas de investigación abiertas en nuestro departarmento que pretenden evaluar la utilidad del implante de miocitos (células cardíacas contráctiles) obtenidos a partir de células madre adultas.



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