Infarto de miocardio

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Cuando alguna de las arterias coronarias se obstruye de manera total y aguda se produce una falta de riego sanguíneo al miocardio (músculo del corazón) que provoca la muerte de las células del corazón.

Las arterias coronarías se pueden bloquear por distintas causas. Las más comunes son un coágulo de sangre y la aterosclerosis (depósito e infiltración de grasas en las paredes de las arterias)

En la mayoría de los casos infartos de miocardio aparecen en personas que tienen factores de riesgo cardiovascular. Estos factores de riesgo son el tabaquismo, la hipertensión arterial, la diabetes mellitus, la hipercolesterolemia, la obesidad, el sedentarismo, la edad, el sexo o los antecedentes familiares.

El infarto se reconoce por la aparición brusca de síntomas como dolor intenso en el centro del pecho o en la zona precordial (delante del corazón),  malestar general, mareo, náuseas y sudoración. El dolor puede extenderse al brazo izquierdo, al cuello, a la mandíbula, al hombro, o a la espalda. 

El diagnóstico se realiza mediante un electrocardiograma (en el que se demuestran alteraciones típicas) y analizando en sangre los niveles de los llamados marcadores de daño miocárdico (CPK, CPK-MB, CK, LDH, mioglobina y las troponinas I y T). Otras pruebas que pueden ayudar al diagnóstico del infarto son la radiografía de tórax y el ecocardiograma (para ver  alteraciones en la contracción del músculo cardíaco).

Tratamiento

Algunos tratamientos se inician de inmediato si se sospecha un infarto de miocardio, incluso antes de que se confirme el diagnóstico. 

En un primer momento se usan algunos como el oxígeno, la aspirina (para evitar la formación de más trombos en las arterias del corazón), la nitroglicerina (para mejorar el flujo de sangre a través de las arterias coronarias) y fármacos para calmar el dolor.

El tratamiento de fondo del infarto de miocardio en las primeras horas consiste en desobstruir la arteria del corazón que se ha obstruído y que impide que le llegue sangre correctamente al músculo del corazón. Esto se puede hacer de dos formas:

  1. Fármacos trombolíticos: Se usan para disolver posibles trombos que estén bloqueando las arterias coronarias. Para que sean más eficaces, deben administrarse en la hora siguiente al inicio de los síntomas.
  2. Cateterismo y angioplastia con balón: se usa para abrir las arterias coronarias que están obstruidas por un trombo. Durante la angioplastia se introduce un catéter (tubo delgado y flexible) a través de un vaso sanguíneo hasta llegar a la arteria coronaria obstruida. El catéter tiene un globo en el extremo que se infla en el lugar de la lesión para empujar la placa contra la pared de la arteria. Esto ensancha el interior de la arteria, restableciendo el flujo de sangre al corazón. Durante la angioplastia se puede poner dentro de la arteria un tubo pequeño llamado endoprótesis vascular (stent), para mantenerla abierta permanentemente.

Angioplastia coronaria percutánea simple o compleja: el tratamiento percutáneo de las lesiones en arterias coronarias, es uno de los tratamientos más avanzados para tratar la isquemia cardiaca o cardiopatía isquémica. El procedimiento consiste en dilatar un vaso sanguíneo mediante un catéter en cuyo extremo distal porta un balón que se hincha al llegar al lugar obstruido, permitiendo que la luz del vaso en ese punto aumente su diámetro y se restaure de nuevo el flujo sanguíneo. El catéter (tubo flexible muy fino) se introduce mediante punción por la arteria femoral o por la radial (en la muñeca), desde donde se conduce hasta la arteria coronaria. En torno a un 75% de los pacientes afectados por enfermedad coronaria son candidatos a una intervención percutánea; el resto, requieren tratamiento quirúrgico. En el 96% de las angioplastias se utilizan prótesis o stents; en el 4% restante, solo balón.

Hay veces que con la angioplastia no se consiguen reparar todas las lesiones existentes, o incluso otras veces este procedimiento no puede llevarse a cabo. En estos casos se recurre a procedimientos quirúrgicos como el bypass coronario. Este procedimiento consiste en tomar una sección de una vena o una arteria de otra parte del cuerpo y unirla a la arteria coronaria por encima y por debajo del área obstruida. El procedimiento crea una nueva ruta por la que puede fluir la sangre al músculo cardíaco.

El departamento de Cardiología y Cirugía Cardiaca de la Clínica es un centro de referencia en este tipo de tratamientos

Avances en el tratamiento

  1. Pruebas para la detección de zonas infartadas. Hay personas en las que hay dudas sobre si tuvo un infarto, o en las que queremos valorar como quedó su corazón después de un infarto. En ellos se puede realizar una prueba inocua como es la resonancia magnética de corazón
  2. La resonancia intravascular, es una de las últimas novedades en técnicas diagnósticas dirigidas al estudio de la enfermedad coronaria. Consta de un catéter de aproximadamente 1 mm de diámetro, que se introduce en la arteria coronaria y obtiene imágenes en color que permiten localizar el contenido lipídico de la placa de ateroma, estimando mejor su vulnerabilidadad. El escáner es capaz de visualizar el árbol coronario y de detectar las placas de ateroma en 9-11 segundos.
  3. Pruebas para la detección de isquemia (falta de riego). Hay veces que los pacientes que han sufrido un infarto vuelven a tener síntomas de angina de pecho y no sabemos si hay alguna nueva lesión en sus arterias coronarias. En esos pacientes se podría realizar un  nuevo cateterismo o hacer pruebas menos agresivas como el ecocardiograma de estrés. Esta prueba consiste en hacer un ecocardiograma después de realizar un ejercicio o de administrar algunos fármacos para ver si alguna zona del corazón se contrae peor porque tiene falta de riego.
  4. Gráfico regeneración cardiacaProcedimiento de implantación de mioblastos percutáneos. Aquellos pacientes que han sufrido infartos muy graves y en los que la función de su corazón quedó muy deteriorada pueden ser candidatos a esta nueva técnica que está en fase de investigación pero que en sus primeros momentos está dando buenos resultados. Consiste en implantar células madre adultas procedentes de un músculo de la pierna mediante cateterismo para regenerar las zonas infartadas del corazón.
Actualmente existen líneas de investigación abiertas en nuestro Departarmento de Cardiología que pretenden evaluar la utilidad del implante de miocitos (células cardíacas contráctiles) obtenidos a partir de células madre adultas.

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