Enfermedades valvulares
Las válvulas cardiacas regulan el flujo de sangre entre las cavidades del corazón y su salida hacia las arterias principales. Estas estructuras desempeñan un papel fundamental en el funcionamiento del corazón. Pueden ser debidas a estrechamiento valvular (estenosis) y/o a su cierre inadecuado, ocasionando regurgitación (insuficiencia).
En personas jóvenes la válvula más frecuentemente afectada es la mitral, mientras que en personas mayores lo es la aórtica. Existe la posibilidad de malformación valvular desde el nacimiento (congénita) sobre todo de la válvula aórtica.
Las válvulas pueden estropearse por infecciones, por traumatismos, por envejecimiento, etc. Hace años la causa fundamental era la fiebre reumática, una enfermedad infrecuente ahora en los países desarrollados.
En la actualidad, como consecuencia del aumento de la esperanza de vida, han aparecido otras formas de valvulopatía. La más frecuente es la valvulopatía degenerativa en pacientes ancianos, que consiste en el envejecimiento, endurecimiento y calcificación de las válvulas, lo que limita su movilidad y afecta a su funcionamiento.
Las valvulopatías pueden mantenerse durante muchos años sin dar ningún síntoma. La manifestación fundamental de estas enfermedades es la insuficiencia cardiaca, con aparición de dificultad respiratoria, cansancio, hinchazón de las piernas, sobre todo en la zona de los tobillos
El diagnóstico más exacto de todas las valvulopatías se hace por ecocardiograma, una técnica de imagen que puede valorar exactamente qué válvula está enferma, cuál es la causa y la gravedad de la afectación.
En las fases iniciales el tratamiento puede ser médico intentando mejorar y prevenir la insuficiencia cardiaca
En fases más avanzadas y según el grado de repercusión de la enfermedad, puede estar indicado el tratamiento intervencionista a través de la dilatación valvular o la intervención quirúrgica. La cirugía de estas lesiones puede consistir en la reparación no siempre posible de la lesión valvular, o en la sustitución por una válvula protésica artificial en la mayoría de las ocasiones. Estas válvulas artificiales pueden ser de materiales mecánicos, precisando del uso de medicamentos anticoagulantes de por vida, o de materiales biológicos cuya durabilidad es menor.
Para introducir la válvula mediante cateterismo solo es necesaria una incisión en la ingle de 6 milímetros. En consecuencia, el no emplearse cirugía, el tiempo de hospitalización postoperatoria disminuye.
Este procedimiento está especialmente indicado para pacientes que presentan problemas de la válvula aórtica del tipo de la estenosis severa y no son candidatos a una cirugía de corazón.



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