Coronariografía
Consiste en la visualización a rayos X de las arterias coronarias, previa inyección de un contraste radiológico a través de una sonda (catéter) que se introduce desde una arteria de la pierna o el brazo hasta el inicio de las arterias coronarias, a la salida del corazón.
Gracias a ella, el especialista descubre si existen obstrucciones o estrecheces, su localización exacta, el número de arterias afectadas o la severidad de las lesiones.
Es una prueba imprescindible en algunos casos, por ejemplo, cuando los fármacos no bastan para controlar una angina de pecho.
La coronariografía tiene muy poco riesgo para el paciente y le provoca escasas molestias, pero los beneficios derivados de la información que proporciona son muy altos.
El paciente puede sentir calor o sofoco por la inyeccion de contraste, pero es una sensación muy pasajera. En algún caso aparecen molestias en la zona de la incisión, o incluso un hematoma que se reabsorbe espontáneamente. En un escaso porcentaje pueden surgir complicaciones como arritmias, hemorragias o angina de pecho.


Avances clínicos
Chequeos
Memoria 2010-2011
La Clínica en Madrid
Cuadro médico
Investigación


Síguenos en