Arterioesclerosis

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La arteriosclerosis es la formación de una placa dura o placa de ateroma, que acaba obstruyendo las arterias.

Gráfico arterioesclerosisEstas placas están compuestas por lípidos, como el colesterol, y por células inflamatorias, como los monocitos, que desde la sangre penetran en el interior de la pared arterial. Una vez dentro de ésta, los monocitos atrapan el colesterol y se convierten en células espumosas. Estas células provocan una serie de cambios en la pared que provocan el crecimiento desordenado de las células musculares de ésta y la formación de tejido fibroso.  

La formación de las placas de ateroma se inicia invariablemente en casi todos los individuos en la primera o segunda década de la vida, de forma que puede empezar a dar manifestaciones clínicas en la tercera y cuarta décadas, para alcanzar un impacto sanitario máximo en la sexta, séptima y octava décadas. 

Los principales factores de riesgo son tres:

  1. La hipertensión arterial 
  2. La hipercolesterolemia  y la hipertrigliceridemia 
  3. El tabaquismo.

En los últimos años, se ha demostrado que otros factores también contribuyen al desarrollo de la aterosclerosis. Es el caso de la diabetes mellitus, la obesidad, el sedentarismo y la menopausia.

Los depósitos de placa pueden hacer que la arteria se estreche y sea menos flexible, lo cual dificulta más el flujo de sangre. La aparición de manifestaciones clínicas supone que alguna de las placas de ateroma se ha roto y que sus componentes han entrado en contacto con la sangre. Esto pone en marcha la formación de un trombo que obstruye la luz de la arteria y dificulta la llegada de sangre al territorio al que esa arteria irriga (lo que en medicina se conoce como isquemia, es decir, falta de riego). Según sea el tamaño del trombo, así será la severidad de la obstrucción y, consiguientemente, la intensidad de la isquemia y la gravedad de las manifestaciones clínicas. Los casos más importantes son aquellos en los que la obstrucción es completa y la falta total de sangre produce la muerte (infarto) de una parte del órgano afectado.

Los cuadros clínicos que pueden presentar las personas con aterosclerosis complicada son varios. 

  • Cuando la obstrucción afecta a las arterias cerebrales pueden aparecer desde ataques de isquemia cerebral transitoria, hasta un accidente cerebro vascular agudo con secuelas más o menos permanentes. 
  • Cuando la obstrucción afecta a las arterias renales puede facilitarse el desarrollo de insuficiencia renal o aparecer un tipo especial de hipertensión denominada reno-vascular. 
  • La obstrucción de las arterias de las extremidades inferiores puede dar lugar a un cuadro de claudicación intermitente que se caracteriza por la presencia de dolores musculares desencadenados por la marcha y que incapacitan para ésta. 
  • La presencia de lesiones ateroscleróticas complicadas en la aorta favorece el desarrollo de aneurismas.
  • La causa más frecuente de la enfermedad arterial coronaria es la arteriosclerosis que se produce cuando se forma una placa de ateroma dentro de las arterias que riegan el corazón. A medida que aumenta el grado de obstrucción, se reduce el flujo de sangre al corazón y puede aparecer un síntoma denominado angina de pecho. Con el tiempo, la arteria parcial o totalmente obstruida puede ocasionar un infarto agudo de miocardio.

Pueden emplearse varios medicamentos para aliviar el dolor de la angina de pecho. Sin embargo, como los medicamentos no pueden limpiar las arterias obstruidas, una arteria coronaria muy estrechada podría necesitar más tratamiento para reducir el riesgo de un infarto. Una opción es realizar una angioplastia coronaria percutánea, tal como una angioplastia con balón o la colocación de un stent.

La angioplastia coronaria percutánea es uno de los tratamientos más avanzados para tratar la isquemia cardiaca o cardiopatía isquémica. El procedimiento consiste en dilatar un vaso sanguíneo mediante un catéter en cuyo extremo distal porta un balón que se hincha al llegar al lugar obstruido, permitiendo que la luz del vaso en ese punto aumente su diámetro y se restaure de nuevo el flujo sanguíneo. El catéter (tubo flexible muy fino) se introduce mediante punción por la arteria femoral o por la radial (en la muñeca), desde donde se conduce hasta la arteria coronaria.

Los stents son dispositivos metálicos de diferentes diseños que se introducen en las arterias coronarias de forma percutánea para corregir un estrechamiento del interior de luz de la arteria debido a un trombo o a una placa de contenido fibrótico y grasa denominada ateroma. Se utilizan aproximadamente en el 96% de las angioplastias. Existen diferentes tipos de stents:

  1. Stents farmacoactivos: es el material más avanzado para el tratamiento de la cardiopatía isquémica. Proporciona unos resultados excelentes y su éxito reside en la reducción de la tasa de reestenosis (la reproducción del estrechamiento de la arteria). Libera la dosis exacta de fármaco que limita el exceso de crecimiento de tejido dentro de la arteria.
  2. Stents metálicos
  3. Stents sándwich

En torno a un 75% de los pacientes afectados por enfermedad coronaria son candidatos a una intervención percutánea; el resto, requieren tratamiento quirúrgico.

El Área de Hemodinámica del Departamento de Cardiología de la Clínica Universidad de Navarra es un centro de referencia en este tipo de tratamientos.

Tal como se ha mencionado anteriormente, la aterosclerosis puede tardar mucho tiempo en dar lugar a manifestaciones clínicas. Por ello, es preciso detectarla precozmente, antes de que las placas de ateroma se compliquen. Para ello es preciso realizar exámenes periódicos de salud (chequeos vasculares) desde la tercera década de la vida, y especialmente en aquellas personas con antecedentes familiares de algunos de los cuadros clínicos mencionados en el apartado anterior. En esos chequeos se presta una importancia especial al estudio de los factores de riesgo que se han comentado previamente. 

Finalmente, se dispone ya de técnicas de imagen vascular (ecografía doppler, resonancia nuclear magnética, etc.) que permiten detectar las placas de ateroma e, incluso, identificar aquellas que pudieran estar complicándose. 

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