Ablación de arritmias
Para realizar una ablación con radiofrecuencia se introducen varios catéteres por punción en una o varias venas. Estos catéteres son cables eléctricos muy finos que se avanzan guiados por rayos X a través de las venas y se ponen en lugares concretos del corazón. Esto permite estudiar la activación eléctrica del corazón durante la taquicardia y ver dónde se origina ésta.
Posteriormente se lleva el catéter de ablación hacia este punto y se aplica energía de radiofrecuencia, que produce una pequeña quemadura de pocos milímetros.
Permite lesiones bien demarcadas y muy específicas, evita el daño en el tejido circundante y no tiene repercusión a nivel del resto de tejido miocárdico excitable, esto hace que la técnica sea muy segura con un índice muy bajo de complicaciones (menos del 5% de pacientes).
Es un procedimiento relativamente sencillo y rápido, permite eliminar de forma definitiva una gran número de arritmias que de otro modo tendrían difícil solución, o que necesitarían un tratamiento con fármacos de por vida. El procedimiento se hace a través de la punción de una vena en la ingle, requiere únicamente anestesia local, y el paciente puede ser dado de alta en unas horas.
Existen diversos estudios científicos que avalan que la tasa de complicaciones y el porcentaje de éxitos guardan una relación directa con la experiencia que tenga el equipo médico que practica la ablación de las arritmias.



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