Alergia a alimentos
La leche, el huevo y el pescado son las causas de alergia más frecuentes en los niños menores de 5 años; a partir de esa edad, son más frecuentes los alimentos vegetales, como las legumbres, frutas, frutos secos o las hortalizas, que tienen proteínas alergénicas comunes con los pólenes, causa frecuente de alergia a partir de los 15 años.
Hoy, mediante técnicas de laboratorio, podemos detectar estas proteínas alergénicas comunes (panalérgenos). En niños de corta edad, la alergia a un alimento puede desaparecer con el tiempo y permitir que el niño vuelva a ingerir sin peligro ese alimento. Esto ocurre, sobre todo, con la leche y el huevo. A partir de los 5 años, disminuyen las posibilidades de tolerar un alimento al que el niño está sensibilizado. La mayoría de los pacientes alérgicos a un alimento se mantienen asintomáticos evitando su ingestión. Sin embargo, conviene saber que es posible tener síntomas con cantidades muy pequeñas del alimento (trazas), que pueden encontrarse de forma insospechada incluso como contaminantes. Estos son los pacientes detectores, que tienen especial riesgo.
Enfermedad intestinal eosinofílica
Se trata de un grupo de trastornos provocados por una inflamación de tipo eosinofílica en la mucosa digestiva. La más frecuente es la esofagitis eosinofílica, que cursa con episodios de atragantamiento durante la ingesta, debido a que el esófago se estrecha y dificulta el paso de los alimentos. Con frecuencia, esa inflamación está causada por alergia a algún alimento, por lo que es importante un correcto diagnóstico para determinar el tratamiento adecuado. Otras veces esa inflamación eosinofílica ocurre en otras localizaciones del aparato digestivo, como el intestino delgado o el colon.
Consulta dietética
Un problema cada vez más frecuente es el de las personas que están sensibilizadas a múltiples grupos de alimentos vegetales. Las dudas que surgen en estos casos es qué alimentos pueden comer con seguridad y cuáles hay que evitar. Una restricción amplia puede plantear dudas sobre el valor nutricional de la dieta y la posibilidad de que aparezcan deficiencias vitamínicas. Por otra parte, en ocasiones es difícil conocer cuál de los alimentos implicados es el causante de la reacción.
Para solucionar estos problemas, en la Clínica Universidad de Navarra, además de las pruebas cutáneas habituales, contamos con la posibilidad de medir la IgE por microarrays, que aportan información valiosa sobre los alérgenos que reconoce el paciente. Dependiendo de la gravedad de las reacciones que ha sufrido el paciente y del tipo de alérgeno al que está sensibilizado, la restricción alimentaria puede ser más o menos amplia.
Intolerancias alimentarias
El término "intolerancia alimentaria" no es sinónimo de alergia alimentaria. Las intolerancias (la más frecuente es a la lactosa) están ocasionadas por deficiencias enzimáticas. Los síntomas suelen ser muy inespecíficos, con alteraciones del ritmo intestinal, flatulencia, malas digestiones, dolor abdominal difuso, etc. Se suelen realizar estudios para diagnosticar una intolerancia de forma específica (test de intolerancia a la lactosa). Sin embargo, los test para medir intolerancias alimentarias en general, que se han difundido mucho los últimos años, no tienen un soporte científico y no han demostrado utilidad clínica. En los casos de síntomas digestivos inespecíficos, es conveniente descartar que exista alergia a alimentos.



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