Jueves, 22 de marzo de 2007
El virus del papiloma humano, presente en el 90% de las lesiones causantes de cáncer de cuello uterino
Celebrado el X Curso de Ginecología Oncológica, organizado por la Clínica.

Dr. Guillermo López
El cáncer de cuello de útero constituye una de las patologías oncológicas de mayor incidencia entre la población femenina mundial, con especial importancia en los países en vías de desarrollo. El descubrimiento de una vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH), principal causa del cáncer de cuello de útero, ha supuesto un gran avance en las posibilidades de prevención de la enfermedad. El cáncer de cuello de útero es consecuencia de la infección persistente por el VPH adquirido por transmisión sexual. En concreto, se sabe que en el 90% de las lesiones precursoras de la patología oncológica de cuello uterino está presente el virus del papiloma humano.
Dado su impacto sociosanitario, la actualización en el área de los tumores del tracto genital femenino será uno de los dos temas monográficos que se abordarán en el X Curso de Ginecología Oncológica. El encuentro se celebra hoy, 23 de marzo, en la Facultad de Medicina de la Universidad de Navarra en Pamplona. Al simposio, organizado por el departamento de Ginecología de la Clínica Universitaria de Navarra, han acudido más de un centenar de especialistas en ginecología y oncología. La primera mitad de la jornada se destinará de forma monográfica a ponencias sobre la actualidad del diagnóstico y tratamiento del cáncer de ovario y la segunda parte al estudio del VPH y cáncer de cuello uterino.
Factores de riesgo
Actualmente, se conoce que el síntoma más frecuente de la infección viral es la aparición de verrugas genitales en el 90% de las infecciones por las variedades de VPH 6 y 11. La infección por VPH 16, 18, 31 y 45, clasificada de alto riesgo oncogénico, se asocia a la aparición de tumores de cuello uterino, vagina, vulva, ano y pene, según explica el doctor Guillermo López, director del departamento de Ginecología y Obstetricia de la Clínica Universitaria de Navarra y presidente del comité organizador del congreso.
Los estudios de biología molecular demuestran VPH oncogénicos de alto riesgo prácticamente en el 100% de los cánceres de cuello uterino y se detectan en el 90% de las lesiones precursoras.
Según indica el doctor López, "la historia natural del cáncer de cuello de útero está influenciada por los factores de riesgo inductores de la infección por VPH, relacionados fundamentalmente con la conducta sexual del individuo". Según el especialista, los factores que influyen en la posibilidad de contraer una infección por VPH son el inicio precoz de relaciones sexuales, la promiscuidad sexual y las relaciones sexuales con personas de riesgo.
En este sentido, el facultativo de la Clínica Universitaria subraya que "se ha comprobado que el preservativo reduce el riesgo de transmisión del VPH pero no lo elimina. Estudios recientes demuestran que hasta un 37% de las infecciones por este virus se producen en parejas que usan sistemáticamente el preservativo. En los casos en los que no se utiliza, el índice de infección se sitúa en el 90%".
Existen además cofactores que facilitan el desarrollo de la enfermedad, como es el sida (infección por VIH), las infecciones de transmisión sexual, como las clamydia o el herpes simple tipo 2, así como el consumo prolongado de anticonceptivos hormonales durante más de cinco años y el tabaquismo, según cita el ginecólogo. Por este motivo, puede decirse que "el VPH es factor necesario pero no suficiente para desarrollar un cáncer de cuello uterino", indica el facultativo. Para el doctor López, la detección y el tratamiento de las lesiones provocadas por infección de VPH, previas a desarrollar un cáncer de cuello de útero, "es el mejor medio que existe actualmente para prevenir esta enfermedad neoplásica". En este sentido, advierte que las campañas de screening realizadas mediante citología vaginal se han demostrado muy útiles y eficaces desde el punto de vista sanitario.
La vacuna, a debate
Como consecuencia de esta relación causal entre la infección de VPH y la aparición del cáncer del tracto genital inferior femenino se produce el descubrimiento de vacunas efectivas contra estas infecciones. En concreto, de las investigaciones desarrolladas principalmente en EE.UU. han surgido dos tipos de vacunas, una bivalente contra las variedades de VPH 16 y 18, y otra tetravalente que previene la infección por VPH 6, 11, 16 y 18. Se comercializan y administran en Norteamérica desde junio de 2006.
Debido a la gran variedad de virus del papiloma humano -se calcula en más de un centenar- y a las implicaciones sociales y familiares que pueden derivarse de la administración de una vacuna que inmunice contra este virus, las autoridades sanitarias españolas no han tomado todavía una decisión sobre su inclusión en el calendario oficial de vacunas, advierte el doctor Guillermo López.
Otras cuestiones como la edad de vacunación, la necesidad de administrarla también a varones, el tiempo de protección de la vacuna, la posibilidad de tener que revacunar, así como el alto coste del medicamento hacen que su implantación genere debate.
Cáncer de ovario
El cáncer de ovario será el segundo tema monográfico tratado en el curso. Se trata de una de las patologías oncológicas femeninas de menor incidencia, pero de mayor mortalidad, debido a la dificultad para obtener un diagnóstico precoz.
La incidencia del cáncer de ovario en España es una de las más bajas de Europa. Se sitúa entre 7 y 8 casos anuales por cada cien mil mujeres. Se encuentra a medio camino entre los países con tasas más altas, con índices de hasta 11 y 15 casos por cada cien mil, como Estados Unidos, Inglaterra, Alemania o Suecia, y los de incidencia más baja, como Japón, que presenta un 4,6 por cada cien mil. "El tratamiento de la enfermedad podría mejorarse mediante un diagnóstico precoz, aunque obtenerlo es muy difícil, por lo que sigue siendo el cáncer más letal en la mujer", apunta el doctor López. Para conseguir un diagnóstico precoz se utiliza la ecografía Doppler, los marcadores tumorales, la laparoscopia y la biopsia "pero la mayoría de los cánceres de ovario se siguen diagnosticando en estadios avanzados", concluye el facultativo.





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