Jueves, 19 de abril de 2007
Tres nuevos medicamentos consiguen mejorar la pérdida de visión ocasionada por la degeneración macular
Según el doctor Alfredo García Layana, oftalmólogo de la Clínica , se obtienen buenos resultados en el 40% de los casos

Tres nuevos fármacos han conseguido llevar esperanza a los pacientes afectados por una pérdida de visión central, provocada por degeneración macular en su forma húmeda y de peor pronóstico, según advierte el oftalmólogo de la Clínica Universitaria de Navarra, Alfredo García Layana. Se trata de tres medicamentos de la familia de los anti-angiogénicos, comercializados bajo las denominaciones Macugen, Lucentis y Avastin.
La degeneración macular es un proceso degenerativo que afecta a la parte central de la retina y que está asociado al envejecimiento. Se caracteriza por la pérdida de visión central, no así de la periférica. Por tanto, la degeneración macular no genera una ceguera total pero sí impide realizar actividades normales de la vida ordinaria tales como leer o reconocer las caras de las personas. Presenta dos manifestaciones diferentes, la llamada forma seca y la húmeda. La modalidad seca es más frecuente, pero los casos de degeneración macular húmeda revisten mayor gravedad. Es para estos últimos para los que están indicados los tres fármacos mencionados.
El de la degeneración macular fue uno de los temas abordados en el Congreso “Retina Pamplona” que, organizado por el departamento de Oftalmología de la Clínica Universitaria de Navarra, se celebró el pasado viernes 20 de abril en el Salón de Actos del Edificio de Ciencias de la Facultad de Medicina de la Universidad de Navarra. Actualmente, en España está autorizada la comercialización y prescripción de Macugen para el tratamiento de la degeneración macular. Lucentis está permitido para esta indicación en otros países como Suiza o Estados Unidos, y está siendo utilizado en la Clínica Universitaria como medicamento extranjero importado de estos países. Además, está previsto que el Ministerio de Sanidad español autorice su comercialización en los próximos meses.
Por último, las autoridades sanitarias españolas permiten la comercialización del fármaco Avastin pero no para la degeneración macular, sino como tratamiento para el cáncer de colon metastásico. Sin embargo, se ha comprobado que su administración intraocular para paliar la degeneración macular húmeda es efectiva, al igual que sucede con Lucentis, cuyo principio activo es muy similar.
Experiencia en la Clínica Universitaria
La Clínica Universitaria de Navarra cuenta con experiencia en la prescripción de los tres fármacos. De hecho, el departamento de Oftalmología ha empleado con éxito los tres medicamentos en numerosos casos de degeneración macular húmeda. En concreto, el doctor García Layana subraya que tanto la prescripción de Lucentis como de Avastin, todavía no comercializados en España para esta indicación, se hace siempre previa autorización del Ministerio de Sanidad, lo que se denomina un uso compasivo del fármaco.
De la experiencia acumulada por los facultativos de este centro médico se desprende que un 40% de los pacientes con degeneración macular tratados con estos medicamentos no sólo dejan de perder visión, sino que experimentan mejoría. “El objetivo –indica el facultativo- es conseguir que un porcentaje alto de pacientes no empeore y que un 40% mejore la visión, al menos, en un 20% de su agudeza visual”.
Para conseguir estos índices de éxito, “es importante un diagnóstico y tratamiento de la enfermedad lo más precoz posible porque cuanto menor sea la pérdida de visión existente en el momento del tratamiento, mejor será el resultado final que se obtenga”, explica el doctor García Layana.
La efectividad de estos medicamentos y la escasez de efectos secundarios están estrechamente relacionadas con su aplicación local en el ojo mediante una inyección. Según explica el facultativo de la Clínica Universitaria, para que el procedimiento ofrezca garantías de seguridad debe practicarse siempre en un centro avalado por la experiencia y en condiciones de esterilidad y práctica adecuadas. De esta forma, los posibles efectos adversos se minimizan.






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