Ginecología y Obstetricia

  • A-
  • A+
  • Imprimir

Jueves, 23 de marzo de 2006

"El retraso en la edad de maternidad eleva la incidencia de casos de cáncer durante el embarazo"

La esperanza se centra en el avance en "el conocimiento de la biología de los tumores que ayude a establecer tratamientos muy personalizados", afirma el Dr. Guillermo López, director del departamento de Obstetricia y Ginecología de la Clínica Universitaria de la Universidad de Navarra.

Dr. Jesús García-Foncillas y Dr. Guillermo López

Dr. Jesús García-Foncillas y Dr. Guillermo López

La edad de maternidad es un factor determinante para la posibilidad de que una madre sufra un cáncer durante un embarazo. Así lo confirma el doctor Guillermo López, director del departamento de Obstetricia y Ginecología de la Clínica Universitaria de la Universidad de Navarra, quien reconoce la doble lectura de esta afirmación, ya que, "afortunadamente, la frecuencia del cáncer asociada al embarazo no es muy alta, porque el cáncer suele ser una enfermedad que aparece en edades un poco más avanzadas que la que tiene una mujer cuando se queda embarazada, sin embargo, en los últimos años ha habido unas modificaciones demográficas y sociales que conllevan algunas variaciones". La edad en la que la incidencia de tumores empieza a subir se sitúa entre los 30 y los 35 años, por lo que "es lógico que haya aumentado la asociación de cáncer y embarazo", apunta el doctor López, quien preside el comité científico y organizador del "Symposium internacional sobre cáncer y embarazo" que se celebrará entre el jueves 23 y el viernes 24 de marzo en la Clínica Universitaria, que analizará todo lo relacionado con la enfermedad.

En cualquier caso, la probabilidad de cáncer durante el embarazo en mujeres, según datos de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) es de uno cada entre 1.500 y 10.000 embarazos. Asimismo, aproximadamente, el 13% de los cánceres en la mujer ocurren durante la época reproductiva. Los porcentajes de curación de cáncer durante el embarazo son prácticamente los mismos que se obtienen en el cáncer no asociado al embarazo", asevera el especialista del centro.

Además del retraso de la maternidad, la SEGO añade "la mayor supervivencia de pacientes con cáncer en la infancia y en la adolescencia que llegan a alcanzar la edad reproductiva" como factor negativo.

En cuanto a la incidencia, los datos que se manejan son muy variados dado que "la experiencia es muy limitada", incide el médico de la Clínica Universitaria de Navarra. En cualquier caso, por orden de incidencia estimada, el más frecuente sería el melanoma (un caso cada entre 1.000 a 5.000 mujeres embarazos); seguido del de mama (uno cada 3.000); el cuello de útero y los linfomas (uno cada 2.000); y el de útero (uno cada 2000/10.000). También se recogen casos de cáncer de colon y recto, sarcomas de hueso y partes blandas, así como de tiroides asociado al embarazo.

Experiencia limitada

La corta experiencia de los centros, dada la baja incidencia de casos de cáncer durante el embarazo, "hace necesario que con mucha frecuencia estos casos sean derivados a centros de referencia, que van acumulando conocimientos de esta forma", indica el doctor Guillermo López. Precisamente, una encuesta de la SEGO, coordinada desde la Clínica Universitaria, con 29 encuestas validadas en hospitales de referencia (se envió a 80 centros, 36 contestaron y sólo 29 pudieron ser validadas), ofreció un total de 251 casos, con una media de ocho por centro que, "teniendo en cuenta que fueron cinco años, supone poco más de uno al año", calcula el ginecólogo. La Clínica Universitaria de Navarra, por su parte, tiene contabilizados, hasta la fecha, 53 casos en cinco años, una media más alta que, "aunque en proporción, por los pocos partos que tenemos, es alta la experiencia", apunta el doctor López, no deja de ser corta.

Con todo, los datos de la encuesta respecto a tipos de cánceres resultan algo contradictorios respecto a otras estimaciones: el más frecuente fue el de mama (35%), seguido del de cuello de útero (24%), el de ovario (12%), la enfermedad de Hodking (6%), y el cáncer de tiroides (4%).

Así, por tanto, el director del departamento de Obstetricia y Ginecología aboga por el tratamiento desde centros de referencia para adquirir experiencia y ser más eficaces en estos casos, y porque "esta coincidencia de tumores con el embarazo crea problemas asistenciales que implican al ginecólogo, al radiólogo, al oncólogo médico y las distintas especialidades médico-quirúrgicas".

Además, los tratamientos crean problemas en el control del feto y conllevan la presencia del perinatólogo y del neonatólogo en el seguimiento y cuidados del recién nacido. Así, el especialista de la Clínica Universitaria no duda en afirmar que para "una mujer joven, embarazada, a la que se le diagnostica un cáncer en cualquier órgano, supone un evento muy duro", y que afecta no sólo a ella, también al feto, a la familia y al médico en cuanto al manejo de la enfermedad. Por esto es necesaria, en casos, la ayuda del psicólogo. Y, por último, como ocurre ocasionalmente con las enfermedades tumorales, se debe contar con la intervención de especialistas en cuidados paliativos.

Un tratamiento individualizado

"El tratamiento, en cualquier caso, de cáncer asociado al embarazo debe ser individualizado", afirma contundente el doctor López, quien explica que "están mejorando los resultados por mejor tratamiento con quimioterapia y cirugía". La radioterapia, por su parte, está contraindicada durante el embarazo.

La quimioterapia se puede aplicar a partir de la fase de embriogénesis (pasadas 10 – 12 semanas) para que se realice sin riesgos importantes de anomalías congénitas, aunque sin olvidar que sí puede producir un retraso en el crecimiento intrauterino. Es precisamente en la quimioterapia en donde se centran principalmente los avances: "Con el estudio de la biología de los tumores se están consiguiendo tratamientos más efectivos", esgrime el especialista de la Clínica Universitaria. Además, el uso de taxanos para casos de cáncer de mama y ovario ha mejorado el pronóstico de la enfermedad, así como el uso de nuevos fármacos, tales como la herceptina, que mejora la supervivencia en casos seleccionados de cáncer de mama y embarazo.

Con todo, el doctor López mantiene la esperanza de que "en un futuro no muy lejano, el conocimiento de la biología de los tumores ayude a establecer tratamientos muy personalizados", con la consiguiente mejora para el paciente. En cualquier caso, lo que "no se ha comprobado" para aumentar la eficacia de curación de según qué cáncer, argumenta el director del departamento de Obstetricia y Ginecología de la Clínica Universitaria de Navarra, es que "el aborto mejore el pronóstico de la enfermedad".

Ayuda

Si no encuentra la información que desea, quiere sugerirnos algún contenido nuevo o tiene alguna dificultad a la hora de navegar por nuestra página web puede ponerse en contacto directamente con nuestro responsable de la web a través del siguiente correo electrónico: webmastercun@unav.es

Cerrar