Cirugía General y Digestiva

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Miércoles, 3 de junio de 2009

La Clínica utiliza la microcirugía endoscópica transanal para extirpar pólipos y tumores de recto en fase precoz

La Clínica utiliza la microcirugía transanal endoscópica (transanal endoscopic microsurgery, TEM) para extirpar determinados tipos de tumores rectales como pólipos benignos que debido a su gran tamaño no pueden resecarse (extirparse) mediante una colonoscopia y tumores malignos de recto en fase precoz, como el carcinoma in situ localizado en la mucosa o tumores en fase T1 (que afectan a la submucosa).

Equipo médico que lleva a cabo las intervenciones con microcirugñia transanal endoscópica

De izquierda a derecha los doctores Jorge Baixauli, Begoña Oronoz y José Luis Hernández

Mediante este procedimiento mínimamente invasivo se consiguen evitar los inconvenientes de la cirugía convencional -cirugía abierta o laparoscópica-, que en la mayor parte de casos consiste en la extirpación total o parcial del recto con una sutura muy próxima al ano, “lo que afecta de forma significativa a la calidad de vida del paciente, ya que le puede provocar incontinencia o necesidad de acudir con mucha frecuencia al baño o, por el contrario, dificultad evacuatoria”, explica la especialista. Esta cirugía también puede producir, en un número de casos importante, alteraciones urinarias y disfunción sexual. En otros pacientes ni siquiera es posible la conservación del ano debido a la proximidad de la lesión al margen anal, por lo que se hace necesario practicar una colostomía definitiva (exteriorización del intestino a través de la pared abdominal para realizar las deposiciones en una bolsa externa pegada al abdomen).

Por su parte, la microcirugía endoscópica transanal evita estas complicaciones al tratar directamente la lesión, por lo que la recuperación postoperatoria resulta muy satisfactoria. En la Clínica Universidad de Navarra, la técnica se realiza con anestesia general y el ingreso hospitalario suele situarse entre 48 y 72 horas.

La técnica

Para los casos indicados, el procedimiento consiste en introducir un rectoscopio por vía anal. El rectoscopio es un tubo metálico de una longitud variable (entre 12 y 20 centímetros), a través del cual se insufla aire en el interior del recto con el objetivo de distenderlo y visualizar así mejor su interior. Incorpora además tres canales de trabajo (orificios en la entrada del tubo) por los que se introduce el instrumental quirúrgico necesario para poder extirpar la lesión.

En la actualidad hay estudios dirigidos a demostrar la eficacia de de esta técnica microquirúrgica en lesiones cancerosas de recto sin afectación ganglionar en las que previamente se ha aplicado un tratamiento conjunto de radioterapia y quimioterapia. En caso de que llegasen a confirmarse los buenos resultados de esta combinación terapéutica, podría conseguirse evitar en ocasiones la cirugía convencional con los inconvenientes que de ella pueden derivarse. “De momento, parece que los estudios iniciados en este sentido aportan unos resultados comparables a los de la cirugía convencional. Aunque todavía habrá que esperar a corroborarlos con estudios más amplios”, indica la doctora Oronoz.

Como aplicación menos difundida, la técnica TEM también se ha utilizado como procedimiento terapéutico en otras patologías como es el tratamiento de fístulas rectouretrales o rectovaginales, añade la especialista.

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