Nefrología

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Jueves, 26 de mayo de 2011

Cincuenta profesionales de enfermería de distintas unidades de hemodiálisis de España participan hoy en una Jornada sobre Acceso Vascular

La edad cada vez más avanzada de los pacientes en hemodiálisis y las enfermedades asociadas dificultan conseguir el acceso vascular de elección, la fístula arteriovenosa, según la doctora Nuria García Fernández, del Servicio de Nefrología.

Dra. Nuria García y Dra. Aitziber Echeverría

Dra. Nuria García y Dra. Aitziber Echeverría

Cincuenta profesionales de enfermería procedentes de distintas unidades de hemodiálisis de España se reúnen hoy en Pamplona para participar en una jornada sobre acceso vascular de hemodiálisis organizada por la Clínica Universidad de Navarra. El encuentro se desarrolla en la Facultad de Medicina de la Universidad de Navarra.

La jornada formativa -avalada por la Sociedad Española de Nefrología, el Grupo de Trabajo de Accesos Vasculares (SEN-GTAV) y la Sociedad Española de Enfermería Nefrológica (SEDEN)- tiene como objetivo facilitar a enfermería de hemodiálisis una revisión y actualización de conocimientos básicos sobre el acceso vascular y favorecer la adquisición o mejora de habilidades en relación con el cuidado y monitorización de uno de ellos, la fístula arteriovenosa. La reunión incluye dos mesas redondas y talleres prácticos sobre la utilidad del ecógrafo y parámetros del monitor de hemodiálisis en el seguimiento de la fístula arteriovenosa.

“El acceso vascular es un pilar fundamental de la hemodiálisis no sólo porque sin él no puede realizarse, sino porque de éste depende conseguir o no la máxima eficacia en la depuración de toxinas que se acumulan en estos pacientes, clave tanto a corto como a largo plazo”, explica  la doctora Nuria García Fernández, especialista del Servicio de Nefrología de la Clínica Universidad de Navarra.

Dos tipos de acceso vascular más utilizados

Según añade la especialista “los dos tipos de acceso vascular más habituales para hemodiálisis en el paciente crónico son la fístula arteriovenosa y el catéter venoso central tunelizado. La fístula arteriovenosa se consigue mediante una cirugía de unión de una arteria con una vena, de manera que la vena, pasado un tiempo, se puede pinchar, consiguiendo extraer de ella la sangre con un flujo suficiente para depurarla e introducirla una vez dializada. El catéter venoso central tunelizado es un dispositivo con una entrada desde la piel a una vena de las que drenan al corazón, que permite extraer e introducir la sangre a flujos adecuados para la hemodiálisis. Entre la piel y la entrada en vena tiene un trayecto subcutáneo, más o menos largo, que aísla y limita en parte posibles infecciones”.

Respecto a la elección de uno u otro tipo, la doctora García Fernández  apunta que “el acceso vascular de primera elección, propuesto por diferentes guías de práctica clínica, es la fístula arteriovenosa siempre que sea posible. En general, se asocia a baja tasa de infecciones, óptima eficacia de diálisis y un menor coste económico en cuanto a los cuidados de manipulación. Sin embargo, el porcentaje de catéteres implantados en nuestro país es todavía superior al recomendado según los estándares de calidad de la Sociedad Española de Nefrología, y no es previsible que sea factible conseguir alcanzar ese nivel. Hay que considerar que el incremento de la media de edad de los pacientes en hemodiálisis es cada vez mayor y la prevalencia de enfermedades con afectación vascular como la diabetes es alta. Esta realidad condiciona en algunos casos poder realizar una fístula arteriovenosa y que sea duradera”.

Abordaje multidisciplinar en la elección y cuidados

En este sentido, la nefróloga destaca la importancia de trabajar de forma multidisciplinar en el momento de decidir el acceso vascular más adecuado para cada paciente y también en los cuidados posteriores, seguimiento, prevención y tratamiento de las complicaciones. “En la Clínica, como en otros centros, este equipo está formado por un radiólogo intervencionista, un cirujano vascular, un nefrólogo y el personal de enfermería de la Unidad de Hemodiálisis. Sin embargo, el hecho diferencial estriba en que la sistemática de trabajo en nuestro centro facilita el abordaje de cada caso de forma inmediata, sea la realización del acceso vascular o el tratamiento de sus complicaciones”.

Igualmente, atendiendo a la importancia del acceso vascular para la hemodiálisis, la especialista recuerda que “resulta de gran interés disponer de herramientas que permitan monitorizar la fístula arteriovenosa de forma periódica y adelantarse a sus complicaciones, y optimizar siempre los cuidados y manipulación de los catéteres tunelizados. El personal de enfermería de hemodiálisis es clave en este proceso por ser el responsable de su utilización de forma habitual”.

Así, la jornada organizada por la Clínica se dirige sobre todo a enfermería y se va a centrar en aspectos fundamentales desde un punto de vista teórico de ambos tipos de acceso vascular, al tiempo que abordará algunas habilidadesprácticas en cuanto a la monitorización de la fístula arteriovenosa. 

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