Trastornos del equilibrio

Última revisión: lunes, 02 mayo 2011
Clínica Universidad de Navarra
  • La colaboración de un equipo multidisciplinar permite obtener resultados satisfactorios en un alto porcentaje de pacientes desde el inicio de su atención.

Qué son

Gráfico del sistema vestibular del oídoLos trastornos del equilibrio se manifiestan por mareo, vértigo y/o inestabilidad.

El vértigo es un síntoma que puede describirse como la percepción falsa de movimiento del entorno o de uno mismo. Esta sensación suele ser de balanceo, giratorio o de desplazamiento propio o de la base de sustentación. Siempre está causado por una alteración del sistema vestibular alojado en el oído interno.

El mareo también es una alteración de equilibrio, pero no tiene por qué estar relacionado con un problema en el sistema vestibular, que se manifiesta como una sensación desagradable de vacío en la cabeza, inseguridad e inestabilidad, sensación de malestar y de desmayo inminente, acompañado todo ello de nauseas, vómitos, sudoración fría y palidez.

Estos trastornos suelen presentar una cierta complejidad diagnóstica que se solventa con una adecuada y detallada valoración de las características de dichos síntomas así como de las de otros que pueden aparecer asociados. Por este motivo la historia clínica o anamnesis es un paso fundamental y muy relevante pues aporta una idea aproximada del problema que aqueja al paciente. A continuación se realiza una exploración minuciosa que apoyada en una serie de pruebas funcionales y/o radiológicas permitirá establecer un diagnóstico preciso de la enfermedad que sufre.

Diagnóstico

En primer lugar se realiza una completa historia clínica en donde se repasan todos los síntomas que pueden aparecer y se presta especial atención a la limitación que el vértigo genera para el desarrollo de actividades diarias de la vida del paciente intentando valorar y determinar el grado de discapacidad que la enfermedad produce para el paciente y su familia.

Después se realiza una minuciosa exploración otorrinolaringológica que abarca oído, fosas nasales, nasofaringe, cavidad oral y laringe. El objetivo no es sólo explorar su conformación, sino valorar detenidamente la función dependiente de ciertos pares craneales (nervios craneales), que pueden dar información importante para la diferenciación entre un vértigo central y periférico. 

Posteriormente, se lleva a cabo un estudio de la función auditiva por medio de la audiometría tonal y vocal para conocer el grado de audición y comprensión de palabras. En ocasiones es necesario precisar más este estudio y se realizan pruebas de función auditiva periférica (oído interno), mediante el estudio de las otoemisiones acústicas, y central con los potenciales evocados auditivos.

La exploración específica del sistema vestibular se basa en el estudio de un fenómeno reflejo, denominado nistagmo, que es un movimiento ocular en dos fases de diferente velocidad, una rápida y otra lenta, que se justifica por las conexiones que existen en el cerebro entre el sistema vestibular y los núcleos de los movimientos oculares. 

Más adelante se realiza una prueba calórica que consiste en la introducción de agua caliente y fría alternativamente en cada oído para estudiar el efecto de cada una de las irrigaciones y, así, obtener información de cómo funciona cada oído en cuanto al equilibrio.

Finalmente, se somete al paciente, sentado, a una serie de aceleraciones rotatorias que suponen el estímulo adecuado para el oído interno. Para esto se dispone de dos equipos de última generación como son la videonistagmografia y la estimulación rotatoria sinusoidal; el primero permite detectar, por medio de una serie de cámaras de alta definición, la posición y la velocidad de movimiento del ojo en todos los sentidos y ejes, correlacionando directamente esta respuesta con el estímulo al oído interno.

La posturografía dinámica es una técnica de exploración que permite una evaluación del equilibrio de manera global, estudiando la información que desde cada uno de los sistemas implicados llega continuamente al cerebro.

Para el estudio de los pacientes con vértigo es necesario contar con la colaboración de diversos especialistas como internistas, neurólogos, rehabilitadores y, en ocasiones, oftalmólogos y traumatólogos. 

Tratamiento

 El tratamiento dependerá de la causa que lo produce.

  • Vértigo posicional paroxístico benigno:  Para su tratamiento se realiza una maniobra de reposición que intenta extraer dicho material del canal donde no debe estar.
  • Enfermedad de Meniere: para su tratamiento, el paciente debe seguir en primer lugar una dieta baja en sal y eliminar líquidos, ya que, al acumularse en el oído interno, ocasionan el vértigo. Cuando el cuidado de la alimentación no resulta efectivo, hay que acudir al tratamiento médico. Existen diversos fármacos que se indican según las características del paciente.

 Aproximadamente el 70 por ciento de los pacientes mejoran con un tratamiento médico y dietético adecuado.Cuando no es así se realiza un tratamiento con gentamicina intratimpánica. La gentamicina es un antibiótico que se inyecta a través del tímpano, pasa al oído interno y actúa en las células del equilibrio. Con este método se controla el vértigo de un 90 por ciento de los pacientes en los que ha fallado el tratamiento médico; para el resto se debe proceder a realizar una intervención quirúrgica que, según exista o no audición útil, será una neurectomía vestibular o una laberintectomía respectivamente.

  • Neuritis vestibular: El tratamiento consiste en eliminar los síntomas iniciales para luego iniciar un protocolo de rehabilitación vestibular. Se realizan unos ejercicios de control de mirada y postura cuando al paciente se le provoca un movimiento de cabeza determinado. La rehabilitación vestibular puede compensar el déficit de equilibrio en el oído. Además, resulta muy ventajosa en las enfermedades debidas a daños por fármacos que se toman por otras patologías pero que pueden alterar la función del oído.

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