Schwannomas

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Los schwannomas, a veces denominados neurinomas, son tumores que se derivan de las células de Schwann, dichas células forman parte de la cubierta de los nervios y están encargadas de la producción de mielina.

Con excepción de los nervios ópticos, todos los nervios están en relación con estas células y son lugares potenciales de aparición de estos tumores.

Los schwannomas suponen el 8% de los tumores primarios intracraneales y los más frecuentes se asocian al nervio vestibular o acústico (VIII par craneal); con menos frecuencia al nervio trigémino (V par), al nervio facial (VII par) y al nervio glosofaríngeo (IX par). Es muy raro que aparezcan asociados a otros pares craneales o en otra localización (intraespinales o en relación con nervios periféricos).

La neurofibromatosis tipo II (del grupo de las facomatosis, con una mutación en el cromosoma 22) asocia con frecuencia schwannomas vestibulares bilaterales.

Los schwannomas vestibulares son tumores benignos que se pueden curar con una extirpación completa, son más frecuentes en la quinta década de la vida y tienen cierta preponderancia en el sexo masculino. Estos tumores se originan en el octavo par craneal sobre todo de su porción vestibular (a veces de la porción coclear) y a medida que crecen invaden el conducto auditivo interno y posteriomente comprimen el troncoencéfalo y el cerebelo.

Los primeros síntomas que detecta el paciente son pérdida de audición y ruidos (tinnitus) unilaterales, que pueden aparecer bruscamente, ser episódicos o ir apareciendo a lo largo de unos años. Posteriormente pueden aparecer otros síntomas como hipoestesia facial, parálisis facial o dificultad para tragar.

Si no se diagnostica y se trata aparecerán síntomas más serios como inestabilidad de la marcha, cefalea y vómitos, por hipertensión intracraneal.

Las opciones de tratamiento son varias en función de la edad, la situación sistémica del paciente y el tamaño de la lesión.
  1. Observación: puesto que son lesiones benignas de lento crecimiento, estaría indicado en pacientes mayores de 70 años, con lesiones muy pequeñas y con enfermedades sistémicas serias o si están asintomáticos.
  2. Radiocirugía: especialmente indicada en pacientes mayores y/o en tumores pequeños (los mejores resultados aparecen en tumores <2cm de diámetro máximo). Las desventajas son que no permite la curación, solo control del cremiento, dificulta cirugías posteriores si fueran necesarias y puede causar neuropatías del nervio facial o del trigémino. Las ventajas son que el paciente no requiere ingreso hospitalario, puede incorporarse al trabajo en días o semanas y el riesgo de paresia facial es menor.
  3. Microcirugía: es la única modalidad que puede conseguir una curación completa y está indicada en tumores medianos y grandes. Requiere monitorización neurofisiológica durante todo el procedimiento y posterior ingreso en una unidad de cuidados intensivos durante 12-24hs.

A veces se pueden combinar microcirugía y radiocirugía.

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