Síntomas
En estos casos, el diagnóstico suele producirse de forma casual al hacerse una radiografía de tórax de rutina o por otras razones (seguros, chequeos, etc.).
En la mayoría de los casos, el paciente acude al médico por presentar síntomas producidos, o bien directamente por el tumor primario (tumor original en el pulmón), o bien por metástasis o por síndromes paraneoplásicos (síndromes paralelos al cáncer causados generalmente por sustancias producidas por el propio tumor).
Los síntomas producidos son algo inespecíficos y pueden aparecer en otras muchas enfermedades, por eso es importante que el especialista le valore y oriente el diagnóstico.
El síntoma más común es la tos persistente, asociada o no a expectoración. Esto suele ocurrir en un 45-75% de los pacientes.
Otro síntoma común es la disnea o sensación de falta de aire. Normalmente está causado por ocupación del espacio pulmonar que impide la entrada correcta del aire.
La hemoptisis, o sangre en el esputo, es un signo preocupante que siempre debe ser estudiado. No obstante, el cáncer de pulmón es la causa de tan solo el 20% de todos los casos de hemoptisis, siendo la bronquitis aguda la causa más común. Hasta un 50% de los pacientes con cáncer de pulmón presentan hemoptisis en alguna ocasión.
Los órganos en donde se producen con más frecuencia metástasis del cáncer de pulmón son: cerebro, huesos, hígado, glándulas suprarrenales y piel. Las metástasis en cerebro pueden producir cefaleas (dolor de cabeza), nauseas y vómitos, déficits neurológicos focales (por ejemplo, debilidad en un brazo o pierna), cambios en la personalidad, y convulsiones. Las metástasis en hígado suelen producir debilidad generalizada (astenia) y adelgazamiento. Las metástasis en huesos producen dolor y, en ocasiones, fracturas.


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