Pruebas de función respiratoria

A- A+ Imprimir

Las pruebas de función respiratoria permiten valorar el grado de alteración del sistema respiratorio en las diferentes enfermedades.

Son muy útiles para distinguir entre diferentes enfermedades respiratorias, especialmente entre las que producen obstrucción de los bronquios y las que producen otro tipo de alteraciones.

Espirometría
Permite valorar de forma muy sencilla la presencia o no de obstrucción de los bronquios. Repetir la prueba después de la administración de un broncodilatador permite determinar si la obstrucción es reversible.

Pletismografía
Con esta técnica se miden los volúmenes del pulmón. Es una prueba más compleja que la espirometría y proporciona una información muy valiosa acerca del grado de enfermedad del pulmón en patologías diversas.

Capacidad de difusión
Determina el estado del pulmón en la función más importante del aparato respiratorio: el intercambio de oxígeno entre el aire y la sangre, la función más importante del aparato respiratorio.

Gasometría arterial
Es la medición de las concentraciones de oxígeno y dióxido de carbono en la sangre arterial. Requiere la extracción de sangre de una arteria, generalmente la arteria radial, en la muñeca. Esta prueba ayuda a determinar la necesidad de administrar oxígeno suplementario.

Test de la marcha de 6 minutos
Es una prueba de esfuerzo sencilla que consiste en caminar durante 6 minutos intentando recorrer el máximo número de metros posibles. Con la ayuda de un pulsioxímetro se registra durante la prueba el nivel de oxigenación de la sangre (saturación de oxígeno) y la frecuencia cardiaca. También se registran los síntomas antes y después de la prueba. Aunque sencilla, es una prueba que ha demostrado ser muy útil en la evaluación y en el seguimiento de pacientes con enfermedades respiratorias.

Prueba cardiopulmonar de esfuerzo
Esta prueba se realiza en una bicicleta estática en la que podemos aumentar progresivamente la resistencia al pedaleo. La prueba suele durar entre 8 y 12 minutos y se intenta llevar al sujeto hasta el máximo de su capacidad de ejercicio. Durante la prueba se mide el consumo de oxígeno por el cuerpo, así como la producción de dióxido de carbono (CO2) por los músculos. También se obtienen datos del electrocardiograma y del patrón respiratorio. Esta prueba es útil para la evaluación de la disnea (dificultad respiratoria o sensación de ahogo), ya que permite distinguir entre causas respiratorias, causas cardiacas y causas musculares. En ocasiones se obtiene una gasometría arterial en el momento del esfuerzo máximo.

Prueba cardiopulmonar de esfuerzo (entrenamiento)
La prueba cardiopulmonar de esfuerzo es también muy útil para evaluar la forma física de personas sanas. Permite establecer el grado de entrenamiento e indicar a la persona interesada el nivel óptimo de entrenamiento aeróbico, es decir, la frecuencia cardiaca ideal para que el entrenamiento resulte en un aumento de la resistencia. Para ello, se determina el umbral anaeróbico (punto a partir del cual los músculos empiezan a producir ácido láctico y, por lo tanto, cuando es menos eficiente su consumo de energía).

Una vez que se conoce la frecuencia cardiaca en la que se encuentra el umbral anaeróbico, se diseña un plan de entrenamiento para conseguir mantener frecuencias cardiacas justo por debajo de ese punto. Se realizarán pruebas periódicas para hacer un seguimiento de la evolución del entrenamiento del paciente.

En la Clínica

Ayuda

Si no encuentra la información que desea, quiere sugerirnos algún contenido nuevo o tiene alguna dificultad a la hora de navegar por nuestra página web puede ponerse en contacto directamente con nuestro responsable de la web a través del siguiente correo electrónico: webmastercun@unav.es

Cerrar