Atrás unidad de Hepatología

TRATAMIENTOS QUE OFRECEMOS

Contamos con los últimos tratamientos disponibles, que se aplican en función de las necesidades de cada paciente.

Somos pioneros en la realización y seguimiento de estos tratamiento, así como también somos precursores en la realización de algunos de ellos especialmente, como es el caso del trasplante hepático y la radioembolización con esferas de Ytrio.

Una alta calidad quirúrgica y médica y un seguimiento posterior muy estrecho de los pacientes trasplantados de hígado para conseguir un diagnóstico precoz de posibles complicaciones son las claves de los elevados índices de supervivencia. La Clínica obtiene un 90% de supervivencia en pacientes trasplantados de hígado en un año después de la intervención quirúrgica.

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Imagen con los pasos que hay que dar para solicitar una segunda opinión en la Clínica Universidad de Navarra

Si necesita la opinión de nuestros expertos sin necesidad de desplazarse a la Clínica, le ofrecemos la posibilidad de realizar una consulta de Segunda Opinión Médica.

La embolización arterial hepática en el tratamiento de los tumores hepáticos aporta mayor supervivencia y puede ser curativa.

Es un tratamiento limitado al hígado y muy selectivo. Se basa en la peculiaridad de que a los tumores hepáticos la sangre sólo les llega por la arteria hepática, mientras que al hígado le llega tanto o más por la vena porta que por la arteria hepática.

Por ese motivo, este tratamiento consiste en la inyección a través de esa arteria hepática y de la forma más selectiva posible, de unas diminutas esferas plásticas que obstruyen los pequeños vasos. El resultado es que el tumor o los tumores quedan sin riego sanguíneo, mientras que la vena porta se encarga de que no le falte al hígado sano.

El tratamiento suele repetirse cada seis semanas tantas veces como sea necesario, habitualmente tres o cuatro veces.

Aunque el tratamiento no precisa quirófano ni anestesia es frecuente que el ingreso se prolongue entre 2 y 4 días, tiempo necesario para controlar los efectos secundarios que pueden aparecer: dolor, náuseas y fiebre.

Rara vez pueden aparecer como complicaciones la infección del tumor o la aparición de insuficiencia hepática. La embolización hepática es un tratamiento que puede utilizarse cuando la cirugía o la radiofrecuencia no son posibles.

Su realización aporta al paciente mayor supervivencia y, en algunos casos, puede ser curativa. Sólo puede aplicarse cuando la función hepática del paciente es muy buena.

La embolización esplenica parcial anula el funcionamiento de parte del bazo

Mediante una inyección en la arteria esplénica de sustancias que impiden el paso de la sangre se consigue anular el funcionamiento del bazo en un 75%.

Esto se realiza para conseguir un beneficio en el organismo, al reducirse el volumen eficaz del bazo existe mayor disponibilidad de los elementos de la sangre que se acumulan en él, como son los glóbulos blancos o leucocitos y las plaquetas. De esta manera estos elementos circulan en mayor cantidad en el organismo y pueden ser eficaces en otras zonas del organismo en donde sean necesarios.

Las indicaciones de la embolización arterial esplénica son dos:

  1. Permitir el tratamiento con fármacos que disminuyen los niveles de glóbulos blancos y plaquetas. Entre estos destacan algunas de las quimioterapias contra el cáncer y el interferón, que se emplea para tratar las hepatitis por virus C y B.
  2. Hacer más segura una intervención quirúrgica electiva (no urgente) cuando el número de plaquetas es muy bajo y, por tanto, la coagulación está severamente comprometida.

Un estudio genético que favorece la prevención y el tratamiento

Los últimos grandes avances en genética y biología molecular están permitiendo desarrollar técnicas cada vez más específicas de detección de alteraciones genéticas que sirven para diagnosticar con precisión algunas enfermedades hepáticas hereditarias.

La determinación de estas alteraciones genéticas permite diagnosticar a aquellos miembros de la familia en quienes es probable que también se desarrolle la enfermedad, procediendo así a su prevención o tratamiento precoz.

Entre las enfermedades que se pueden prevenir cabe destacar la posibilidad de detectar alteraciones genéticas en el 90% de las hemocromatosis. También se pueden determinar en otros procesos menos frecuentes, como el déficit de alfa-1-antitripsina (causa genética más frecuente de enfermedad hepática en niños), la enfermedad de Wilson (que produce enfermedad hepática y neurológica) o las colestasis familiares intrahepáticas, que favorecen la cirrosis hepática y la aparición de piedras en la vesícula (litiasis biliar).

La Unidad de Genética de la Clínica se encarga de realizar este tipo de pruebas diagnósticas y cuenta con una amplia experiencia y la tecnología más avanzada.

La radiofrecuencia hepática calcina, de modo seguro, los tumores hepáticos

La radiofrecuencia consiste en una técnica terapéutica sencilla, segura y muy bien tolerada que se basa en la aplicación de un intenso calor en los tumores hepáticos, ya sean estos primarios o secundarios (metástasis hepáticas).

Para conseguir transmitir ese calor intenso a los tumores se utilizan unas agujas que son también electrodos y transmiten energía. Estas agujas se introducen en el hígado a través de la piel, en un procedimiento que no requiere anestesia general pero si una sedación profunda para que resulte menos molesto.

Las agujas se insertan en los tumores guiándose de una ecografía para acertar en ellos y, una vez incrustadas, se aplica la energía que genera calor durante unos minutos. Todo el tejido que rodea la aguja, hasta un diámetro máximo de unos 5 cm. queda calcinado. Por ello, este tratamiento solo sirve para aquellos tumores < de 5 cm y no debe realizarse si un vaso sanguíneo o un conducto biliar queda en el radio de acción del calor porque lo abrasaría.

Cuando los tumores no son visibles en la ecografía o cuando son varios y el procedimiento se ha de alargar, se puede hacer el tratamiento en quirófano con cirugía abierta o laparoscópica.

En general, el tiempo de ingreso es de 24 horas y aunque es bastante infrecuente, después del alta se puede sentir algo de dolor o tener fiebre baja durante unos días.

Radioembolización hepática, tratamiento novedoso para tumores no operables

La radioembolización es un tratamiento novedoso para los tumores hepáticos no operables, tanto primarios (hepatocarcinoma) como secundarios (metástasis hepáticas).

Consiste en administrar radiación directamente en el tumor, respetando el hígado sano. Esta radiación la emiten unas esferas radiactivas de tamaño microscópico que van cargadas de Ytrio-90. Este elemento es un emisor de radiación de escasa penetración.

Una de las señas de identidad de la Clínica es la constante investigación así  como el desarrollo de nuevas tecnologías en la lucha contra el cáncer. Una de ellas es la radioembolización hepática de la que la Clínica es un centro de referencia a nivel europeo con más de 300 tratamientos realizados con éxito.

La radioembolización es un tratamiento novedoso para los tumores hepáticos no operables.

La resección hepática representa el procedimiento de elección para aquellos pacientes afectos de tumores primarios o secundarios localizados en el citado órgano.

El porcentaje de supervivencia a la resección hepática ha aumentado notablemente, lo que unido a los mejores resultados en el tratamiento oncológico ha aumentado las indicaciones de esta técnica.

En tumores primarios del hígado se puede realizar en aquellos casos en que la función hepática esté bien conservada.

El trasplante hepático, único tratamiento curativo para enfermedades graves

Consiste en la extirpación del hígado enfermo y su sustitución por un órgano sano de un donante fallecido o vivo, ya sea el órgano completo o una parte.

Es el único tratamiento curativo para varias enfermedades graves, como la cirrosis avanzada, algunos tumores, anomalías hepáticas congénitas o trastornos metabólicos cuya deficiencia reside en el hígado.

Los resultados del trasplante hepático en la Clínica son muy buenos, con más del 90% de los pacientes vivos al año de la operación y una supervivencia aproximada a los 5 y 10 años del 80 y 65% respectivamente.

Trasplante hepático de donante vivo, historia de una hija que donó parte de su hígado a su madre.

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