Leucemia

PREGUNTAS MÁS FRECUENTES

Estas preguntas más frecuentes sobre la leucemia le ayudarán a conocer mejor su enfermedad y participar activamente en las decisiones sobre su propio cuidado.

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Las leucemias agudas son proliferaciones neoplásicas de células hematopoyéticas inmaduras, cuya acumulación progresiva se acompaña de una disminución de la producción de las células sanguíneas normales (disminución de leucocitos, hematíes y plaquetas).

El origen de la enfermedad se desconoce, pero existen algunos factores asociados a su desarrollo: radiaciones, productos químicos, medicamentos, factores genéticos, virus, etc.

Dentro de las leucemias agudas, existen dos grandes grupos, dependiendo del tipo de célula que prolifera: leucemia linfoblástica, si la célula neoplásica tiene un origen linfoide; o leucemia mieloblástica, si la célula neoplásica es de origen mieloide.

Leucemia linfática crónica

Es la leucemia más frecuente en los países occidentales, ya que supone el 30% de todas las leucemias. Afecta sobre todo a personas de sexo masculino por encima de 60 años, y su incidencia se incrementa conforme aumenta la edad.

Se caracteriza por presentar un acúmulo de linfocitos en la sangre, médula ósea, ganglios linfáticos, hígado y bazo. Dichos linfocitos son morfológicamente normales, pero funcionalmente anómalos. En el 95% de los casos, compromete a los linfocitos B.

Se desconocen sus causas, aunque puede haber cierta herencia familiar.

¿Qué síntomas produce?

Muchas veces la enfermedad pasa desapercibida (no da síntomas) y es detectada casualmente al realizar unos análisis de rutina (se observa un aumento en el número de linfocitos al realizar el hemograma).

Cuando la enfermedad produce síntomas, con frecuencia el paciente presenta fiebre, ganglios aumentados de tamaño (adenopatías), cansancio (astenia) y/o infecciones frecuentes, como neumonías, herpes zoster.

Leucemia mieloide crónica

Es una leucemia frecuente, ya que supone el 15% de las leucemias crónicas del adulto. La edad de presentación está entre la tercera y la sexta décadas de la vida, siendo una enfermedad rara en niños y ancianos.

Se caracteriza por un aumento predominante de la serie granulocítica, encargada de la producción de los leucocitos.

No tiene una causa definida, aunque algunos casos se han relacionado con la exposición a radiaciones ionizantes o determinados productos químicos. Implicado en la génesis de la leucemia mieloide crónica se encuentra el llamado cromosoma Philadelphia.

¿Qué síntomas produce?

Habitualmente es una enfermedad asintomática. Se puede sospechar la enfermedad por las alteraciones que se observan en la analítica.

Conforme evoluciona en el tiempo, se produce la aparición paulatina de astenia, anorexia, pérdida de peso y, típicamente, unas molestias en la zona izquierda del abdomen, con sensación de digestiones pesadas, producidas por el gran aumento de tamaño del bazo, que comprime el estómago y otros órganos.

Leucemia aguda

Las leucemias agudas son proliferaciones neoplásicas de células hematopoyéticas inmaduras cuya acumulación progresiva se acompaña de una disminución de la producción de las células sanguíneas normales (disminución de leucocitos, hematíes y plaquetas).

El origen de la enfermedad se desconoce, pero existen algunos factores asociados a su desarrollo: radiaciones, productos químicos, medicamentos, factores genéticos, virus, etc.

Tipos

Dependiendo del tipo de célula que prolifera:

  • Leucemia linfoblástica, cuando la célula neoplásica tiene un origen linfoide. Es más frecuente en niños que en adultos.
  • Leucemia mieloblástica, si la célula neoplásica es de origen mieloide. Son más frecuentes conforme aumenta la edad.

En cada uno de estos dos grandes grupos se diferencian varios subtipos de leucemias, con diferentes pronósticos entre ellos.

¿Cuáles son sus síntomas?

  • Derivados de la propia enfermedad: cansancio, debilidad, pérdida de peso, sudoración nocturna abundante...
  • Derivados de la invasión de la médula ósea por las células neoplásicas o leucémicas: anemia, infecciones y hemorragias más o menos intensas. 
  • Derivados de la invasión de las células leucémicas en otros órganos: dolor óseo espontáneo o a la presión (muy frecuente en los niños, llegándose a confundir en ocasiones con enfermedades reumáticas), ganglios aumentados de tamaño, hipertrofia de las encías, etc.

Leucemia linfática crónica

Muchas veces la enfermedad pasa desapercibida y no provoca síntomas, por lo que es detectada casualmente al realizar análisis de rutina.

Cuando la enfermedad produce síntomas, con frecuencia el paciente presenta fiebre, ganglios aumentados de tamaño (adenopatías), cansancio (astenia) y/o infecciones frecuentes, como neumonías, herpes zoster.

Leucemias agudas
Los síntomas de las leucemias agudas pueden derivarse de:

  • La propia enfermedad: cansancio, debilidad, pérdida de peso, sudoración nocturna abundante, etc.
  • Derivados de la invasión de la médula ósea por las células neoplásicas o leucémicas: disminución de los hematíes, lo que produce anemia, desplazamiento de los leucocitos (que favorece una mayor tendencia a sufrir infecciones) y disminución de las plaquetas, que puede producir hemorragias.
  • Derivados de la invasión de las células leucémicas en otros órganos: dolor óseo espontáneo o a la presión (muy frecuente en los niños), ganglios aumentados de tamaño, hipertrofia de las encías, etc.

Leucemia mieloide crónica

Habitualmente es una enfermedad asintomática. Se puede sospechar la enfermedad por las alteraciones que se observan en la analítica.

Conforme evoluciona en el tiempo, se produce la aparición paulatina de astenia, anorexia, pérdida de peso y, típicamente, unas molestias en la zona izquierda del abdomen, con sensación de digestiones pesadas, producidas por el gran aumento de tamaño del bazo que comprime el estómago y otros órganos.

Leucemia mieloide crónica

No tiene una causa definida, aunque algunos casos se han relacionado con la exposición a radiaciones ionizantes o determinados productos químicos.

Sí que se conoce que está relacionada con el cromosoma Philadelphia. Este cromosoma se produce como consecuencia de un estímulo oncogénico capaz de alterar de manera desconocida la estructura de dos cromosomas (9 y 22).

Leucemia aguda 

Su origen todavía no está definido, ya que no se ha podido demostrar sus relación con radiaciones o sustancias químicas leucemógenas. Únicamente parece haberse comprobado una clara incidencia familiar.

Leucemia linfática crónica

El origen de la enfermedad se desconoce, pero existen algunos factores asociados a su desarrollo: radiaciones, productos químicos, medicamentos, factores genéticos, virus, etc.

Algunos tipos de leucemia aguda pueden curarse y otros, aumentan su superviviencia.

Hasta hace no muchos años, la mortalidad de las leucemias agudas era muy alta en poco tiempo. Sin embargo, en el momento actual podemos llegar a hablar de curación en algunos tipos concretos de leucemia aguda. En otros muchos casos, se ha conseguido aumentar notablemente la supervivencia. 

En la leucemia linfática crónica, el pronóstico depende del estadio de la enfermedad. Existen casos con igual supervivencia que la de una persona de su misma edad sin leucemia linfática crónica.

Sin embargo, en otros estadios más avanzados, dependiendo de los factores pronósticos, la supervivencia puede ser considerablemente inferior. La supervivencia también dependerá de las complicaciones que puedan surgir en el curso de esta leucemia.

Leucemia mieloide crónica

Se debe realizar un estudio de médula ósea mediante biopsia. Este examen debe incluir la realización de un estudio genético donde se demostrará la existencia del cromosoma Philadelphia.

También se realiza la reacción citoquímica de la fosfatasa alcalina granulocitaria. Esta reacción permite diferenciar las leucocitosis producidas por la leucemia mieloido crónica de las producidas por otras causas, principalmente las infecciones severas.

Leucemia linfática

Ante la sospecha de un síndrome linfoproliferativo crónico es imprescindible la realización de un estudio de la médula ósea mediante biopsia.

El estudio se debe completar con un escáner para ver la extensión de la enfermedad en los ganglios linfáticos, el hígado y el bazo. También es imprescindible la realización de un estudio citogenético de la médula ósea que tiene valor pronóstico.

Con todos esos datos se realiza el estudio de extensión de la enfermedad y se divide a los pacientes en tres grupos: de bajo riesgo, de riesgo intermedio y de alto riesgo.

Leucemia aguda

Con frecuencia se sospecha por la sintomatología clínica (hemorragias, palidez intensa, infecciones, fiebre elevada...). La confirmación del diagnóstico se realiza mediante análisis de sangre y punción de la médula ósea.

Hoy en día resultan imprescindibles los análisis de citometría de flujo, citogenética y biología molecular para el diagnóstico exacto de cada uno de los subtipos de leucemia aguda.

El tratamiento de la leucemia mieloide crónica depende de la fase en que se encuentra la enfermedad. Inicialmente se realiza con quimioterapia por vía oral e inmunoterapia, tratando de controlar la gran leucocitosis.

Los pacientes en la fase de aceleración o de transformación a una leucemia aguda deberán recibir tratamientos más agresivos.

Una vez la enfermedad se ha controlado, el tratamiento que dependerá de la edad del paciente:

  • Los pacientes jóvenes con donante de médula ósea pueden ser sometidos a trasplante de médula, único tratamiento curativo.
  • En los pacientes mayores o quienes no dispongan de un donante de médula ósea, puede valorarse la realización de un autotrasplante de médula ósea.

En el caso de la leucemia linfática, la importancia de realizar un correcto estadiaje radica en que cada estadio de la enfermedad será tratado de una u otra forma. Los casos de mejor pronóstico pueden no recibir tratamiento.

En la actualidad, la fludarabina y otros derivados de los análogos de las purinas tienen muy buenos resultados. Se emplean nuevas terapias biológicas, como anticuerpos monoclonales.

El tratamiento de las leucemias agudas sigue siendo hoy en día la quimioterapia. Los esquemas varían dependiendo del tipo de leucemia aguda. Asimismo, en el tratamiento juega un papel muy importante el trasplante de médula ósea, bien sea de tipo autólogo (del propio paciente) o alogénico (de un donante), según cada caso.

Hoy en día se están desarrollando nuevos fármacos y nuevas estrategias terapéuticas, no sólo para destruir la célula neoplásica, sino también para inhibir su crecimiento y favorecer su diferenciación, como los derivados del ácido retinoico, los nuevos anticuerpos monoclonales unidos a quimioterapia o la terapia génica.

Objetivo: lograr células restauradoras de la función de la médula ósea.

El trasplante de progenitores hematopoyéticos o trasplante de médula se utiliza en enfermedades neoplásicas (tumores malignos) o enfermedades con una alteración de la función de la médula ósea (productora de las células de la sangre). También trata enfermedades del sistema inmunitario y algunas alteraciones metabólicas congénitas.

Las células progenitoras hematopoyéticas se obtenían de la médula ósea. Actualmente, se extraen, mayoritariamente, de la sangre y, en ocasiones, del cordón umbilical y la placenta. Estas células se encuentran en el interior de la médula ósea de los huesos (sobre todo cadera, vértebras y costillas), pero en ocasiones aumenta su número en la sangre circulante, por lo que pueden obtenerse también por las venas.

Su objetivo es restaurar la función de la médula ósea para que produzca células sanguíneas con normalidad.

En la Clínica Universidad de Navarra, el primer objetivo es ofrecer al paciente y a sus familiares el mejor trato médico y humano posible. Y con este objetivo en mente, se diseña toda la organización.

Por ello, el modelo de la Clínica Universidad de Navarra es diferente. A diferencia del resto de clínicas privadas en España, sus médicos y los más de 2.000 profesionales que trabajan en la Clínica están dedicados a tiempo completo y en exclusiva a su labor allí.

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Este esfuerzo queda reflejado en los resultados obtenidos, así como en la buena valoración que nuestros pacientes hacen de la Clínica, manifestando un nivel de satisfacción del 94%, 10 puntos por encima de la media de los hospitales españoles encuestados.

Más información sobre ésta y otras ventajas de la Clínica Universidad de Navarra

Nuestro servicio médico es valorado por su gran rapidez y eficacia en la citación, diagnóstico y acceso al tratamiento.

Al poseer todas las especialidades y sus profesionales con dedicación exclusiva, la Clínica se coordina y organiza de modo que el paciente pueda realizar sus consultas, tratamientos y pruebas en el menor tiempo posible, y el resultado de las pruebas diagnósticas se obtiene, generalmente en 48 horas.

De ser necesaria una intervención, la Clínica puede coordinarse para realizarla en el plazo de una semana, siempre dependiendo de las características y necesidades de cada paciente.

Para más información puede llamarnos al (+34) 948 255 400 o solicitar información completando este formulario.

La Clínica Universidad de Navarra le ofrece la posibilidad de realizar consultas de segunda opinión, bien presencialmente (solicitando una cita en el (+34) 948 255 400) o bien a través de la Consulta de Segunda Opinión no presencial.

La consulta de Segunda Opinión no presencial le ofrece la posibilidad de realizar una consulta de segunda opinión médica a nuestros especialistas, sin necesidad de acudir a la Clínica.

Para ello, la Clínica gestionará la recogida de sus documentos médicos y administrativos en su domicilio, o en su lugar de preferencia, y en un plazo máximo de 15 días recibirá la valoración de su caso.

Además, nuestros especialistas lo llamarán personalmente para aclarar las dudas que pudiera tener.

Si posteriormente desea continuar su asistencia médica en la Clínica, se le reembolsará el importe abonado por la Segunda Opinión en su primera factura.

La Clínica le ofrece la posibilidad de solicitar gratuitamente una valoración económica estimativa para su caso, a través del siguiente formulario online para solicitud de presupuesto, o llamando al (+34) 948 255 400.

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Asimismo, la Clínica mantiene conciertos con las principales compañías aseguradoras de España.

La compañía de seguros ACUNSA ofrece pólizas de hospitalización y consultas que aseguran la estancia y los tratamientos médicos y quirúrgicos en la Clínica Universidad de Navarra.

La Clínica también mantiene conciertos de asistencia médica con Aegon, Allianz, Asefa, AXA, Cigna, DKV, Generali, HNA, Mapfre Familiar y Previsora Bilbaína.

En función de cada acuerdo se puede acceder a las consultas de la Clínica con la tarjeta de asegurado; y a los tratamientos médicos y quirúrgicos e ingresos hospitalarios, con autorización previa de la compañía.

Dado que una determinada póliza de salud puede tener restricciones de acceso o servicios excluidos, aconsejamos una consulta previa a la compañía correspondiente sobre la cobertura concreta en la Clínica.

La Clínica recibe anualmente pacientes de más de 50 nacionalidades.

Dispone de un servicio especial de atención al paciente internacional, para facilitar su acceso a la Clínica.

Así, la Clínica pone a su disposición una persona de contacto que podrá ayudarle en todo lo que usted necesite para ser atendido por nuestros especialistas, tanto antes de su estancia (facilitando citas, dudas, viajes y alojamiento, etc.), como durante su estadía (acompañamiento, interlocución, coordinación optimizada de citas, etc.) y después de su estancia (envío de informes médicos, gestión de dudas y consultas, etc.).

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