Atrás Cáncer de mama

¿Cómo se trata?

Una de las claves del éxito a la hora de tratar un cáncer de mama es la rapidez en establecer la mejor pauta de tratamiento. En la Clínica, en menos de 1 semana, el paciente es diagnosticado y se comenzará a administrar el tratamiento más adecuado en su caso.

Además del tratamiento convencional, nuestro objetivo es ofrecer los tratamientos más innovadores. Desarrollamos ensayos clínicos que suponen nuevas oportunidades de superar esta enfermedad, como la inmunoterapia con vacunas activas elaboradas en el laboratorio GMP de la Clínica. Estas vacunas estimulan el sistema inmune de cada paciente para que reconozca las células tumorales y favorezca su destrucción.

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Imagen con los pasos que hay que dar para solicitar una segunda opinión en la Clínica Universidad de Navarra

Si necesita la opinión de nuestros expertos sin necesidad de desplazarse a la Clínica, le ofrecemos la posibilidad de realizar una consulta de Segunda Opinión Médica.

Tumorectomía
Este tratamiento quirúrgico está indicado en el 70-75% de los casos, ya que es menos agresivo y no requiere la extirpación completa de la mama.

Su objetivo es eliminar el tumor conservando el seno. Esta intervención, habitualmente, requiere hospitalización durante uno o dos días.

Si es posible se realizan cicatrices ocultas (periareolar, surco submamario, línea axilar) o cirugía oncoplástica. Las técnicas oncoplásticas tienen como finalidad la extirpación completa del tumor mamario con unos márgenes suficientes y la remodelación mamaria para que el resultado estético sea lo mejor posible.

Esto incluye en ocasiones una pequeña cirugía en la mama contralateral sana para conseguir una óptima simetría. En ocasiones una paciente operada tras un cáncer de mama puede quedar mejor que como estaba antes, desde el punto de vista estético.

Los índices de supervivencia con cirugía conservadora y radioterapia son iguales a los que se obtienen con la mastectomía.

Mastectomía
En el 25-30% de los casos, es necesario extirpar la mama completa.

  • Mastectomía simple. El cirujano extrae todo el tejido del seno y el pezón. Requiere hospitalización entre 2-3 días. Puede combinarse con otros tratamientos.
  • Mastectomía radical modificada. Consiste en la extirpación de todo el tejido mamario, el pezón y de algunos ganglios de la axila. Requiere hospitalización entre 2 y 7 días, dependiendo de si se hace una reconstrucción inmediata o no. Puede combinarse con otros tratamientos.

Biopsia mamaria del ganglio centinela
Esta técnica diagnóstica se realiza en el mismo momento de la cirugía. En la mayoría de los casos evita la extirpación de los ganglios de la axila. Consiste en extraer el primer ganglio de drenaje linfático del cáncer, conocido como ganglio centinela, para analizarlo en laboratorio y, si no tiene células malignas, no se extirpa el resto de ganglios axilares.

Ofrece a los médicos información muy valiosa y conlleva menos riesgos para las pacientes que otros procedimientos.

En la misma intervención quirúrgica en la que se extirpa el tumor o la mama, se pueden realizar técnicas de reconstrucción mamaria para ofrecer la mejor solución con las menores secuelas posibles para la paciente.

La radiación postoperatoria es fundamental, ya que reduce a la tercera parte el riesgo de una recaída local.

Nuestros especialistas tienen una amplia experiencia tanto en radioterapia convencional (irradiación de la mama completa durante 6 semanas) como en radioterapia parcial, con irradiación solamente en el lecho del tumor tan solo durante 5 días.

Está demostrado que en tumores de mama en estadio precoz, la realización de radioterapia de manera parcial, restringida a la zona de riesgo (lecho tumoral) consigue unos resultados muy satisfactorios con un riesgo de recaída mínimo.

Es por ello que la Clínica ha puesto en marcha distintas técnicas de irradiación parcial de la mama:

1.- Braquiterapia de alta tasa perioperatoria: ofrece ventajas importantes para la paciente ya que en lugar de 6 semanas de tratamiento se puede realizar en solo 5 días y en el mismo momento de la cirugía de extirpación del tumor.

Somos centro de referencia internacional esta técnica y somos el centro con la mayor experiencia acreditada en la realización de este implante intraoperatorio minímamente invasivo para la administración de braquiterapia durante el postoperatorio.

Una vez finalizado el tratamiento, se retiran los catéteres en la consulta fácilmente y sin necesidad de anestesia.

2.- Braquiterapia de alta tasa perioperatoria + radioterapia externa con técnica "forward": en pacientes cuyo cáncer está más diseminado, se aplica una combinación de tratamiento radioterápico. En primer lugar se administra la braquiterapia directamente sobre la zona de mayor riesgo y posteriormente se complementa con radioterapia externa sobre la totalidad del tejido mamario restante.

3.- Radioterapia externa con técnica "forward": esta técnica de radioterapia ofrece más ventajas que la técnica de radioterapia convencional. Se administra de manera más homogénea, disminuyendo los efectos adversos agudos. De esta manera, el tratamiento puede administrarse en 15 sesiones en lugar de las 25 sesiones necesarias en el tratamiento convencional.

La quimioterapia se puede administrar de modo adyuvante (tras la cirugía del cáncer de mama), neoadyuvante (antes de la cirugía del tumor) y en enfermedad diseminada para controlar las metástasis a distancia.

La adyuvancia se emplea en tumores localizados, como una ayuda a los tratamientos locales para controlar la enfermedad y la intención es erradicar las células tumorales circulantes y las micrometástasis.

En la neoadyuvancia, se pretende iniciar lo antes posible el tratamiento sistémico, valorar in vivo la respuesta del tumor al tratamiento (comprobar que el tumor es sensible y disminuye con la quimioterapia) e intentar disminuir el tamaño del tumor para aumentar las cirugías conservadoras y que haya que extirpar la menor zona posible de mama o bien para que el tumor pueda ser operable.

La Clínica dispone de protocolos específicos y gran experiencia en la administración de quimioterapia durante el embarazo.

Actualmente disponemos de una amplia gama de quimioterápicos antitumorales para el cáncer de mama. La selección del esquema más adecuado de quimioterapia va a depender del tamaño del tumor, la afectación ganglionar, la existencia de metástasis a distancia, los tratamientos previos, el subtipo tumoral de cáncer de mama (basado en  la expresión de receptores de estrógenos, progesterona, HER2, etc.), la edad, la comorbilidad,  el estado funcional de la paciente y la potencial toxicidad.

Es la primera terapia específica empleada para el cáncer de mama, y se prescribe en aquellos tumores que expresan receptores de estrógenos.

Son los tumores más frecuentes, constituyendo el 70%-80% de los cánceres de la mama.

La terapia hormonal ha demostrado beneficio porque disminuye el riesgo de recaídas y aumenta la supervivencia en las pacientes con esta enfermedad hormonosensible.

Existen diferentes fármacos como son los moduladores selectivos de receptores de estrógenos (tamoxifeno), los inhibidores de la aromatasa (anastrozol, letrozol, exemestano), los análogos de LHRH (goserelina, triptorelina), los antagonistas de receptores de estrógenos (fulvestrant) y los progestágenos (acetato de megestrol y medroxiprogesterona).

También se puede realizar la extirpación de los ovarios (ooforectomía) para disminuir la producción de estrógenos por parte del organismo. El principal determinante para seleccionar el tratamiento hormonal más adecuado en estas pacientes es el estado funcional del ovario. Para ello se dividen las pacientes en función de su estado con respecto a la menopausia, mediante historia clínica y determinación de niveles de hormonas producidas por el ovario en sangre.

Durante el tratamiento hormonal antitumoral es importante controlar a las pacientes  mediante exploración ginecológica (citología y ecografía), niveles de mineralización ósea (densitometría) y niveles de colesterol en sangre.

Actualmente se está planteando el uso de esta terapia hormonal con fines preventivos en pacientes que no han desarrollado un cáncer de mama pero que han sido diagnosticadas de lesiones premalignas mamarias (hiperplasias atípicas).

El sistema inmune es fundamental en el desarrollo y el control de los tumores. La inmunoterapia tiene como objetivo estimular o reparar el sistema inmunológico de la paciente con el fin de que sea el propio organismo el que "luche" contra la enfermeda tumoral.

Las vacunas se elaboran con células de la propia paciente y se consigue una respuesta de su sistema inmunológico frente a su propio tumor. El volumen de enfermedad limitado y la unión de la inmunoterapia con quimioterapia hacen que esta sea una buena opción añadida al tratamiento de las pacientes con cáncer de mama con enfermedad localizada y que necesiten recibir quimioterapia.

La tolerancia es buena porque las vacunas se elaboran con células de su propio organismo y por lo tanto no hay rechazo y, además, es un tratamiento individualizado, que se puede administrar junto con la quimioterapia y por un tiempo prolongado en los primeros 5 años, período en el que es más probable que la enfermedad vuelva a aparecer.

No es una terapia aislada, sino que se trata de complementar el tratamiento oncológico estándar de la paciente con un calendario vacunal de dos años de duración.

Las vacunas se elaboran en el laboratorio GMP de Terapia Celular de la Clínica con las células extraídas de la propia paciente. Una vez que están procesadas las células, se obtienen de ellas los antígenos propios del tumor de la paciente.

La Clínica ha realizado un ensayo clínico para comprobar la eficacia de la aplicación de vacunas autólogas dirigidas a reducir la progresión del cáncer de mama en un subgrupo determinado de esta enfermedad, aquel en el que las células tumorales no expresan la proteína HER2. Actualmente, la Clínica ofrece estas vacunas como tratamiento compasivo complementario al tratamiento habitual.

En la actualidad disponemos de diferentes fármacos que actúan sobre las células tumorales, ya sea a nivel extracelular como intracelular.

HER2 es una proteína receptora que existe en algunos tumores y provoca que los tumores crezcan más activamente. Algunos tumores de mama sobreexpresan esta proteína y pueden tratarse con inhibidores del receptor HER2. Este tratamiento se ha demostrado muy eficaz en combinación con la quimioterapia mejorando las respuestas tumorales y la supervivencia de las pacientes.

Actualmente están comercializados el trastuzumab y el lapatinib, pero hay nuevos fármacos en fase de desarrollo, como el pertuzumab ó el trastuzumab-DM1.

Por último, los fármacos antiangiogénicos impiden la formación de vasos “anómalos” que aportan nutrientes al tumor y favorecen su crecimiento y metastatización. La adición de bevacizumab a la quimioterapia ha demostrado un retraso en el tiempo a la progresión de la enfermedad en pacientes con metástasis a distancia.

La Clínica sigue investigando nuevas terapias con intención de aumentar la eficacia y reducir la toxicidad.

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