DICCIONARIO MÉDICO

Respuesta inmunitaria secundaria

¿Qué es la respuesta inmunitaria secundaria?

La respuesta inmunitaria secundaria se refiere al mecanismo mediante el cual el sistema inmunológico responde a un antígeno previamente encontrado. A diferencia de la respuesta inmunitaria primaria, que es la primera reacción del sistema inmunológico a un antígeno desconocido, la respuesta secundaria es más rápida y potente, aprovechando la "memoria" inmunológica generada durante el encuentro inicial con el antígeno.

Esta "memoria" es el resultado de la formación y persistencia de células inmunológicas especializadas, conocidas como células de memoria, que se crean tras la primera exposición al patógeno. Cuando el mismo patógeno intenta invadir el cuerpo nuevamente, estas células de memoria se activan rápidamente para producir una respuesta inmunitaria más vigorosa y eficiente.

La base de esta reactividad mejorada radica en la adaptabilidad del sistema inmunológico. Los linfocitos, que son un tipo de células blancas de la sangre, son actores principales en este proceso. En particular, los linfocitos B y T desempeñan roles distintos pero complementarios. Los linfocitos B son responsables de la producción de anticuerpos, proteínas especializadas que pueden neutralizar patógenos o marcarlos para su destrucción. Por otro lado, los linfocitos T pueden destruir directamente las células infectadas.

Durante una respuesta inmunitaria primaria, se requiere tiempo para que los linfocitos adecuados reconozcan el antígeno, se activen, proliferen y finalmente ataquen al patógeno. Sin embargo, después de esta primera exposición, un subconjunto de estos linfocitos se convierte en células de memoria. Estas células están "programadas" con información específica sobre el antígeno y permanecen en el cuerpo a largo plazo.

En caso de una reinfección, estas células de memoria se activan con rapidez. Los linfocitos B de memoria producen rápidamente anticuerpos específicos contra el antígeno, mientras que los linfocitos T de memoria inician una respuesta celular dirigida. Esta respuesta es no sólo más rápida, sino también más intensa, lo que significa que la concentración de anticuerpos generados es mucho mayor que durante la respuesta primaria.

Es importante señalar que la eficacia de la respuesta inmunitaria secundaria no es sólo el resultado de la velocidad y la potencia. También se basa en la especificidad. Dado que las células de memoria están adaptadas a un antígeno en particular, la precisión con la que el sistema inmunológico puede dirigirse y neutralizar un patógeno durante la respuesta secundaria es notablemente alta.

La presencia y función de la respuesta inmunitaria secundaria tiene profundas implicaciones clínicas y terapéuticas. Es la base para la eficacia de las vacunas. Cuando una persona es vacunada, se introduce un antígeno (o una forma atenuada o inactiva del patógeno) en el cuerpo. Aunque esta introducción no causa enfermedad, sí provoca una respuesta inmunitaria primaria y la formación de células de memoria. Si en el futuro, el individuo se encuentra con el patógeno real, su sistema inmunológico está preparado para lanzar una respuesta inmunitaria secundaria rápida y eficaz, protegiéndolo contra la enfermedad.

Sin embargo, la respuesta inmunitaria secundaria no es infalible. En algunas condiciones, como la inmunosupresión o enfermedades que afectan el sistema inmunológico, la capacidad del cuerpo para generar o mantener una respuesta inmunitaria secundaria efectiva puede verse comprometida. Además, algunos patógenos han desarrollado estrategias para evadir esta respuesta, lo que resalta la necesidad constante de investigación y adaptación en el campo de la Inmunología.

© Clínica Universidad de Navarra 2023

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