DICCIONARIO MÉDICO

Refractura

¿Qué es una refractura?

Una refractura es un término médico que se utiliza para describir una fractura que ocurre en un hueso que previamente había sufrido una fractura y había cicatrizado. Este fenómeno puede ser el resultado de varios factores, incluyendo, pero no limitado a, una consolidación ósea insuficiente, la aplicación de fuerzas repetidas o traumáticas en el área previamente lesionada o enfermedades subyacentes que comprometen la calidad ósea.

Las refracturas se pueden clasificar en varios tipos según la localización, el mecanismo de lesión y el tiempo transcurrido desde la fractura original. Estas clasificaciones pueden ayudar en el diagnóstico y tratamiento adecuado. En la mayoría de los casos, una refractura se presenta con síntomas similares a los de una fractura inicial, como dolor intenso, hinchazón y deformidad. Sin embargo, el historial médico del paciente, incluyendo cualquier lesión ósea previa, es crucial para identificar y tratar adecuadamente una refractura.

Uno de los factores más comunes que pueden llevar a una refractura es la consolidación ósea insuficiente o inadecuada. Esto puede ser el resultado de un tratamiento inicial inapropiado, como una inmovilización insuficiente o la ausencia de un adecuado soporte de carga. Además, ciertas enfermedades y afecciones, como la osteoporosis, pueden aumentar el riesgo de refractura al reducir la densidad y resistencia ósea.

Es esencial mencionar que la prevención de una refractura comienza con un tratamiento adecuado de la fractura inicial. Esto incluye la inmovilización adecuada, la fisioterapia y, en algunos casos, la cirugía. Además, la educación del paciente sobre la importancia de la adherencia al tratamiento y la evitación de actividades que puedan poner en riesgo el hueso en recuperación es esencial.

La nutrición también juega un papel crucial en la prevención de refracturas. Una dieta rica en calcio y vitamina D puede ayudar a fortalecer los huesos y reducir el riesgo de fracturas. Además, la actividad física regular puede ayudar a mejorar la densidad ósea y la resistencia a las fracturas.

La detección temprana es clave en el tratamiento de las refracturas. Si un paciente sospecha que ha sufrido una refractura, debe buscar atención médica inmediatamente. A través de radiografías y, en algunos casos, de resonancias magnéticas, el médico puede confirmar la presencia de una refractura y determinar el tratamiento más adecuado.

El tratamiento de las refracturas puede variar según la gravedad y ubicación de la lesión. En algunos casos, puede ser necesario un enfoque conservador con inmovilización y fisioterapia. Sin embargo, en situaciones más graves, puede ser necesaria la intervención quirúrgica para realinear y estabilizar el hueso.

A largo plazo, las refracturas pueden tener consecuencias significativas en la calidad de vida del paciente. La pérdida de funcionalidad, el dolor crónico y las complicaciones asociadas a la cirugía o el tratamiento pueden afectar la capacidad del paciente para realizar actividades diarias y llevar una vida activa.

© Clínica Universidad de Navarra 2023

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