DICCIONARIO MÉDICO

Recirculación linfocitaria

¿Qué es la recirculación linfocitaria?

La recirculación linfocitaria es un proceso fisiológico fundamental para la función inmunitaria en el que los linfocitos, células clave del sistema inmunitario, se desplazan continuamente entre la sangre y los tejidos linfoides. Este movimiento constante permite la vigilancia inmunológica del organismo, ayudando a reconocer y responder a los antígenos patógenos de manera efectiva.

Los linfocitos son células producidas en la médula ósea y representan uno de los tipos de leucocitos más importantes del sistema inmunitario. Hay dos clases principales de linfocitos: los linfocitos B, que son esenciales para la inmunidad humoral ya que producen anticuerpos, y los linfocitos T, cruciales para la inmunidad celular. Los linfocitos T se subdividen a su vez en linfocitos T helper y linfocitos T citotóxicos, cada uno con funciones específicas en la respuesta inmunitaria.

El proceso de recirculación linfocitaria comienza con los linfocitos que entran en los tejidos linfoides secundarios, como los ganglios linfáticos, a través de los vasos sanguíneos postcapilares llamados vénulas de endotelio alto (HEV por sus siglas en inglés). Estas vénulas tienen células endoteliales que expresan selectinas y ligandos de integrina que interactúan con los linfocitos, facilitando su extravasación hacia los tejidos linfoides.

Dentro de los tejidos linfoides, los linfocitos T y B son expuestos a antígenos presentados por células presentadoras de antígenos (APC por sus siglas en inglés). Aquí, los linfocitos pueden activarse si encuentran su antígeno específico. Los linfocitos activados se diferencian y proliferan, convirtiéndose en células efectoras que abandonarán el tejido linfoide y viajarán al sitio de infección o inflamación para ejercer su función efectora.

Los linfocitos que no encuentran su antígeno específico salen de los tejidos linfoides y retornan a la circulación sanguínea a través del conducto torácico o vasos linfáticos eferentes, reintegrándose a la circulación sistémica. Este retorno a la sangre se denomina eflujo linfático. Una vez en la circulación, los linfocitos pueden recircular a los tejidos linfoides o migrar a otros tejidos del cuerpo.

La recirculación linfocitaria es un proceso dinámico regulado por una serie de señales quimiotácticas y adhesivas. Las moléculas de adhesión como las integrinas y las selectinas, junto con sus ligandos, juegan un papel crucial en la migración de los linfocitos desde la sangre hacia los tejidos linfoides y viceversa. Además, las citoquinas y quimiocinas son esenciales para la guía de los linfocitos a través del gradiente de concentración química que estas establecen.

Este proceso no solo es esencial para la respuesta inmunitaria adaptativa, sino también para el mantenimiento de la homeostasis inmunológica. La recirculación permite que los linfocitos con especificidades para un amplio rango de antígenos estén en constante movimiento y puedan responder rápidamente ante patógenos en cualquier parte del cuerpo.

Las alteraciones en la recirculación linfocitaria pueden conducir a una variedad de enfermedades inmunológicas. Por ejemplo, la diapédesis inadecuada de linfocitos puede contribuir a enfermedades autoinmunes, mientras que defectos en la migración linfocitaria pueden resultar en inmunodeficiencias. Además, algunos patógenos han desarrollado mecanismos para alterar la recirculación linfocitaria y evadir la respuesta inmunitaria, lo que representa un área de interés en la investigación de nuevas terapias y vacunas.

© Clínica Universidad de Navarra 2023

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