DICCIONARIO MÉDICO

Receptor alfa adrenérgico

¿Qué es un receptor alfa adrenérgico?

El receptor alfa adrenérgico es una proteína transmembrana que pertenece a la superfamilia de receptores acoplados a proteínas G y juega un papel crítico en la fisiología cardiovascular, respiratoria, y del sistema nervioso autónomo, así como en la regulación del metabolismo y de la presión arterial. Este tipo de receptor es activado por catecolaminas, principalmente norepinefrina y epinefrina, que son liberadas por las terminaciones nerviosas simpáticas y la médula suprarrenal respectivamente.

Existen dos subtipos principales de receptores alfa adrenérgicos: alfa-1 y alfa-2, cada uno con sus subclases y distribuidos selectivamente a través de diferentes tejidos del cuerpo.

Los receptores alfa-1 se localizan principalmente en el músculo liso vascular, donde su activación produce vasoconstricción, lo que resulta en un aumento de la resistencia vascular periférica y, por ende, en la presión arterial. También se encuentran en el músculo liso de otros órganos, como el tracto gastrointestinal, donde regulan el tono muscular y la motilidad. Adicionalmente, en el músculo liso del tracto genitourinario, la activación de estos receptores facilita la contracción y está implicada en la dinámica de la micción y en la función reproductiva masculina.

Por otro lado, los receptores alfa-2, presentes en las terminaciones nerviosas presinápticas, funcionan como autoreceptores que inhiben la liberación de norepinefrina y, por tanto, actúan como un mecanismo de retroalimentación negativa para la transmisión del impulso nervioso. Además, tienen efectos en el sistema nervioso central, donde participan en la modulación del dolor, la sedación y la termorregulación.

La relevancia clínica de los receptores alfa adrenérgicos es vasta. En la farmacología, los agonistas alfa-1, como la fenilefrina, se utilizan en el tratamiento de la hipotensión arterial y la congestión nasal, mientras que los antagonistas alfa-1, como la prazosina, se emplean en el manejo de la hipertensión y trastornos como la hiperplasia prostática benigna, mejorando el flujo urinario en pacientes con síntomas de obstrucción del tracto urinario inferior.

En el caso de los receptores alfa-2, los agonistas como la clonidina y la metildopa son útiles en el tratamiento de la hipertensión arterial, ya que disminuyen la liberación central de catecolaminas, lo que conduce a una disminución del tono simpático general y la resistencia vascular. También se utilizan en la desintoxicación de opiáceos y el manejo del síndrome de abstinencia, así como en ciertos tipos de dolor neuropático.

Los efectos adversos de los fármacos que actúan sobre los receptores alfa adrenérgicos varían según el subtipo que activan o bloquean. Por ejemplo, los antagonistas alfa-1 pueden provocar hipotensión postural y reflejos de taquicardia, mientras que los agonistas alfa-2 pueden causar sequedad bucal, sedación y, en algunos casos, bradicardia.

© Clínica Universidad de Navarra 2023

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