“Todo el mundo tiene al menos una buena historia y todos necesitan contarla” 

El escritor Lorenzo Silva, ganador del último premio Planeta, ha presentado en la Clínica Universidad de Navarra el relato “Todo suena”, sexto volumen de la colección “Historias de la Clínica”. El texto aborda la historia de superación de una paciente, Anuca Aísa Blanco, aquejada de una sordera progresiva, debida a una hipoacusia severa en ambos oídos, que se sometió a dos implantes cocleares y consiguió superarla.

De izda. a dcha., el doctor Manuel Manrique, la paciente y protagonista del libro Anuca Aísa Blanco, el director general de la Clínica Universidad de Navarra, José Andrés Gómez Cantero, y el escritor Lorenzo Silva.

11 DE DICIEMBRE de 2012


“Todo el mundo tiene una o varias historias buenas y todo el mundo necesita contarlas”, ha subrayado el escritor Lorenzo Silva, galardonado con el último premio Planeta, durante la presentación en la Clínica Universidad de Navarra de “Todo suena”, sexto relato de la colección “Historias de la Clínica” del que es autor.

En el texto, el escritor de “La marca del meridiano” (novela que le ha merecido el Planeta) aborda la historia de superación de Anuca Aísa Blanco, aquejada de una sordera progresiva debido a una hipoacusia neurosensorial severa en ambos oídos.

La paciente fue intervenida por profesionales del equipo de Otorrinolaringología de la Clínica, liderados por el doctor Manuel Manrique, en dos ocasiones distintas. Durante las dos cirugías se le colocaron sendos implantes cocleares, uno en noviembre de 2005 y el segundo en noviembre de 2009.

Lorenzo Silva ha comparecido en la presentación de “Todo suena” junto a la paciente, al director general de la Clínica, José Andrés Gómez Cantero, y al doctor Manuel Manrique.

El escritor agradeció al centro hospitalario la invitación para realizar “este trabajo que me ha resultado tan enriquecedor, tanto desde el punto de vista personal como literario”. Reconoció, en este sentido, que, como “contador de historias me habéis hecho un regalo al invitarme a escribirlo”. Agradeció especialmente a Anuca el haberle brindado su historia “por su generosidad, su confianza y su sinceridad”. 

El escritor manifestó asimismo su gratitud por haber podido observar de cerca el trabajo de los cirujanos, una experiencia que tildó de “muy interesante, ya que siempre he admirado el trabajo bien hecho realizado con las manos, especialmente, en este caso, el de los cirujanos”.

Por su parte, el director del centro hospitalario quiso destacar que “en estos tiempos en los que desgraciadamente la Sanidad es portada de muchos periódicos”, la Clínica pretende con estos relatos “aportar una visión humana de la enfermedad, y sobre todo del modo en que debemos aproximarnos a esa enfermedad, tanto los pacientes como los profesionales de la salud”. 

Abogó, en esta línea, por mantener la filosofía de la Clínica de ver en los pacientes no sólo a personas con una patología, “sino a personas con toda una vida y una familia detrás”. Por eso, concluyó “nuestra misión reside en cuidar a cada paciente, en intentar curarlo y, sobre todo, en intentar mejorar su calidad de vida”.

Esa interrelación entre pacientes y sus familias y los profesionales es “lo que intentamos contar en estas Historias de la Clínica”. Unos relatos en los que, subrayó, “no pretendemos dar lecciones sino todo lo contrario. Pedimos a los escritores que redacten estas historias para aprender de los pacientes, para que nos ayuden a todos a saber aproximarnos a la enfermedad”.

“La utilidad de las historias”

A lo largo de tres décadas de oficio como escritor, Lorenzo Silva advirtió que ha llegado a tres conclusiones. La primera, explicó, “es que las historias no sólo son una forma de entretenimiento o de distracción. Las historias son útiles”. Recordó entonces la entrevista que llegó mantener en la cárcel con un conocido preso, “El Vaquilla”, a quien al despedirse le preguntó si podía hacer algo por él.

Silva aseguró que el recluso le pidió de forma conmovedora que le enviara libros “porque gracias a los libros él seguía vivo”. El escritor señaló, en este sentido, la utilidad de la lectura de historias “porque nos enseñan mucho sobre quiénes somos, sobre cómo somos y sobre cómo podemos ser”.

Se refirió en este caso a la historia de Anuca como “un ejemplo clásico de historia”. Reveló que la de esta paciente es del tipo de historias que a él le gustan más. “Estoy convencido que las historias que tienen un rasgo de adversidad son las que más nos enseñan, cuando las vivimos y cuando nos las cuentan, siempre que se trate de adversidades que hayamos sabido gestionar bien”.

Porque para Silva, “buena parte de lo mejor que somos viene de esas adversidades a las que tuvimos que enfrentarnos y que tuvimos los recursos suficientes para superar. Realmente, esas son las historias que nos construyen, tanto al que la vive, como al que la cuenta y al que se la cuentan”.

Superación de una desventaja

Para el escritor, la experiencia de Anuca Aísa es la historia de una adversidad, “la de una persona que a una edad relativamente temprana descubre que tenía una desventaja frente a los demás”. Destaca la forma de luchar contra esa desventaja y cómo con la fuerza de la persona y la ayuda terapéutica consigue superar esa dificultad.

“Y ese –destaca- es un camino de construcción de la persona, de lo mejor que tiene esa persona”. En concreto, Lorenzo Silva explicó que la historia de Anuca le sedujo especialmente por su experiencia personal con un familiar sordo, su abuelo, y el conocimiento que le ha dado en la relación con personas con sordera. 

Otra de las conclusiones a las que el escritor asegura haber llegado en su trayectoria es que, “cuando uno tiene una historia entre las manos, tiene también la capacidad de compartir con los demás lo más valioso de uno mismo”. Advirtió, de este modo, que las historias “son una forma de comunicarnos, de poner en común y de establecer una solidaridad entre las personas. Nos ayudan a reconocernos y a reconocer lo mejor de nosotros”.

La tercera idea que aportó Silva es que el aprendizaje fundamental para un contador de historias es el de escuchar. “Escuchar es muy importante, quizás lo que más nos hace crecer como personas y lo que más nos enriquece en nuestra visión de la realidad”, indicó. Y es lo que ha hecho para contar, lo más fidedignamente posible, la historia de Anuca. 

La experiencia de esta paciente es, “además de útil y beneficiosa para mucha gente”, un ejemplo de cómo una dificultad, vivida con la solidaridad de su entorno, “resulta un mensaje esperanzador en los tiempos que corren, en los que vivimos asediados por muchas dificultades.

Es un ejemplo de que los problemas siempre tienen una manera imaginativa y solidaria de afrontarse”. En definitiva, el escritor afirma que de todo el relato se quedaría con que “se trata de una historia de superación personal en la que afortunadamente la protagonista acierta a tener el concurso y la ayuda de otras personas que también aportan sus esfuerzos para superar esa dificultad”. 

Para Silva, en este sentido, “Todo suena” resulta un libro “esperanzador”, que alienta “a luchar y a no rendirse porque aunque es cierto que las dificultades pueden ser muy grandes, lo que llevamos dentro de todos también lo es”.

“Gracias por la vida que tengo”

La protagonista del libro tuvo palabras de agradecimiento para todo el equipo médico que le ha atendido y, especialmente, para el doctor Manrique, “porque son las personas a las que debo la vida que tengo ahora”. Destacó “el trato humano y cariñoso” de todos los profesionales de la Clínica, que consideró “fundamental para seguir adelante”. 

Agradeció también al escritor su forma de plasmar “lo que he sentido durante todos estos años, de un modo que ni yo misma he sabido expresar”. Y por último tuvo un emotivo reconocimiento para su familia, su madre, sus tres hijos, y su marido, José Mª. “Si este libro –apuntó- sirve para que una persona que se está quedando sorda sea capaz de ver el futuro con optimismo y de ver la luz al final del túnel, habrá servido para algo”.

Para el doctor Manrique, tanto Anuca como Lorenzo “nos acercan a través de su historia a un problema de muchas personas, el de la sordera. Nos acercan a algo esencial para las personas, la audición, porque a través de ella desarrollamos un código de comunicación con el que nos relacionamos con las personas y aprendemos a expresar nuestros pensamientos. Algo esencial para el ser humano”.

Calificó así de “relevante” el hecho de profundizar a través del libro, en el problema de una persona que pierde un sentido tan importante y, sobre todo, “cuando se hace aportando esperanza y una visión positiva del problema”.

Recordó que el equipo que ha tratado a Anuca sólo es “una pequeña muestra” de todas las personas que buscan mejorar la calidad de vida de pacientes con la condición auditiva afectada. “Nuestro principal premio reside en la mejora de las personas con deficiencias auditivas, en que recobren la capacidad de comunicarse y de relacionarse con quienes les rodean”.

Destacó la importancia de la investigación, a la par de la asistencia de los pacientes y de la formación de profesionales, para encontrar nuevas soluciones a estos problemas.

Se refirió en concreto a las líneas de investigación relacionadas con la bioingeniería, que es la vía en la que actualmente residen los tratamientos más importantes de los problemas auditivos, “cuyo objetivo es buscar soluciones para estas personas”. Y habló en nombre de todo el equipo para referirse a la satisfacción que produce el ejemplo de superación que supone Anuca y todas las personas que han superado importantes deficiencias auditivas.

Lorenzo Silva

Lorenzo Silva (Madrid, 1966) estudió Derecho y trabajó como abogado en una gran empresa del sector energético hasta 2002. Desde entonces se dedica de lleno a la escritura. Ha ganado, entre otros, los premios Ojo Crítico 1998 (El lejano país de los estanques); Nadal 2000 (El alquimista impaciente); Primavera 2004 (Carta blanca); Albaga de ensayo 2010 (Sereno en el peligro); y Planeta 2012 (La marca del meridiano). En la actualidad, vive a caballo entre Getafe y Viladecans y se ha convertido así en madrileño intermitente y foraster en tierras catalanas, con lo que va camino de cumplir su sueño de ser un poco extranjero en todas partes.

También ha trabajado como guionista de cine en La flaqueza del bolchevique, de Manuel Martín Cuenca (2003), por la que fueron nominados al Goya al mejor guion adaptado en 2004. En televisión participó en el guion de 20-N. Los últimos días de Franco, de Roberto Bodegas (2008), distinguida como mejor TV movie del año con el Premio de la Academia de las Ciencias y las Artes de la Televisión en 2009. También colabora de manera periódica en XL Semanal, periódicos de Vocento, El Mundo, y elmundo.es, entre otros. Esporádicamente publica en ABC, El País y en otros medios nacionales.

Otros títulos de la colección Historias de la Clínica

Ficha técnica de “Todo suena”
Autor: Lorenzo Silva
Título: “Todo suena”
Edita: Clínica Universidad de Navarra
Número de páginas: 56
Número de ejemplares: 15.000 
Edición: no venal

Se pueden solicitar ejemplares de manera gratuita a la dirección de correo electrónico noticiascun@unav.es.