La estimulación del nervio vago mejora los dolores de cabeza en cerca de un 40% de los pacientes

La Clínica Universidad de Navarra es uno de los dos únicos centros que aplica este nuevo tratamiento en España.

Isabel, paciente de la Clínica, aplicándose la estimulación eléctrica a la altura del nervio vago para prevenir y tratar sus cefaleas.

03 DE JUNIO de 2015


La neuroestimulación vagal es una nueva terapia que consigue reducir a la mitad los días de dolor de cabeza en cerca de un 40% de los pacientes. El tratamiento consiste en estimular el nervio vago y la Clínica Universidad de Navarra es uno de los dos centros españoles que lo aplica. Además, desde el centro hospitalario navarro se comenzará en breve un ensayo clínico para validar la eficacia de la nueva terapia en una muestra más amplia de pacientes. En el estudio participarán diferentes centros sanitarios europeos.

A día de hoy, los tratamientos existentes para las cefaleas pueden dividirse en dos modalidades: fármacos para controlar las crisis de dolor de cabeza cuando aparecen y tratamiento preventivo para reducir su frecuencia y la intensidad de los episodios. Sin embargo, muchos pacientes no responden adecuadamente a los tratamientos disponibles o presentan efectos secundarios que limitan su uso.

En la actualidad han comenzado a surgir nuevos tratamientos contra los dolores de cabeza entre los que figura la neuromodulación. Se trata del uso de “dispositivos que se implantan mediante una cirugía o bien, dispositivos portátiles que no precisan cirugía”, describe el Dr. Pablo Irimia, especialista del Departamento de Neurología de la Clínica Universidad de Navarra que ya ha tratado a pacientes indicados mediante estimulación eléctrica del nervio vago. “La ventaja de este tipo de dispositivos es que se toleran muy bien. La experiencia ha demostrado que no existen efectos adversos graves y los leves son fácilmente tolerables”, asegura el especialista.

Así, en el tratamiento de los cefaleas, “uno de los dispositivos más prometedores es el estimulador no invasivo del nervio vago, que es portátil, y se aplica el propio paciente sobre la piel”, indica el neurólogo.

Una técnica no invasiva que alivia el dolor de cabeza

La técnica consiste en la estimulación eléctrica del nervio vago en dos dosis de 90 segundos con 5 minutos de descanso entre ambas. En general, se aplica entre dos y tres veces al día. El procedimiento serviría tanto para la prevención, en caso de dolores de cabeza crónicos, como para el tratamiento de las crisis agudas.

La estimulación eléctrica llega desde el nervio vago hasta la zona central del cerebro, encargada de controlar los dolores de cabeza, migrañas o cefaleas. “Una vez que se ha aplicado el estimulador al nervio vago, se impide la liberación de determinados mediadores bioquímicos facilitando que el dolor no sea continuo”, apunta el especialista.

Testimonio de una paciente

En la Clínica Universidad de Navarra, Isabel Mut, paciente del doctor Irimia, asegura que en su experiencia “la neuroestimulación es un tratamiento eficaz que no produce efectos secundarios importantes”. Esta paciente de Valencia de 48 años era profesora de instituto y padecía migrañas diarias de forma casi continuada, de manera que le concedieron la incapacidad laboral absoluta. “Normalmente no pasaba más de dos días sin tener dolores de cabeza y ahora, desde que empecé a usar el estimulador del nervio vago, puedo estar quince días al mes sin dolor de cabeza”, destaca la paciente.

Este tratamiento ha supuesto para Isabel una gran mejora en su calidad de vida: “Poco a poco iba perdiendo capacidades: no podía trabajar bien, me costaban las relaciones sociales y lo único que me apetecía era estar tumbada con poca luz y en silencio”, detalla Isabel Mut. Y es que tal y como confirma el doctor Irimia “la neuroestimulación es una estrategia que podría beneficiar a pacientes con dolor de cabeza que no responden a otras terapias y aunque no lo cura, puede reducir la intensidad y la frecuencia del mismo”.

Cada estimulador tiene capacidad para un número concreto de dosis y además es recargable, de manera que cuando deje de funcionar lo único que se debe hacer es añadirle el número dosis que correspondan a cada paciente.