Uso racional  de antibióticos

más de 200 antibióticos están disponibles en la actualidad

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Los antibióticos

A partir de la disponibilidad de la penicilina y en los años sucesivos se desarrollaron muchos fármacos antibacterianos, hasta el punto de que aparentemente las enfermedades infecciosas podrían llegar a no suponer problema alguno para el ser humano. Pero la realidad es muy distinta.

En nuestros días, no hemos sido capaces de erradicar de forma definitiva a ninguna de las bacterias que existían antes del desarrollo de la penicilina.

Más aún, las enfermedades producidas por bacterias siguen situadas en lugares muy relevantes como causa de mortalidad, especialmente entre los pacientes más debilitados. Y ello, a pesar de disponer de más de 200 antibióticos en apariencia muy activos.

¿Quiere saber más sobre el Servicio de Farmacología?

El Servicio de Farmacología Clínica se encarga de realizar los estudios e informes pertinentes para garantizar la máxima eficacia y el mínimo riesgo respecto a los tratamientos.

La respuesta es compleja y aún no tenemos todos los datos, pero una cosa es totalmente segura, son los propios antibióticos los que facilitan que las bacterias desarrollen resistencias".

Existe una única causa, el desarrollo por parte de las bacterias de sistemas que les defienden de los efectos que sobre ellas producen los antibióticos. Estos sistemas reciben el nombre de mecanismos de resistencias.

Las bacterias a lo largo de estos años han aprendido a desarrollar diversos y sofisticados sistemas de protección: elaborar proteínas que destruyen la estructura del antibiótico, impedir que el fármaco penetre en su interior, modificar la forma del lugar en el que actúa el antibiótico e, incluso, disponer de un mecanismo que expulsa al fármaco una vez que ha penetrado en su interior.

Las bacterias pueden desarrollar uno o varios de estos mecanismos, contra uno o contra diversos antibióticos. Además, son capaces de transmitir esta información sobre sistemas de resistencias a la totalidad de sus descendientes e incluso a bacterias.

Recientemente se han publicado noticias que pueden parecer alarmistas, desgraciadamente no lo son. La realidad es que paulatinamente vamos atendiendo cada vez a mayor número de pacientes que presentan infecciones producidas por bacterias que sólo pueden ser tratadas con uno o dos antibióticos, de los más de 200 disponibles en la actualidad.

Para entender este aparente anacronismo, debe de prestarse atención a un hecho sencillo, cuando se utilizan antibióticos se eliminan muchas bacterias pero no todas, esto es imposible porque siempre hay alguna distinta, que no resulta dañada por el efecto del antibiótico, precisamente porque ha sido capaz de aprender a producir algún sistema que le permite defenderse de los antibióticos.

Por consiguiente, cuantos más antibióticos se utilizan, mayor es el riesgo de que queden vivas bacterias resistentes.

Saber más sobre el uso racional de antibióticos

Puesto que son los propios antibióticos los responsables del descalabro, estamos obligados a reducir, en lo posible, su consumo. Esta acción está, al menos en el entorno actual, en nuestras manos.

Los antibióticos sólo curan infecciones producidas por bacterias y la gran mayoría de las infecciones que cualquiera de nosotros sufre están producidas por virus, frente a los que los antibióticos no sirven de nada. Los ejemplos más típicos son la gripe o el catarro común.

Cada vez que se toma un antibiótico, se pone un granito de arena en el desarrollo de resistencias que tarde o temprano pueden terminar produciendo en usted una infección que ponga en grave riesgo su vida o la de cualquier persona.

Consejos para el uso de antibióticos

  • Si presenta una enfermedad que le sugiera una infección, no lo dude, consulte a su médico. Sólo él está capacitado para decidir si esta infección se cura o no con antibióticos.
  • Acepte de buen grado la opinión de su médico. Él conoce y valora su situación clínica y la del entorno, por ello dispone de una información que usted desconoce. Al médico sólo le interesa su salud.
  • No guarde la medicación sobrante. El hecho de que fuese recetada por el médico para tratar una infección parecida a la que usted presenta ahora no significa que vaya a ser eficaz ahora.
  • No recomiende ni acepte que ninguna persona que no sea médico le prescriba un tratamiento con antibióticos.

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