Cáncer de esófago

el 96%
de los casos se diagnostica mediante la esofagogastroscopia

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Diagnóstico y tratamiento del cáncer de esófago en la Clínica

El principal método de diagnóstico del cáncer de esófago es la esofagogastroscopia, exploración que facilita imágenes directas de la causa de obstrucción esofágica, la localización exacta del punto de obstrucción y permite obtener muestras para confirmar el diagnóstico mediante la biopsia. Con este sistema se diagnostican más del 96% de los casos.

Una vez confirmado el diagnóstico, hay que estudiar la extensión de la enfermedad con el fin de valorar el tratamiento más oportuno.

Hay que realizar un TAC de cuello, tórax y abdomen para evaluar si existen metástasis a distancia.

Para establecer el grado de penetración del tumor en la pared esofágica (infiltración local) y la presencia de adenopatías regionales, el método diagnóstico más preciso es la ecoendoscopia. Además, permite la punción-aspiración con aguja fina (PAAF) de los ganglios linfáticos, incrementando la precisión diagnóstica.

La tomografía por emisión de positrones (PET) con el uso de 18F-fluorodesoxiglucosa (FDG) es una exploración que tiene gran valor ya que permite detectar metástasis a distancia no diagnosticadas previamente por el TAC.

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El Área de Tumores de Tubo Digestivo está compuesta por un equipo multidisciplinar de especialistas expertos en el diagnóstico y tratamiento de enfermedades del tracto digestivo.

En la mayoría de los casos, el cáncer de esófago se diagnostica en estadios avanzados. Es por eso que es importante consultar con un médico ante cualquier molestia de estómago para intentar diagnosticarlo precozmente y prevenirlo".

Se cuenta con tres armas para luchar contra el cáncer de esófago: cirugía, radioterapia y quimioterapia.

Se pueden usar por sí solas o en combinación. Sin embargo, para obtener curación, será necesario pasar por la resección quirúrgica.

En personas de elevado riesgo quirúrgico se pueden plantear otras opciones terapéuticas como la radioterapia radical. Una forma de tratamiento del cáncer de esófago intensiva consiste en la aplicación, en primer lugar, de un tratamiento con radio y quimioterapia seguido de la cirugía.

El tratamiento preoperatorio de radio-quimioterapia se indica con el fin de disminuir el tamaño del tumor y minimizar la posibilidad de producir implantes tumorales durante la cirugía. Con esta modalidad terapéutica, se consigue destruir completamente el tumor en el 25-30% de los casos.

En situaciones en que no se pueda extirpar el tumor o en enfermos con gran riesgo quirúrgico, se pueden instaurar diversas formas de tratamiento paliativo con el fin de vencer el obstáculo en el esófago y conseguir alimentar al enfermo. Destacan intubaciones por vía endoscópica o quirúrgica, resección trans-endoscópica, radioterapia paliativa, etc.

El tratamiento quirúrgico del cáncer de esófago persigue la extirpación completa del tumor y el restablecimiento del tránsito digestivo. Dependiendo de la localización del tumor, la cirugía puede necesitar de un abordaje del abdomen, tórax y cuello.

En determinadas situaciones, se podrá extirpar el esófago sin necesidad de abrir el tórax, como es el caso de esofaguectomías transhiatales.

En la actualidad, se están empleando técnicas de cirugía laparoscópica y toracoscópica con el fin de disminuir la morbi-mortalidad del tratamiento quirurgico.

En la actualidad, y en centros especializados, la cirugía del cáncer de esófago conlleva una mortalidad operatoria menor del 5%. Las complicaciones postoperatorias son frecuentes, sobre todo las pleuro-pulmonares, alcanzando en algunos momentos al 50% de los pacientes.

Saber más sobre el cáncer de esófago

El cáncer de esófago ocupa el 1-2% de los tumores y, dentro de los del sistema digestivo, el 7%. Es más frecuente en varones y suele diagnosticarse entre la sexta y séptima década de la vida, aunque puede aparecer a cualquier edad.

Existen dos tipos de tumores: 

  • Carcinoma epidermoide o escamoso: generalmente se localiza en la parte media y alta del esófago.
  • Adenocarcinoma: aparece predominantemente en la parte inferior del esófago y el factor predisponente más importante es el "Esófago de Barrett".

¿Cuáles son los síntomas más habituales?

  • Dificultad para la deglución
  • Disfagia
  • Regurgitación
  • Alteraciones de la voz
  • Pérdida de peso

Hay que destacar de forma independiente el consumo elevado de alcohol y tabaco, apreciándose una manera multiplicativa cuando se unen los dos factores.

Existen lesiones esofágicas que se consideran precancerosas como pueden ser la esofagitis caústica, el esófago de Barrett, la acalasia o el síndrome de Plummer-Vinson (disfagia sideropénica).

El esófago de Barret es el factor predisponente más importe y se relaciona con historia clínica de reflujo gastroesofágico y hernia hiatal de larga evolución.

El consumo de una dieta pobre en verdura fresca y frutas, la ingesta de bebidas y alimentos excesivamente calientes y el consumo elevado de alimentos que contengan nitrosaminas (cerveza, pescado y sus derivados, en carnes y queso como conservante...) son también factores de riesgo.

El síntoma fundamental del cáncer de esófago es la dificultad para la deglución o sensación de detención de alimento al tragar, también conocido como disfagia.

Esta dificultad está provocada por la obstrucción del esófago por el tumor. Generalmente, comienza para alimentos sólidos y paulatinamente va ampliándose.

La historia natural de la enfermedad, de no ponerse remedio, lleva a una obstrucción completa del esófago con imposibilidad total para la deglución.

En situaciones avanzadas de la enfermedad, se pueden asociar otros síntomas, como dolor con la deglución, regurgitaciones, secreción excesiva de saliva, alteraciones de la voz, pérdida de peso, etc.

En general, el pronóstico de los enfermos con cáncer de esófago no es demasiado esperanzador. Por eso es importante el diagnóstico precoz y acudir al especialista en cuanto se detecten los primeros síntomas.

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