| Dra.
Concepción Arregui Zamorano Especialista en Pediatría Colaborador Clínico. Departamento de Pediatría CLINICA UNIVERSIDAD DE NAVARRA |
El exantema súbito también puede denominarse Roseola infantil o Sexta enfermedad.
Se trata de una enfermedad causada por virus que afecta fundamentalmente a niños con edades comprendidas entre los cuatro meses y los dos años. Para los cuatro años la mayoría de los niños son inmunes a dicho virus.
Su agente más frecuente es el virus herpes humano 6 aunque también se han descrito casos causados por el virus herpes humano 7. Existen dos tipos de virus herpes humano 6: tipo A y tipo B. El 99% de los casos de roseola se producen por el tipo B.
El período de incubación oscila entre 5 y 15 días.
El reservorio del virus herpes humano 6 suele ser el adulto que ha estado en contacto con el virus. Se transmite por la sangre y por la saliva, donde el virus queda acantonado en sujetos inmunocompetentes asintomáticos.
La clínica característica de la roseóla infantil consiste en dos o tres días de fiebre alta normalmente asociada a un buen estado general y sin sintomatología previa. Con la desaparición de la fiebre aparece un exantema (granitos) puntiforme de color rosado, que comienzan apareciendo por el pecho para diseminarse posteriormente a cara, abdomen y en menor grado a las extremidades. Esta erupción dura entre uno y dos días.
En los casos que presentan síntomas prodrómicos estos se limitan a una mínima rinorrea clara, hiperemia conjuntival, con o sin edema palpebral, e inflamación faríngea. Puede haber alguna adenopatía cervical de pequeño tamaño y menos frecuentemente adenopatías occipitales.
Las lesiones dérmicas del exantema son puntos rosas o rojos que blanquean con la presión. Aparecen primero en tronco y cuello para extenderse posteriormente a brazos, piernas y cara. Algunas de estas lesiones pueden presentar un pequeño halo blanquecino a su alrededor. Tienden a estar separadas unas de otras aunque se observan zonas de confluencia. No son pruriginosas ni aparecen vesículas o pústulas.
En la fase febril se detecta una leucocitosis. En cambio, en el período exantemático nos encontramos con una leucopenia con linfomonocitosis y neutropenia.
En general habría que diferenciarla de otras enfermedades exantemáticas como la rubéola, el sarampión y la escarlatina. Se produce una reacción similar en las hipersensibilidades a fármacos.
Al inicio del cuadro y al acompañarse en ocasiones la fiebre de inflamación de la faringe y de la membrana timpánica, pueda confundirse con una faringitis o una otitis.
El diagnóstico se basa fundamentalmente en la edad, la historia clínica y los hallazgos clínicos. También por exclusión de otras causas de exantema como las anteriormente mencionadas.
Al tratarse de una enfermedad benigna no se considera su tratamiento con antivirales. Debido al buen estado general que suelen presentar los pacientes tampoco son necesarias grandes medidas de tratamiento sintomático. Los niños irritables o con alguna molestia pueden beneficiarse de tratamiento con paracetamol o ibuprofeno. Es importante dar un buen aporte de líquidos sobre todo en la fase febril.
El pronóstico es excelente en la inmensa mayoría de los casos.
El exantema puede volver a repetirse, aunque no es muy frecuente.
Aunque infrecuentes, la infección por virus herpes humano 6 y 7 puede presentar complicaciones. De ellas la más frecuente son las convulsiones febriles durante el período pre-exantemático en la primoinfección por virus herpes humano 6. Estas convulsiones febriles no suelen revestir gravedad alguna.
Se ha descrito algún caso de afectación directa del sistema nervioso central como causante de las convulsiones. Ha habido algún caso de encefalitis y hepatitis en pacientes inmunocomprometidos.
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