La piel constituye un órgano, que representa un volumen importante en comparación con otros sistemas del cuerpo humano siendo teóricamente el segundo órganos más pesado. Recubre el organismo siendo la primera línea de defensa frente al exterior y a la vez aisla evitando que sufra cambios bruscos relacionados con el ambiente que le rodea. Está constituida por una serie de capas que pueden presentar alguna diferencia dependiendo de su localización.
La epidermis constituye la capa más superficial de la piel siendo la encargada de proteger a la dermis. Está constituida por un estrato córneo formado por detritus celulares. A medida que en la unión entre la epidermis y la dermis se replican las células, se forman capas que van progresando hacia el exterior. A medida que progresan esas células van falleciendo y desecándose constituyendo un estrato córneo que se renueva constantemente.
La capa más interna o dermis constituye el soporte para las más superficiales, recibiendo a través de ella todos los nutrientes. Esa capa es muy rica en vasos capilares que llegan hasta ella constituyendo unas asas de vasos microscópicos por donde fluye la sangre intercambiando el oxígeno necesario y arrastrando todas las sustancias basura generadas por el metabolismo. Ese flujo de sangre por la piel, es tan importante que realmente constituye uno de los mecanismos de termorregulación más importantes del cuerpo humano. Hasta la dermis llegan también terminaciones nerviosas sensitivas que mediante diversos receptores, recogen sensaciones variadas (táctiles o dolorosas). Por debajo de la dermis existe una fascia que actúa como límite anatómico sujetando la piel a estructuras más profundas.
No hay que olvidar, la presencia por encima de la piel existe de un manto de grasa (manto lipídico) que tiene la propiedad de mantener la piel elástica e hidratada, poseyendo además propiedades antimicrobianas. Tiene un pH ácido estando constituido sobre todo por ácidos grasos que tienen una gran capacidad para rechazar el aguaAdemás, a lo largo de la piel se encuentran los anejos cutáneos (folículos pilosos, glándulas sebáceas y sudoríparas) que ayudan a la piel a realizar sus funciones de protección y termorregulación.
|
Los melanocitos
Son células situadas en la epidermis, productoras de melanina. La melanina es el pigmento protector de la piel, cuya producción depende no sólo de factores ambientales (radiaciones ultravioletas) sino también de factores hormonales propios. Esta sustancia se fabrica y deposita en gránulos, que se distribuyen por todo el estrato más superficial de la piel gracias a unas prolongaciones de esas células. La pigmentación y coloración de la piel dependerá del tamaño y cantidad de esos gránulos.
|
Tipos de piel
Se observan diversos tipos de piel, que no sólo influyen en el aspecto estético sino también en la capacidad y forma de hacer frente a las agresiones que recibe. Existe una muy grasa, con un manto lipídico importante que protege adecuadamente a la piel Es una piel turgente y suave al tacto. En ocasiones esa piel grasa favorece por otro lado la aparición de acné, o la inflamación repetida de folículos y glándulas sebáceas. Al contrario, hay otra piel más seca que con facilidad pierde elasticidad desarrollando a la vez un estrato córneo abundante. Esa piel es áspera al tacto, y de aspecto escamoso. Hay otro tipo de piel denominada sensible, debido a la facilidad para reacciones frente a cualquier sustancia con la que se pone en contacto.
Las agresiones a la piel
La piel está sometida a múltiples agresiones procedentes del exterior, sobre todo físicas y químicas.
Las radiaciones solares
Las radiaciones solares estimulan la fabricación de melanina por parte de los melanocitos. Gracias a esta acción, la piel adquiere un tono de bronceado que por encima de las propiedades estéticas, es realmente un mecanismo de defensa. Esas radiaciones se dividen en varios tipos (visibles y no visibles), destacando por sus efectos nocivos los ultravioletas.
|
Las radiaciones ultravioletas:
Las radiaciones solares están constituidas por ultravioletas no visibles provenientes del sol, en parte filtrados por la capa de ozono, llegando de forma reducida a la tierra. Entre esas radiaciones destaca por sus efectos perjudiciales sobre la salud, los B o UVB (radiaciones con una franja entre 290 y 320 nanómetros). Respecto a los UVA, no son tan inofensivos como se cree habitualmente, sobre todo si no se emplean adecuadamente. Esas radiaciones pueden llegar hasta la dermis y aumentar el efecto nocivo de las UVB.
|
El clima
El ambiente puede afectar seriamente a la salud de la piel, especialmente las condiciones metereológicas adversas. El frío provoca una pérdida de humedad en la piel que junto a la vasoconstricción que se produce para evitar que el cuerpo humano pierda calor, origina un deterioro importante. La humedad, por otro lado, destruye el manto graso de la piel sufriendo entonces una deshidratación y pérdida de elasticidad.
Las sustancias químicas
Existen muchos productos que pueden provocar lesiones en la piel, deteriorándola. Son peligrosos aquellos compuestos agresivos que eliminan el manto graso de la piel (es decir, que neutralizan el pH ácido de la piel y disuelven las grasas, como sucede con la mayor parte de las lejías y detergentes). El contacto repetido con esas sustancias provoca la desaparición de esa cubierta protectora, destruyendo el estrato córneo de la piel, y siendo capaces de penetrar hacia capas más profundas donde pueden desencadenar fenómenos inflamatorios. Esos fenómenos aparecen a veces simplemente por estar el organismo sensibilizado frente a esas sustancias, de forma parecida a una alergia provocando una reacción importante simplemente con un contacto aislado.
El envejecimiento de la piel
Con el paso de los años la piel pierde sus propiedades naturales, especialmente de elasticidad, firmeza y humedad. El substrato de fibras de colágeno se va deteriorando, rompiéndose y restando firmeza a la piel, al quedar menos sujeta a estructuras más profundas. La piel pierde humedad y turgencia, el estrato córneo se hace más abundante apareciendo grietas en las zonas de mayor flexión. Como consecuencia de forma progresiva se vuelve más flácida menos firme apareciendo bolsas mientras que por otro lado debido a la pérdida de elasticidad se forman arrugas. También se han invocado mecanismos de oxidación implicados en el envejecimiento, produciéndose a través de esos mecanismos un deterioro de los diversos componentes químicos y estructurales que mantienen y conservan la piel con todas su características. Además es característico que con los pasos de los años aparezcan cambios en la pigmentación de la piel, como lesiones hiperpigmentadas conocidas como manchas seniles.
El fotoenvejecimiento
Como consecuencia de una agresión continua de la piel, ésta pierde sus características naturales acelerándose su envejecimiento. Este fenómeno se observa sobre todo por el efecto de las radiaciones solares. Esas radiaciones deterioran el colágeno de la piel modificando su estructura, perdiendo elasticidad y firmeza. La exposición inadecuada al sol provoca también junto a la acción de otros agentes atmosféricos una pérdida de contenido en agua así como una aceleración en los mecanismos de envejecimiento. Como consecuencia de todo ello, la piel sufre una degradación más rápida adquiriendo un aspecto envejecido precoz (arrugas, bolsas) que puede dar un aspecto de mayor edad, especialmente cuando esos cambios se producen en la cara (habitualmente la zona más afectada).
El cuidado de la piel
Muchas veces, no se dedica suficiente atención al cuidado de la piel. La piel necesita un cuidado y mantenimiento, no sólo por motivos estéticos sino como una forma de mantener la salud del organismo. Para realizar ese mantenimiento no es necesario recurrir a productos cosméticos salvo cuando el tipo, estado de la piel y agresiones a las que debe hacer frente lo requieran. Se puede empezar con un cuidado sencillo y básico, para practicar en el día a día. Es importante evitar cualquier agresión, además de las que debe recibir con el simple contacto con el exterior. El tabaco también favorece el envejecimiento de la piel, así como la falta de descanso y el estrés.
|
El estrés y el cuidado de la piel :
La falta de sueño o descansar insuficientemente puede suponer un factor negativo a la de cuidar el aspecto físico. Ese descanso se puede compatibilizar con una vida de trabajo intenso. La vida excesivamente carente de cualquier esfuerzo no tiene por que ser una ventaja en este cuidado del aspecto. Una falta excesiva de tono vital o la ausencia de cualquier estímulo tiene también una repercusión negativa. Esa influencia de la personalidad en el aspecto exterior es fácil de comprobar y de hecho con frecuencia vemos ejemplos a nuestro alrededor. Las personas excesivamente serias o con mal carácter suelen desarrollar arrugas o un aspecto de la cara acorde con el genio que suelen mostrar. Aquellas que continuamente reflejan preocupación o una visión negativa de la vida también suelen manifestarlo en su aspecto exterior. En cambio las personas positivas llenas de cariño, suelen transparentar en la cara una jovialidad que incluso tiene un efecto maquillador superior al de muchos productos. De hecho, se recomienda reír con frecuencia y mantener un punto de vista positivo para conseguir un buen aspecto físico.
|
Por supuesto, cualquier sustancia química agresiva debe ser manejada con precaución. Conviene lavarse bien la cara todos los días (elimina la suciedad del ambiente, muy perjudicial), secándola convenientemente y empleando jabones dermatológicos (no irritan y favorecen la conservación del manto lipídico). Puede ser recomendable aplicar alguna crema hidratante especialmente si la piel es seca, o ha sufrido muchas agresiones a lo largo del día.
|
El efecto del sol en esta época del año :
Se debe tener precaución con el sol, especialmente en el verano pero también en el invierno, sobre todo si se practican deportes en esta época del año. En las montañas el efecto de las radiaciones ultravioletas puede ser mayor incluso cuando existen nubes. Por otro lado, la nieve actúa como un reflector aumentando la exposición a esas radiaciones, sin contar el efecto del frío, viento y humedad. Conviene protegerse adecuadamente e incluso renovar esa protección varias veces a lo largo del día si se practican esos deportes, tendiendo especial cuidado con las partes de la cara más expuestas (nariz y orejas).
|
Los cosméticos
¿Cómo actúan los cosméticos?
Los cosméticos actúan casi siempre mediante aplicación tópica en diferentes partes del cuerpo dependiendo de los efectos buscados. Ahora bien, consiguen esos efectos por impregnación siendo capaces de penetrar en las capas profundas de la piel. De esa forma aumentan la hidratación, regeneran compuestos de la piel, estimulan la pigmentación o incluso actúan sobre le tejido graso. En este sentido se habla de cremas o lociones hidratantes, nutritivas, colorantes o anticelulíticas. Para ello deben atravesar la barrera de protección grasa de la piel y las capas córneas más superficiales, pudiendo también penetrar por los orificios de las glándulas sudoríparas y folículos pilosos. También pueden tener una elevada capacidad de fijación incluso impermeabilizando la piel, modificando la coloración y el aspecto de la misma, en parte también cambiando el efecto de la luz. Las características químicas de las sustancias utilizadas influyen en esa capacidad de penetración o de fijación a la superficie, importante para conseguir unos efectos u otros. Debemos ser conscientes de que muchos de esos productos pueden tener la potencialidad de pasar a la circulación sistémica por absorción tendiendo en cuenta la presencia abundante de vasos en ese territorio de nuestro organismo.
¿Deben emplearse con precaución los cosméticos?
Siempre es conveniente un uso correcto de estos productos, y para ello se deben conocer sus efectos y la forma más correcta de emplearlos. Es recomendable usarlos en una dosis suficiente pero no excesiva (por ejemplo, es suficiente la aplicación de una pequeña cantidad de colonia, sobre todo detrás de la oreja). No suele ser adecuado aplicarlos de forma repetida a lo largo del día, sino buscando el momento mejor para utilizarlos. Esa aplicación debe ser uniforme y suave procurando no ponerlos en contacto con los ojos u otras superficies delicadas salvo cuando estén preparados para ello. Una vez no sea necesaria su presencia, conviene eliminarlos y realizar una limpieza de la piel óptima que evite la existencia de restos que sigan actuando, sobre todo cuando sus efectos son por impregnación o tengan una capacidad elevada para ser absorbidos. Es recomendable enseñar a los más jóvenes a utilizar esos compuestos, principalmente si recurren a productos de dudoso origen o baja calidad (con un contenido alto en sustancias químicas), o no saben emplearlos con moderación.
¿Es importante la higiene en la utilización de los cosméticos?
Por supuesto, una buena higiene siempre es una ayuda para mantener un buen aspecto físico. Como se ha comentado, es recomendable eliminar los cosméticos cuando ya no son necesarios, limpiando la piel incluso con la ayuda de toallitas y jabones especiales, nunca abrasivos o irritantes. Por otro lado es importante saber mantener en las mejores condiciones los cosméticos. Deben estar protegidos y recogidos en sus envases de origen, convenientemente cerrados y tapados. Se deben desechar aquellos productos que lleven mucho tiempo sin emplearse o hayan sufrido cambios en sus características (fluidez, compactación, color). Los aparatos destinados a la aplicación de los cosméticos deben ser limpiados o sustituidos periódicamente ya que incluso se ha descrito su colonización por bacterias (cuidado con el rimel). Este hecho es importante si presentamos problemas de infección en los ojos u otras zonas de la piel.
|
El uso correcto de los cosméticos:
- Saber valorar el aspecto natural.
- Utilizar de forma adecuada conociendo y sabiendo elegir los productos (sobre todo si hay problemas de alergia o piel sensible).
- Lavarse las manos antes de aplicarse el maquillaje.
- Evitar una aplicación repetitiva o excesiva.
- No mezclar productos salvo que estén preparados para ello.
- Interrumpir su empleo cuando aparezcan signos de irritación o rechazo en la piel.
- Conservarlos en las mejores condiciones (lugar seco y no expuesto a los rayos solares) evitando manipularlos (con líquidos o saliva) o cambiarlos de recipiente.
- Desechar aquellos productos que lleven abiertos mucho tiempo o hayan cambiado de aspecto (color, olor).
- Sustituir con frecuencia los instrumentos de aplicación.
- Retirar convenientemente el maquillaje cuando no sea preciso.
|
Ampliar información:
Departamento de Dermatología
| |
Experiencia
en la Clínica Universitaria en el diagnóstico
y tratamiento del fotoenvejecimiento:
Dra. Pilar Gil,
especialista en Dermatología de la Clínica
Universitaria de Navarra:
El fotoenvejecimiento, ¿es
un problema detectado con frecuencia en la consulta?
Es
un problema muy frecuente, sobre todo en personas de
piel clara que han acumulado una importante exposición
solar a lo largo de su vida y no se han protegido correctamente.
¿Cómo se valora
en consulta médica?
Se valora si aparecen lesiones pigmentadas (léntigos)
o blanquecionas (hipomelanosis), pequeñas dilataciones
vasculares (telangiectasias), arrugas medianas, profundas
no siempre coincidentes con líneas de expresión,
comedones gigantes y quistes.
¿Qué complicaciones
puede presentar el fotoenvejecimiento?
La
complicación principal es el desarrollo de queratomas
actínicos (lesiones rojizas rasposas que son precancerígenas)
y de cáncer de piel, tanto carcinomas basocelulares
como espinocelulares.
¿Existe algún
tratamiento eficaz?
El primero
es protegerse adecuadamente del sol. De los tratamientos
médicos tópicos existentes, el que mejor ha
demostrado su eficacia es la isotretinoina tópica.
Existen otros como el ácido glicólico y la
vitamina C, que también son eficaces. Los tratamientos
sistémicos con antioxidantes como Vitamina C, extractos
del té verde y los betacarotenos parecen tener también
una cierta eficacia. Además, los tratamientos quirúrgicos,
como peelings medianos-profundos, láser de CO2, o
procedimientos de resurfacing no ablativos, también
proporcionan buenas respuestas
Dra Pilar Gil. Dermatología.
|
|