| Dra. Amparo Calleja Canelas Especialista en Endocrinología Consultor. Departamento de Endocrinología y Metabolismo CLINICA UNIVERSIDAD DE NAVARRA |
Un tipo de Hipertiroidismo, el que tiene como causa una alteración autoinmune, llamado Enfermedad de Graves o de Graves-Basedow, tiene como órganos diana el tiroides y los ojos. La afectación ocular en esta enfermedad oscila desde pequeñas anormalidades detectables sólo con especializadas técnicas de imagen, hasta llamativas desfiguraciones.
Sensación de tener arenilla en el ojo, lagrimeo, molestias en el ojo al mirar a la luz, enrojecimiento, hinchazón de los párpados, pudiendo llegar a tener dolor intenso y pérdida de la visión.
Es frecuente que haya protusión o salida hacia fuera del globo ocular, dando la impresión de "ojos saltones", de manera que en ocasiones se puede ver la esclerótica, es decir lo blanco de los ojos, por debajo del párpado superior o por encima del párpado inferior.
Suelen inflamarse los párpados de la parte de arriba, es decir los superiores.
Hay pacientes que llegan a tener visión doble.
El conocimiento que se tiene de las causas es pobre e insatisfactorio. Se sabe que es de carácter autoinmune, y que en su desarrollo están involucrados varios factores de crecimiento y linfotoxinas que llevan a que unas células denominadas fibroblastos, produzcan en exceso unas sustancias llamadas glucosaminoglicanos, que se acumulan en los músculos adyacentes al ojo y en la grasa que hay detrás del ojo; los glucosaminoglicanos tienen gran capacidad para retener agua, produciendo la edematización o aumento del tamaño de esos músculos oculares y del tejido que hay dentro de la órbita. Como la órbita es ósea, no puede expandirse, por lo que no tiene capacidad para albergar las estructuras oculares aumentadas de tamaño, condicionando subsecuentemente que el ojo salga hacia fuera, lo que se denomina proptosis del globo ocular; esto comporta exposición de la córnea a agentes externos que la irritan, y dificultad en el retorno venoso, lo que lleva a una congestión, es decir a que el ojo se enrojezca.
- Comprobando si hay o no afectación corneal, queratitis.
- Realizando una Tomografía Axial Computerizada (TAC o Scanner) o Resonancia Magnética de la órbita, para conocer qué grado hay de aumento de los músculos extraoculares y de la grasa retroorbitaria.
- Valorando si hay o no afectación del nervio óptico, pues aunque ocurre en menos del cinco por ciento de pacientes con esta enfermedad, es potencialmente muy grave, ya que puede llevar a una disminución importante de la visión o a su pérdida. Dependiendo del grado de afectación, es prudente estudiar la agudeza visual, los campos visuales y la visión en color.
1.Medidas generales.
Instilación varias veces al día de lágrimas artificiales.
Utilización de gafas de sol, siempre que se salga a la calle.
Dormir con la cabecera de la cama elevada unos diez o quince centímetros, para tratar de evitar la acumulación de más líquidos en los ojos.
2.Tratamiento médico:
PRIMERA OPCIÓN: CORTICOIDES.
Se utilizan por su acción antiinflamatoria e inmunomoduladora. Se inicia el tratamiento con una dosis relativamente alta, que se va reduciendo poco a poco semanalmente. Deben administrarse con fármacos de protección gástrica y con Calcio oral.
La respuesta inicial suele ser buena, pero aproximadamente el cincuenta por ciento de los pacientes, vuelven a padecer los mismos síntomas al dejar de tomar esta medicación.
SEGUNDA OPCIÓN: INMUNOSUPRESORES haciendo controles médicos mensuales, por los efectos secundarios que pueden tener.
TERCERA OPCIÓN: CORTICOIDES JUNTO CON INMUNOSUPRESORES durante tres o cuatro meses.
CUARTA OPCIÓN: OCTRÉOTIDO, un análogo de Somatostatina que ha comenzado a usarse recientemente con resultados esperanzadores; bloquea la acción de los factores de crecimiento que llevan a la producción de glucosaminoglicanos, las sustancias que al depositarse en estructuras orbitarias, contribuyen a su aumento de tamaño.
3.Tratamiento con Radioterapia:
Tiene efecto antiinflamatorio. Se lleva a cabo cuando los tratamientos médicos no han sido suficientemente eficaces.
Interesa hacerla con los nuevos Aceleradores para minimizar la radiación sobre estructuras cercanas, como puede ser el cristalino o la hipófisis.
4.Tratamiento quirúrgico:
Es necesario cuando existe un grave compromiso de la agudeza visual por afectación del nervio óptico. Puede ser precisa:
Una descompresión de la órbita, para ampliar su capacidad.
Y cirugía de los músculos retrooculares, unos tres meses después de la anterior intervención, si hay visión doble.
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