Los aneurismas arteriales son dilataciones localizadas y permanentes de los vasos arteriales. Pueden aparecer en cualquier territorio pero su localización más frecuente es la aorta abdominal.
La causa más frecuente implicada en la etiología de los aneurismas de aorta es la arterioesclerosis. Pueden tener también una causa infecciosa o ser consecuencia de traumatismos previos.
La mayoría de los pacientes son varones mayores de 60 años con factores de riesgo arterosclerótico entre los que el consumo de tabaco adquiere una relevancia especial. Otros factores que predisponen a padecer un aneurisma son: obesidad, hipertensión arterial, diabetes, vida sedentaria e hipercolesterolemia. Se estima que un 2-4 por ciento de varones mayores de 65 años son portadores de un aneurisma de aorta abdominal. Los pacientes con antecedentes familiares de aneurismas tienen un riesgo más elevado que la población normal de tener un aneurisma de aorta.
El 75 por ciento de los pacientes portadores de un aneurisma de aorta abdominal son asintomáticos. Cuando provocan síntomas suele tratarse de molestias abdominales inespecíficas o dolor lumbar. En un 25 por ciento de los casos la primera manifestación clínica es la ruptura.
La palpación abdominal permite el diagnóstico en algunos casos pero es la ecografía abdominal el procedimiento diagnóstico de elección para la detección del aneurisma de aorta abdominal. Al tratarse de lesiones asintomáticas lo habitual es que se detecten durante una exploración clínica o radiológica realizada por otro motivo. Si se plantea una actitud quirúrgica, el estudio deberá completarse con la realización de un TAC abdominal o una Resonancia Magnética Nuclear y, en algunas ocasiones, puede ser necesaria también una arteriografía.
Actualmente no existe ningún tratamiento médico eficaz y la única solución es la quirúrgica. El criterio principal para establecer la pauta de actuación es el tamaño del aneurisma. Se consideran aneurismas con indicación quirúrgica aquellos mayores de 5cm o con crecimiento superior a 1cm al año, así como todos aquellos que sean sintomáticos. En los de pequeño tamaño el tratamiento consiste en controlar los factores de riesgo, sobre todo la hipertensión, y realizar controles periódicos mediante ecografía o TAC. Las técnicas quirúrgicas disponibles en la actualidad son, básicamente, dos:
Los aneurismas de aorta abdominal son lesiones casi siempre asintomáticas y cuyo principal riesgo es la ruptura. Si llegan a romperse la mortalidad real es del 90 por ciento y el riesgo de ruptura aumenta a medida que crece el tamaño de la lesión, siendo mucho más elevado cuando el diámetro es mayor de 5cm. En cirugía programada las posibilidades de que existan problemas (morbi-mortalidad) se sitúan en torno al 4 por ciento.
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