- La colocación de un implante dental es actualmente la solución más predecible para paliar la pérdida de piezas dentarias a cualquier edad
¿Cómo es la técnica?
La colocación de un implante dental es actualmente la solución más predecible para paliar la pérdida de piezas dentarias a cualquier edad. Así, los resultados de este procedimiento tienen una tasa de éxito del 95%.
La técnica consiste en implantar un tornillo de titanio, que ejerce de raíz dental, dentro del hueso maxilar o mandibular. Sobre ese soporte se atornillan una o varias coronas protésicas que imitan a la parte visible del diente. Como está demostrado, el titanio de los implantes raramente produce reacciones alérgicas. Por ello, cuando un implante no se ancla en el hueso es debido a que una infección o un traumatismo interfieren en su integración.
En el procedimiento de sustitución de piezas dentarias se distinguen dos fases:
La primera consiste en la realización de pruebas para planificar el número de implantes y la zona de colocación más adecuada, así como la evaluación de la cantidad y calidad del hueso existente. Igualmente, se utilizan programas informáticos que simulan la colocación del implante con la inclinación y dirección más correctas. A continuación se procede a la colocación del implante, que requiere una intervención quirúrgica sencilla. Se trata de una operación ambulatoria, efectuada con anestesia local, que viene a durar unos 10 minutos por pieza.
No es dolorosa y resulta mínimamente invasiva, reduciendo el postoperatorio a una ligera inflamación. Cuando las condiciones son óptimas, se pueden aplicar técnicas de cirugía mínimamente invasiva guiadas por ordenador que disminuyen notablemente el tiempo de intervención y ofrecen una exactitud milimétrica a la hora de posicionar el implante. Así mismo, si la altura o espesor óseo necesario resulta insuficiente para situar un implante, existen distintos procedimientos para realizar aumentos, bien con biomateriales o bien con hueso del propio paciente.
La segunda fase del procedimiento comienza con la osteointegración, periodo en el que el implante se “agarra” o integra en el hueso. El último paso es la colocación de las coronas sobre el tornillo implantado, cuyo objetivo es lograr unas dientes lo más parecidos a los naturales, tanto estética como funcionalmente.






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