- Para realizar estos ejercicios, necesitará un lugar agradable y cómodo, donde no se le moleste.
- Practique esta técnica en momentos en los que no tenga ninguna situación que le produzca ansiedad cerca.
Consejos
La relajación es un técnica muy útil por diferentes motivos:
- La tensión muscular causa sensaciones corporales molestas, cómo el dolor de cabeza o el de espalda.
- Los dolores y molestias debidos a la tensión contribuyen a aumentar sus preocupaciones
- Cuando uno está tenso, frecuentemente se siente cansado.
Para realizar estos ejercicios, necesitará un lugar agradable y cómodo, donde no se le moleste. Elija un espacio adecuado: una habitación tranquila, a media luz, sin ruidos, en un sillón con brazos.
Existen, entre otras, dos técnicas para relajarse basadas en la respiración y los músculos. Son muy fáciles y sencillas de aprender.
Ejercicios de respiración
Esta técnica es fácil, corta y se puede aplicar en cualquier lugar, en la calle, en un examen, con gente, donde quiera. Practíquela en casa varias veces, y cuando la conozca la aplicará casi sin pensarlo. Cuando note que empieza a estresarse ya es el momento de empezar a aplicarla. Ha de hacer tres respiraciones cortas y después una larga con relajación muscular.
- Coja aire por la nariz y lo expulsa. Repítalo tres veces seguidas.
- Ahora coja aire hondo, llene los pulmones hasta abajo, hasta el abdomen, y lo expulsa lentamente también por la nariz.
- Mientras expulsa el aire de la respiración larga, note cómo se sueltan sus mandíbulas y se relajan sus músculos, empezando por los hombros, y hasta los pies. Repítalo varias veces.
- Relajación progresiva Esta segunda técnica es más larga, pero también es más fácil. Póngase ropa holgada y música relajante a bajo volumen.
- Túmbese en el suelo, sobre una colchoneta o una manta.
- Cierre los ojos.
- Observe su respiración, que se enlentece, su pecho que sube y baja, y la respiración cada vez es más fácil, más suave. Permanezca así unos 3-5 minutos.
- Empiece con las manos. Obsérvelas. Ahora apriete los puños, y los suelta. Hágalo 3 veces seguidas.
- Ahora los brazos. Dóblelos por el codo, llevando el puño hasta el hombro, y lo suelta. Obsérvelo relajado. Hágalo 3 veces y déjelos descansar sobre el suelo.
- Los hombros ha de subirlos, como si se encogiera de hombros, note cómo están tensos, y ahora los suelta. Hágalo 3 veces y déjelos descansar sobre el suelo.
- Ya ha relajado los dos hombros, brazos y manos. Note como pesan y están calientes, sobre el suelo, descansando.
- Cara: tense la frente subiendo las cejas todo lo que pueda, y las relaja. Hágalo 3 veces.
- Arrugue la nariz y cierre los ojos con fuerza, luego los suelta sin abrirlos y que descansen los párpados. Hágalo 3 veces.
- Apriete los labios, los dientes y la lengua. Nótelos bien apretados y ahora suelte. Sienta cómo se relajan. Repítalo 3 veces.
- Llene el pecho de aire al máximo, guarde el aire unos segundos y sienta las costillas y los músculos tensos, ahora suelte el aire lentamente y nótelos relajados. Vuelva a la respiración normal.
- Apriete fuerte el abdomen, hacia dentro. Después lo relaja. Hágalo 3 veces.
- Sin levantarse, haga un arco con la espalda separándola del suelo. Relaje. Repetir 3 veces.
- Tense todos los músculos de sus muslos, y note cómo se levantan un poco del suelo. Suéltelos. Repítalo 3 veces.
- Fíjese en los pies, con fuerza lleve los dedos hacia atrás, o sea hacia si mismo, notará tensos los pies y las pantorrillas. Suéltelos. Quedan relajados. Repítalo 3 veces.
- Ya ha relajado todo el cuerpo. Permanezca unos minutos en el suelo, observando, con la respiración lenta, esté a gusto y descanse.
- Ahora comience a fijarse en su respiración de nuevo, después sienta las manos y muévalas despacio. Sienta todo su cuerpo y lentamente lo va despertando.
- Finalmente abra los ojos y no termine bruscamente.





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