- Las pruebas cutáneas intentan reproducir en la piel la reacción alérgica, con lo que se consigue comprobar a qué sustancias se es alérgico.
¿En que consisten?
Las pruebas cutáneas son una parte esencial del diagnóstico en alergología, consisten en intentar reproducir en la piel la reacción alérgica consiguiéndose por lo tanto comprobar a qué sustancias se es alérgico.
Existen dos tipos de test cutáneos: el más frecuente denominado "prick test" consiste en depositar una gota de la sustancia que se va a probar sobre la piel del antebrazo y perforar la piel a través de la gota depositada con una lanceta. El segundo tipo se denomina "test intradérmico" y consiste en inyectar una mínima cantidad de sustancia en la capa más superficial de la piel.
En ambos casos hay que esperar la reacción que se produce a los 20 minutos, una reacción positiva consiste en un habón rodeado de una zona de enrojecimiento. El resultado siempre hay que compararlo con los controles que se aplican ya que las pruebas siempre se llevan a cabo con un control positivo (histamina) y uno negativo (suero fisiológico), por eso el observar que se ha producido un habón en la piel no siempre significa el ser sensible a algo.
¿Qué riesgos tiene?
¿Para qué se utilizan?
Para entenderlo hay que repasar cómo se produe una reacción alérgica: La reacción se desencadena cuando una sustancia es reconocida por una inmunoglobulina (IgE) que está pegada a unas células (mastocitos) que al contacto con dicha sustancia liberan unos compuestos (histamina, etc.) que son los responsables de los síntomas alérgicos.
Al depositar o inyectar una sustancia en la piel se consigue que sin apenas riesgos los mastocitos respondan al alergeno estudiado, esta respuesta origina un enrojecimiento de la piel y la formación de un habón que nos demuestra que esa persona es sensible a la sustancia que estamos probando.






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