Introducción
El objetivo es conseguir alivio del dolor inmediato con un enfoque multidisciplinar. La valoración del paciente tiene que ser global y se recogen datos de la historia clínica, análisis de pruebas complementarias, respuesta a tratamientos oncológicos e historia de dolor actual.
Hay 4 modalidades para manejo del dolor neoplásico:
- Actuar sobre patología que causa el dolor...
- Elevar el umbral del dolor con soporte farmacológico. Si logramos aumentar nuestra tolerancia al dolor la causa del dolor tendrá que ser mas intensa...
- Modular la vía dolorosa, esto quiere decir "engañar" al complejo sistema que se encarga de interpretar el dolor en el cuerpo humano con el fin de disminuir el dolor. Aquí englobaríamos técnicas como el TENS y Terapéutica intarraquídea selectiva.
- Con diferentes técnicas podemos interrumpir la vía dolorosa con técnicas de radiofrecuencia ("quemar el nervio").
La ESCALERA ANALGESICA de la OMS es el tratamiento farmacológico universalmente aceptado con buena respuesta en un 90% de pacientes
El fármaco más utilizado es la MORFINA, opioide natural con alto poder analgésico que debe ser en todo momento vigilado y controlado por su medico. Es un fármaco excelente siempre y cuando se haga un uso racional y serio. Tenemos la posibilidad de administrarlo por diferentes vías como la oral, intramuscular, vía parche, etc.
También debemos decir que el uso de morfina no implica disminuir la esperanza de vida del paciente, ni que se le esta tratando con morfina porque es el final... ni se pretende "dormir" al enfermo ni nada por el estilo. El uso de la morfina adecuadamente proporciona calidad de vida al enfermo y ausencia de dolor.
Además de opiáceos se pueden utilizar otro tipo de tratamiento no farmacológico, ya sea invasivo o no.
Radioterapia (RT) para disminuir el dolor
Los tratamientos antineoplásicos específicos ( cirugía, radioterapia y quimioterapia) son medidas globales a tener en cuenta en cada persona. Dichas terapias consiguen analgesia eficaz y duradera prolongando la vida del paciente en condiciones más dignas.
La RT reduce el tamaño del tumor y disminuye la inflamación perilesional. Su acción no suele ser inmediata por lo que necesita tratamiento analgésico de otro tipo ( normalmente farmacológico).
Los factores que influyen en la valoración de la RT antiálgica:
- Dolor por infiltración del tumor primario o metastásis. La causalidad tumor/dolor tiene que estar bien establecida.
- Tumor clara o moderadamente radiosensible: a más sensibilidad a la RT, más analgesia.
- El estado general del paciente (performance status PS) es más flexible. Con frecuencia un deterioro rápido se asocia a afectación visceral difusa o multifocal y puede contraindicar la RT. Con un PS-3 es valorable el uso de la RT.
- Posibilidad de evitar traslados penosos.
La RT es competencia de su medico especialista, el es el autentico conocedor de todas las posibilidades y el responsable de su tratamiento. En cualquier caso a la hora de elegir fraccionamiento y dosis se tiene en cuenta la morbilidad para evitar efectos colaterales no deseados.
En el dolor pélvico o perineal por cáncer rectal localmente avanzado o recidivado se utiliza con mucha frecuencia la RT, no obstante en el dolor asociado en el cáncer de cervix, vesical y pulmonar no tiene una indicación tan clara como analgésico aunque si con fines hemostásicos.
Hormonoterapía y quimioterapia antiálgica
En tumores en fase avanzada el dolor como hemos visto es consecuencia de las metástasis, infiltración tumoral, compresión etc.
En la neoplasia de mama ( cuando contiene receptores hormonales), el tumor de próstata y el cáncer de endometrio el tratamiento hormonoterápico es el elegido, ya que con él se consigue un control real de los síntomas con escasos efectos secundarios. En el cancer de mama si no hay respuesta con el tratamiento hormonoterápico se dará QMT si el oncologo lo considera necesario.
Si prevalecen los síntomas aunque sean intensos e incapacitantes no quiere decir que haya enfermedad sino que el tratamiento será también con analgésicos. Ningún tratamiento excluye a otro
El tratamiento del paciente con dolor oncológico tiene que ser siempre multidisciplinar teniendo en cuenta todos los aspectos como persona sin prescindir de ninguna de las posibilidades que se puedan ofrecer.







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