Qué son
Los trastornos del movimiento incluyen un grupo de enfermedades caracterizadas bien por un exceso de movimientos (movimientos anormales involuntarios) o por una pobreza o lentitud de estos (síndromes rígido-acinéticos).
La mayor parte de estos trastornos se deben a una disfunción de los ganglios basales los cuales están constituidos por un grupo de núcleos grises subcorticales y del tronco cerebral.
Qué tipos hay y cuál es su tratamiento
MOVIMIENTOS INVOLUNTARIOS ANORMALES
En ocasiones un determinado movimiento anormal constituye la única manifestación de un trastorno neurológico, como en el temblor esencial. Por el contrario, en un único trastorno neurológico, como en la enfermedad de Huntington, pueden aparecer una combinación de varios movimientos anormales. Los movimientos anormales involuntarios más frecuentes son: el temblor, la corea, la distonía, los tics y las mioclonías.
El temblor es un movimiento involuntario rítmico y oscilatorio que se produce por la contracción alternante de músculos agonistas y antagonistas. En el conjunto de enfermedades neurológicas que pueden presentar temblor cabe destacar, por su frecuencia, la enfermedad de Parkinson y el temblor esencial.
El temblor que aparece en la enfermedad de Parkinson es típicamente de reposo (temblor de reposo). Habitualmente afecta a una extremidad (por ejemplo la mano), desaparece al realizar un movimiento voluntario y reaparece nuevamente al mantener una postura.
Desaparece durante el sueño y aumenta en situaciones de tensión emocional o al caminar. Típicamente se suele observar un movimiento rítmico del pulgar y el índice que asemeja la acción de «contar píldoras».
Asociado con el temblor en la mayor parte de los casos existen síntomas de lentitud motora y sensación de falta de destreza manual. El temblor suele responder al tratamiento con levodopa.
El temblor esencial es el trastorno del movimiento más frecuente. En el 60 por ciento de los pacientes se encuentran antecedentes familiares de temblor. No suele acompañarse de otras manifestaciones clínicas y generalmente afecta a las extremidades superiores y cabeza. Ocasionalmente también se afectan las extremidades inferiores.
El temblor es característicamente postural (temblor de actitud), aunque puede aumentar al realizar un movimiento dirigido hacia un objeto (temblor cinético). La intensidad del temblor se acentúa en situaciones de tensión emocional, fatiga, ingestión de estimulantes (cafeína) o al sentirse observado. Mejora con la ingesta de alcohol.
Los fármacos más eficaces en el tratamiento del temblor esencial son los betabloqueantes.






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