- La clave de esta enfermedad está en un correcto diagnóstico, para conocer las causas alérgicas –si es que existen- a las que está expuesto el paciente, y tratar de eliminarlas o corregirlas.
¿Qué es?
La dermatitis atópica es una enfermedad frecuente. Aparece precozmente, por lo general durante la lactancia, y suele mantenerse durante la adolescencia y la edad adulta. Más del 80% de los pacientes con dermatitis atópica comienzan a presentar los síntomas antes de los cinco años de edad.
Se trata de una enfermedad alérgica con un fuerte carácter atópico, que manifiesta sus síntomas de comienzo en la piel, para posteriormente "cambiar el órgano de choque" y manifestarse en forma de rinitis o asma, o ambas a la vez, pudiendo coexistir lesiones cutáneas. En estos casos se configura una manifestación atópica florida, en donde los niveles de anticuerpos IgE, alcanzan los valores más elevados.
En esta enfermedad son frecuentes las sensibilizaciones múltiples. Debido a su comienzo temprano aparecen primero sensibilizaciones alimentarias y posteriormente sensibilizaciones frente a alergenos inhalantes, especialmente los ácaros del polvo doméstico y los pólenes.
En la inmensa mayoría de los casos se encuentran antecedentes de estas enfermedades en la línea de ambos progenitores.
¿Cuáles son sus síntomas?
El síntoma principal es el picor, intenso y persistente. Como consecuencia de ello, el paciente tiende al rascado de forma compulsiva, apareciendo escoriaciones. Los niños con dermatitis atópica son inquietos y excitables.
El signo principal es la dermatitis seca y recurrente con periodos sucesivos de mejoría y empeoramiento. Esta dermatitis se caracteriza por la aparición de zonas enrojecidas en la piel, de intensidad variable, que se localizan en regiones diferentes según la edad. así, en los lactantes, afecta fundamentalmente a la cara, y en los adolescentes y adultos se localiza en la superficie de extensión de los miembros, especialmente codos y rodillas, en forma de placas. No es infrecuente la aparición en estas zonas de un engrosamiento de la piel como consecuencia del rascado persistente.
En el curso de esta enfermedad alérgica cutánea se puede asociar rinitis, con o sin asma, en más de la mitad de los niños. Estos pacientes suelen presentar alergia a algunos alimentos. En este sentido, una dieta de exclusión de estos alergenos alimentarios puede mejorar el curso de la enfermedad a formas más benignas. Asimismo, los pacientes con dermatitis atópica poseen una especial susceptibilidad a las infecciones de la piel. El tratamientos de estas complicaciones debe ser inmediato, con el fin de evitar un retraso en la curación.
¿Cuál es su tratamiento?
El tratamiento de la dermatitis atópica se fundamenta en tres pilares:
- Medidas generales de prevención, con el objeto de evitar aquellos factores que pueden desencadenar o agravar los brotes. La ropa de vestir debe ser amplia, preferiblemente de algodón o hilo. Los niños deben llevar las uñas bien cortas y limpias, para evitar el rascado y las sobreinfecciones en la piel.
- Se debe evitar la exposición a temperaturas extremas. En general, teniendo en cuenta que estos pacientes tienen sequedad cutánea importante, deben evitarse los baños y duchas repetidas y especialmente el uso de detergentes que aumentaría la sequedad cutánea, incrementando el picor y el rascado. En este sentido, son muy aconsejables los baños con jabones neutros o baños coloidales de avena (con excepción de los alérgicos al polen de gramíneas) y aceites dermatológicos.
- También hay que mantener una hidratación adecuada de la piel mediante el uso de pomadas, cremas o soluciones hidratantes y emolientes.
- En las fases de remisión el tratamiento del prurito debe ser enérgico y mantenido. Durante la fase aguda puede ser necesario el uso de corticoesteroides por vía tópica u oral, siempre bajo supervisión médica.
Existen casos de dermatitis atópica muy rebelde a los tratamientos habituales. En estas circunstancias es imprescindible la colaboración familiar, puesto que estos pacientes pueden verse afectados psíquicamente cuando la enfermedad supone un trastorno estético, especialmente en las chicas. En este sentido es muy importante la psicoterapia de apoyo.






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