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La rehabilitación, fundamental en la recuperación de la lesión del ligamento cruzado anterior

 

21 DE MARZO de 2014

"Una vez realizado el proceso de rehabilitación adecuado, el deportista puede volver a competir con el mismo nivel de intensidad en más del 90% de los casos", indica el Dr. Andrés Valentí Azcárate.

departamento de Cirugía Ortopédica y Traumatología servicio de Rehabilitación
El ligamento cruzado anterior es el ligamento de la rodilla que se lesiona con mayor frecuencia.

La rodilla tiene cuatro ligamentos principales, entre los que se encuentra el ligamento cruzado anterior. Está formado por un haz de fibras colágenas que discurre entre el fémur y la tibia en sentido oblicuo.

Es uno de los ligamentos encargados de darle estabilidad a la rodilla. Su función principal es evitar que la pierna tienda a trasladarse hacia adelante con respecto al muslo.

¿Cuándo se puede romper el ligamento?
Se puede romper cuando se produce un cambio brusco en la dirección de la rodilla como, por ejemplo, al decelerar bruscamente al caer y apoyar mal la extremidad después de un salto, o bien al pararse bruscamente después de correr.

Las mujeres tienen una mayor propensión a lesionarse el ligamento cruzado anterior dadas sus características anatómicas.

¿Cuándo se indica el tratamiento quirúrgico?
En personas jóvenes, activas y deportistas habituales, el tratamiento quirúrgico mediante reconstrucción por cirugía artroscópica, ya sea con tendones del propio paciente (autoinjerto) o de donante (aloinjertos), es la solución definitiva.

Son tres los casos en los que es necesario intervenir la rodilla lesionada: cuando la rotura sea reciente y el paciente lleve un estilo de vida activo; cuando se trata de deficiencia crónica del ligamento cruzado anterior y desestabiliza la rodilla, lesionando los meniscos y el cartílago; y, en tercer lugar, cuando se produce una rotura del ligamento cruzado anterior y el paciente practique deportes en los que sea necesario saltar, correr, pararse y girar la rodilla bruscamente mientras el pie está apoyado en el suelo.

Sin cirugía, estos pacientes son incapaces de volver a su actividad deportiva debido a la inestabilidad de su rodilla y, además, existe un riesgo elevado de presentar otras lesiones: uno o ambos meniscos, otro ligamento o el cartílago. 

Por otro lado, puede haber otros casos en los que también sea recomendable aplicar tratamiento quirúrgico, como cuando el paciente tiene edad avanzada y un nivel de actividad física bajo; si globalmente la estabilidad de la rodilla parece buena y el nivel de actividad física es bajo; y si no hay lesiones asociadas, como rotura de meniscos, ligamentos, cartílago, etc.

¿En qué consiste la artroscopia o cirugía del ligamento cruzado anterior?
La artroscopia es una técnica quirúrgica que permite tratar las lesiones sin necesidad de abrir la articulación. Es, por tanto, una técnica mínimamente invasiva que permite una recuperación más rápida del paciente y una disminución en el tipo y frecuencia de complicaciones que pueden presentarse.

El ligamento cruzado anterior roto se deshace como el trenzado de una cuerda y no se puede curar por sí mismo, por lo que debe sustituirse por un injerto obtenido del mismo paciente y de la misma rodilla lesionada. En determinados casos, se puede utilizar injerto de banco de huesos.

El injerto implantado adopta las mismas características de un ligamento a partir del quinto o sexto mes de la intervención.

¿En qué consiste el tratamiento no quirúrgico?
Cuando no está indicada la cirugía, el lesionado deberá realizar un programa de rehabilitación de reforzamiento muscular (cuádriceps, isquiotibiales). En ocasiones, será necesario, además, llevar una rodillera estabilizadora para realizar determinadas actividades deportivas o simplemente para caminar. Por último, el paciente deberá cambiar el nivel y el tipo de actividad deportiva que venía practicando habitualmente.

Síntomas de la lesión del ligamento cruzado anterior

¿Cuáles son los síntomas de rotura?

  • El paciente siente o incluso oye un “pop”
  • Inestabilidad de la rodilla
  • Inflamación
  • Dificultad para apoyar la pierna lesionada
  • Puede haber limitación para doblarla y estirarla

¿Cuáles son los síntomas de la deficiencia crónica?

  • Rotura no reciente completa o parcial.
  • Elongación-estiramiento por un traumatismo no reciente en la rodilla.

Tanto la rotura como la deficiencia crónica del ligamento cruzado anterior provocan una traslación y una rotación anormal de la tibia. Al caminar o al correr se pueden lesionar uno o ambos meniscos y el cartílago (artrosis). Como consecuencia, provoca dolor, incapacidad para caminar o mantenerse de pie de forma prolongada, subir y bajar escaleras, etc.

 

Imagen preview infográfico de artroscopia de rodilla
Artroscopia de rodilla.
Descargar infográfico

Lesión del ligamento cruzado anterior

La rotura de ligamento cruzado anterior (LCA) es una de las lesiones más temidas a las que se enfrenta el deportista profesional, que se suele producir con una torsión de la rodilla mientras el pie permanece fijo. Es más frecuente en deportes con giros y cambios de dirección o en actividades de contacto, como el fútbol, el esquí o las artes marciales.

La rotura del LCA afecta a la cinemática de la rodilla produciendo episodios de inestabilidad que inhabilitan para la práctica deportiva de nivel.

El tratamiento conservador es una opción válida en personas que no realizan gran actividad y permite la realización de una vida cotidiana con normalidad. En personas jóvenes, activas y deportistas habituales, el tratamiento quirúrgico mediante reconstrucción por cirugía artroscópica, ya sea con tendones del propio paciente (autoinjerto) o de donante (aloinjertos), es la solución definitiva.

En personas jóvenes, activas y deportistas habituales, el tratamiento quirúrgico mediante artroscopia es la solución definitiva".

En los últimos años se han producido avances y mejoras en las técnicas de fijación del nuevo ligamento y en el entendimiento de la mecánica del mismo, si bien el periodo de rehabilitación sigue siendo fundamental para una temprana recuperación. Esta reincorporación plena a las actividades y deportes mencionados no debe producirse antes de los seis meses en lo mejores casos, tiempo requerido por el nuevo ligamento para adquirir la madurez y propiedades mecánicas similares al original.

En la actualidad diversos estudios están valorando la aplicación de terapias biológicas (factores de crecimiento, células mesenquimales) o la sutura del propio ligamento del paciente, con la intención de acortar los plazos de recuperación, con resultados preliminares prometedores, pero no aplicables en la actualidad.

Una vez realizado el proceso de rehabilitación adecuado, el deportista puede volver a competir con el mismo nivel de intensidad en más del 90% de los casos.

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